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CRÓNICA DE MÚSICA

Triple viaje por la canción de Rial y Guinovart

Los dos intérpretes seducen en el Petit Palau con obras del repertorio francés, alemán y catalán

César López Rosell

La cantante Núria Rial

La cantante Núria Rial

Núria Rial (Manresa, 1975) había cancelado compromisos anteriores a causa de una afección bronquial, pero llegó a tiempo para su  recital junto a Albert Guinovart.  Era una de las citas más esperadas del ciclo Intèrprets Catalans del Palau de la Música, precisamente en el curso dedicado al compositor y pianista.  Y no defraudó, a pesar de que la soprano anunció que estaba completando la recuperación de una afección bronquial. El fresco y luminoso timbre de la artista compareció con toda su belleza y expresividad, a pesar de algún leve acceso de tos. La cantante completó sin problemas su triple viaje por la canción francesa, alemana y catalana, iniciado con Francis Poulenc y rematada con Eduard Toldrà, tras pasar por Maurice Ravel, Clara Schumann, Felix Mendelssohn y el citado Guinovart. 

Fue un recorrido de gran intensidad poética perfectamente adaptado a sus características vocales. El hecho de que Rial sea muy reconocida por sus inmersiones en el repertorio barroco o renacentista, no le impide disfrutar del clasicismo romántico o de la canción más tradicional y popular. Como ya ocurriera en el programa que ofrecieron David Alegret y Guinovart en Life Victòria, la química entre el pianista y  la intérprete fluyó con la misma naturalidad con la que ella canta y que recibe el amplio reconocimiento de crítica y público francés o centroeuropeo donde se prodiga. 

La estimulante colaboración entre ambos se inició con Fiançailles pour rire de Poulenc, reflexiones sobre el amor  y el desamor expuestas con refinada sofisticación. Del mismo autor interpretó las tres piezas de Air chantés, después recrear con exquisitez las Cinq mélodies populaires grecques de Ravel, pinceladas costumbristas sobre el país heleno. Pavane pour une infante difunte, de mismo creador, y los homenajes a Edith Piaf y a Schubert (ambos de Poulenc) permitieron mostrar el talento de Guinovart como concertista antes de su atinada versión del Rondo capriccioso de Mendelssohn. 

Tres breves lieder de Clara Schumann, representativos de su personal inspiración creativa al margen de su célebre marido, fueron expresados con bella dicción por Rial que canta con un facilidad asombrosa. Lo propio ocurrió con las obras de Mendelssohn. De Guinovart interpretó Infant y Morir del catálogo Xavier Montsalvatge in memoriam y, en el clamoroso cierre antes del bis, la cantante deslumbró con cuatro ensoñadoras y mediterráneas canciones del Toldrá. La feliz unión de dos grandes intérpretes catapultó la fuerza musical de esta íntima velada en el Petit Palau.

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