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VUELVE EL MONTAJE DE JOAN LLUÍS BOZZO

'El llibertí', el sexo en el Siglo de las Luces

El vodevil filosófico de Eric-Emmanuel Schmitt regresa al Poliorama con Abel Folk, Àngels Gonyalons, Clara Moraleda, Anabel Totusaus y Elena Tarrats

Marta Cervera

Àngels Gonyalons y Abel Folk, en El llibertí.

Àngels Gonyalons y Abel Folk, en El llibertí.

Hacer brotar la risa y, al mismo tiempo, provocar el debate y la reflexión. Ese es el ambicioso objetivo de 'El llibertí', el afinado vodevil filosófico de Eric-Emmanuel Schmitt que hace 10 años se convirtió en el mayor éxito de la temporada teatral barcelonesa. Esta deliciosa comedia inspirada en la figura histórica de Denis Diderot (1685-1759) regresa ahora al Poliorama con el mismo director, Joan Lluís Bozzo, y un nuevo reparto encabezado por Abel Folk. Las funciones previas han servido para pulir los últimos detalles del montaje, cuyo estreno oficial tendrá lugar el jueves, día 22. 

El dramaturgo francobelga utiliza el personaje del pensador francés, figura señera del Siglo de las Luces y precursor del liberalismo, para hurgar en las contradicciones del ser humano. No es extraño que Schmitt eligiera al padre de la 'Enciclopedia', pues se doctoró en Filosofía con una tesis cuyo título era 'Diderot y la metafísica'.

La obra plantea el conflicto que para Diderot -filósofo ilustrado, conocedor de múltiples disciplinas y escritor dotado de una vasta erudición- supone enfrentar su pensamiento crítico, más allá de la moral, la religión y las convenciones sociales, a la voluntad de su propia hija cuando esta le plantea su intención de quedarse embarazada sin pasar antes por la vicaría. Pese a las justificaciones racionales de la chica atendiendo a los preceptos aprendidos en casa, su avanzado padre deberá convencerla de la necesidad de seguir los preceptos morales de la época.  

Mismo vestuario, misma escenografía

En esta nueva versión, para la que se ha utilizado el mismo vestuario y la misma escenografía de la vez anterior, Abel Folk encarna al protagonista que en el 2007 interpretó Ramon Madaula. Y Àngels Gonyalons interpreta a Madame Therbouche, un papel que hereda de Laura Conejero (Therbouche era una pintora de la misma época; Schmitt se inspiró en personajes reales para crear su ficción). Annabel Totusaus da vida a la esposa de Diderot y Clara Moraleda, a su hija. Completan el reparto Elena Tarrats, en el rol de una joven que anhela dejar atrás la virgindad, y Jan Forrellat.

"Las mujeres de la obra no son simples comparsas; son ellas las que sacan a relucir las contradicciones del protagonista", subraya Gonyalons

"Las mujeres en esta obra no son simples comparsas. Son ellas quienes dan lecciones al protagonista y sacan a relucir sus contradicciones", destaca Àngels Gonyalons, encantada con su regreso a Barcelona. "Es una obra muy atractiva, porque es aparentemente ligera pero habla de temas muy interesantes", añade Folk.

Libertino es sinónimo de libre, atrevido, disoluto. ¿Encaja Diderot con ese perfil? Todo depende de cómo se mire. Él, que tiene claras sus convicciones y se considera un hombre justo y ecuánime, verá como sus ideas se trastocan a raíz de una serie de acontecimientos; entre ellos, tener que definir la palabra 'moral' para la célebre 'Enciclopedia' que coordina junto a D'Alembert. La obra traslada al siglo XVIII dilemas bien actuales relacionados con la guerra de sexos, la nueva masculinidad y la diferente vara de medir que utilizamos a la hora de juzgar problemas ajenos y propios. La diferencia entre amor y sexo también ocupa un lugar importante en el texto. 

Feminista 'avant la lettre'

Denis Diderot fue un defensor de la libertad de las mujeres respecto a su cuerpo. Pero una cosa es predicar para los demás y otra, aplicarse el cuento, como demuestra la pieza. En la obra, la hija del filósofo, una joven educada para ser una mujer libre, chocará con la la visión como padre de Diderot, que demuestra no ser tan avanzado a la hora de pasar de la teoría a la práctica. "Queda claro que una cosa es reflexionar y generar ideas y otra, aplicarlas a tu propia vida", declara Moraleda, la hija en la ficción. Además de una fina ironía, todo el texto está teñido de "una sensualidad y un ambiente voluptuoso muy atractivo", añade Tarrats.

Desde que estrenó el primer montaje de 'El llibertí' en el 2007, Joan Lluís Bozzo siempre había pensado que se podría reestrenar algún día. "Esta obra no pasa de moda, es divertida e inteligente", afirma. El vestuario, con ligeros retoques, y la escenografía son los mismos que se utilizaron la primera vez. "Fue el espectáculo más visto de la temporada [tuvo 120.000 espectadores] y, cuando acabamos las funciones, lo guardamos todo pensando en reponerlo más adelante", recuerda el director.

Tampoco ha habido que hacer mucho desembolso en el sugerente cartel, casi idéntico al del 2007. "Aquel montaje fue icónico, ha quedado en la memoria, así que hemos vuelto a utilizar el mismo cartel. Solo el color es ligeramente diferente. El tono amarillo del vestido es más subido", explica Toni Albadalejo, socio de Tres per Tres, empresa que gestiona los teatros Poliorama y Victoria.

Temas: Teatro

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