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CONCIERTO EN RAZZMATAZZ

OMD: "Hemos cedido libertades a cambio de avances tecnológicos"

Juan Manuel Freire

Andy McCluskey (izquierda) y Paul Humphreys, en una imagen promocional de Orchestral Manoeuvres in the Dark

Andy McCluskey (izquierda) y Paul Humphreys, en una imagen promocional de Orchestral Manoeuvres in the Dark

El veterano dúo synth-pop visita Razzmatazz el miércoles, día 14, para presentar 'The punishment of luxury', disco nada nostálgico ni automático, solo inquieto y sanguíneo. Hablamos con Andy McCluskey.

'The punishment of luxury' suena como un equilibrio perfecto entre el espíritu más pop y los impulsos más conceptuales de OMD. ¿Había alguna clase de plan maestro? No lo había, pero como todas las canciones se compusieron en un reducido espacio de tiempo, existe unidad de sonido e influencia. Sí que había intención de hacer un disco tan electrónico y minimalista como fuese posible.

¿Cómo surgió la idea de usar disparos de ametralladora como engranaje rítmico en 'La mitrailleuse'? Todo vino de ver el cuadro del mismo nombre [del artista futurista Christopher Nevinson]. Ametralladores franceses de la primera guerra mundial. Ya habíamos hecho antes un corte llamado 'Frontline' en el que usábamos disparos, pero esta vez nos preguntamos si podríamos usarlos como elemento rítmico principal.

Al otro extremo estarían cortes como el que da título al disco o 'The view from here', himnos pop que, en otra época, quizá habrían triunfado en listas. ¿Les preocupa todavía aparecer en ellas o las ignoran por completo? Sabemos que difícilmente vamos a tener un éxito de radio hoy en día. Ahora mismo, OMD hace música para OMD, pero siempre invirtiendo el tiempo y el cuidado que hagan falta para lograr algo sólido, digno de ser publicado.

Tiempo, cuidado e inquietud. No parecen hacer esto solo por dinero. Tenemos la suerte de haber vendido millones de discos y que nuestros temas todavía suenen en la radio, así que no necesitamos hacer nada por dinero. Estamos orgullosos de nuestro legado, así que sería un sinsentido arruinar nuestra reputación haciendo algo que no fuera apasionado y de calidad.

En este disco abordan temas bastante distópicos. ¿Diría que es un álbum de acompañamiento tardío al fracasado pero brillante 'Dazzle ships' de 1983? Crecimos en una época, hacia el final de la posguerra, en la que reinaba el pensamiento positivo sobre la tecnología y la ciencia. Por desgracia, a pesar del crecimiento global en la calidad de vida, todavía hay mucha desigualdad y mucho sufrimiento. ¿Temas distópicos? ¡Cómo iba a ser si no!

"Tenemos la suerte de haber vendido millones de discos, así que no necesitamos hacer nada por dinero"

En 'Isotype' parecen sugerir que, cuanto más avanza la tecnología, más se degradan nuestra comunicación y capacidad para la empatía. Esta canción comenzó como una celebración del Isotype, el proyecto de lenguaje visual de Otto Neurath. La letra iba a ser texto hablado, pero a Paul [Humphreys, cofundador de OMD] se le ocurrió una gran melodía de sinte. En ese momento recibí una oferta en mi teléfono para usar emojis automáticos. Empecé a pensar en cómo los emojis eran el nuevo Isotype, y cómo estamos reduciendo todo a símbolos que no expresan profundidad ni complejidad.

En su relación con la tecnología, ¿gana el amor o el temor? La tecnología ha ayudado a la humanidad. Todavía estaríamos viviendo en chabolas y muriendo jóvenes de no ser por los avances tecnológicos. Sin embargo, a cambio de esos beneficios hemos cedido nuestras libertades. Ahora estamos controlados por algunas corporaciones internacionales con el beneficio económico como único propósito.

Para poner una nota de luz: ¿cuál sería el avance tecnológico que más le ha inspirado en los últimos tiempos? La técnica CRISPR de edición del genoma. Por supuesto, existen problemas de aceptabilidad moral. Algo así tan solo debería usarse para eliminar defectos genéticos que puedan llevar a enfermedades conocidas. ¡Me alarma la posibilidad de una nueva élite sobrehumana!

Y ahora la nota de nostalgia. Simple Minds tienen buenas historias sobre su relación con John Hughes, el rey del cine 'teen' de los 80. ¿Ustedes pueden contar algo sobre su participación en 'La chica de rosa'? John nos invitó al rodaje para convencernos de hacer una canción. Nos dijo que debía ser a 120 bpm, ya que habían rodado las escenas del baile de graduación con 'Don’t you (forget about me)' y la canción tenía ese tempo. También nos dijo que al final Andie (Molly Ringwald) acababa con Duckie (Jon Cryer). Escribimos una canción al respecto llamada 'Goddess of love'.

Que no debieron usar para nada, porque [spoiler] Andie acaba con Blane (Andrew McCarthy). Cuando llegamos a Hollywood para mezclar 'Goddess of love', John nos informó que habían hecho pases de prueba y que todas las adolescentes querían que Andie acabase con Andrew McCarthy. Había vuelto a filmar el final. Tuvimos un día para componer y grabar 'If you leave'. ¡Salió de un tirón! Nos ajustamos al tempo, pero, de todos modos, montaron las escenas de tal forma que los chicos salían bailando a destiempo.

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