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ENTREVISTA

Sakaya Shoji: "La música es una búsqueda constante"

La virtuosa violinista ofrece el 'Concierto para violín y orquesta' de Beethoven en el Palau de la Música Catalana

Marta Cervera

La joven violinista Sayaha Shoji de gira por Catalunya.

La joven violinista Sayaha Shoji de gira por Catalunya. / periodico

La brillante violinista Sakaya Shoji (Tokio, 1983) triunfó a los 16 años tras ganar el célebre concurso Paganini y desde entonces ha desarrollado una importante carrera. La artista ofrece este fin de semana en Catalunya el 'Concierto para violín y orquesta' de Beethoven junto a la Orquesta Camera Musicae. El viernes recaló en L'Hospitalet de l'Infant (Teatre Auditori), el sábado visita Tarragona (Teatre Municipal) y el domingo llega a Barcelona (Palau de la Música). La formación tarraconense que dirige Tomàs Grau completa el programa con la Sinfonía 'Patética' de Chaicovski.  Shoji intenta no tocar más de 50 conciertos por año. Escucharla será todo un lujo.

¿Cuál ha sido su primera impresión con la orquesta tras los ensayos? Son un conjunto magnífico, serios en el trabajo pero simpáticos. Lo único mediterráneo que noto en ella es ese calor que transmiten, algo que conozco porque crecí en Italia, aunque ahora llevo 12 años instalada en París.

Es una pieza de 1806. ¿Desde cuando toca esta obra y cómo ha evolucionado su manera de interpretarla? Es difícil para mí hablar describir esta obra que empecé a tocar en el 2000 cuando tenía 17 años. Lo he interpretado con diferentes orquestas y diferentes estilos intentando hallar mi propia manera de tocarla porque lo importante es tener una voz propia, lejos de imitaciones y copias.

¿Cómo fue esa búsqueda? Probé muchas cosas. Pasé un tiempo probando con el arco barroco, con instrumentos de época, tocándolo con y sin vibrato... Todo ello hasta sentir cual era el camino que más me convenía, el que realmente me permitía expresar de mejor modo toda la profundidad de esta música y su belleza. Me preocupa más esto que el estilo. Esta música debe llegar, emocionar porque es increíblemente profunda.

¿Piensa a menudo en cómo cambió su vida tras ganar tan joven el concurso Paganini? Nadie ha vuelto a ganarlo con 16 años. Es impresionante, cierto, porque en realidad para mi todo empezó mucho antes, cuando solo tenía 14 porque hace ya 20 años que vivo viajando y ofreciendo conciertos. Mi suerte ha sido poder trabajar y seguir desarrollándome como artista sin estar demasiado expuesta al público demasiado pronto.

¿El secreto? Mi profesor supo guiarme, elegir aquello que más me convenía tocar y descartar otras cosas. Tampoco me dijó tocar demasiados conciertos. Gracias a eso he podido crecer y he aprendido que no he tener miedo a cambiar de estilo y evolucionar. Intento cambiar y experimentar constantemente. Con la música no te puedes acomodar es una búsqueda constante. No puedes copiar nada, has de hallar tu propio camino y hacerlo cada día mejor.

¿Clásica o contemporánea? No soy muy contemporánea, toco más clásica pero no me cierro puertas. Adoro los conciertos de Ligeti y Penderecki que he tocado bastante. Me gusta tocar aquello que me transmite algo y me emociona como 'Recomposed' de Max Richter, su  reinterpretación de 'Las cuatro estaciones' de Vivaldi que también he interpretado.

¿Los remixes son el futuro? Es un camino y, por cierto, nada sencillo. La obra de Richter supone un reto. 

En los últimos años muchos artistas jóvenes han cambiado la imagen de la clásica, sobre todo con su imagen. ¿Qué opina de ese acercamiento al marketing del mundo pop? La imagen ha cobrado importancia, gracias al avance tecnológico y de las redes sociales. Muchos músicos buscan tener su propia imagen, ya sea a través de la moda o del glamour. A mí lo que más me interesa es aquello que transmito musicalmente.   

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