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EXPOSICIÓN EN LA RAMBLA

Bibliotecas abiertas a la imaginación

El Arts Santa Mònica acoge una una muestra sobre la relación de los artistas con los libros y las nuevas maneras de almacenar, o no, el saber

Angie Ramón

Uno de los apartados de la exposición Bibiloteques insòlites, el Arts Santa Mònica. 

Uno de los apartados de la exposición Bibiloteques insòlites, el Arts Santa Mònica. 

En la exposición 'Biblioteques Insòlites' lo que prima es el silencio, pues los libros ya hablan por sí solos. El proyecto reúne la idea de biblioteca infinita, definida por la comisaria Glòria Picazo como "incansable, cambiante y abierta a todo tipo de conocimiento". Cuando el visitante entra en la primera sala, blanca y luminosa, parece inevitable recrearse dentro de la descripción utópica que ya retrataba Jorge Luis Borges en 'La biblioteca de Babel'. La muestra, hasta el 23 de abril en el Arts Santa Mònica, propone una sala de lectura gigante, en la que diferentes artistas contemporáneos han diseñado una forma diferente de consulta.

Libros de artistas, ediciones especiales, objetos singulares, revistas, archivadores, cuadros... son ideas que se han reunido bajo el título de 'Insólito': "Queríamos dar una imagen de biblioteca diferente y experimental, donde autores y artistas pudiesen trabajar juntos y crear algo diverso que hiciera imaginar al espectador por sí solo", detalla Picazo. 

Hay propuestas en las que el público puede interactuar, como la obra de Antònia del Río. La mallorquina reflexiona sobre el proceso de expurgación en las bibliotecas. Así el visitante puede coger el libro que quiera y escribir en una ficha el motivo por el cual no debería ser reemplazado por otro. También el trabajo de Oriol Vilanova invita al espectador a intervenir. El creador se centra en el fanatismo por las ediciones y sigue la máxima de “representar todo lo que se publica”. De esta forma, esconde en archivadores una selección de libros autoeditados. Abrir o no los cajones es elección de quien mira.

Tesoros bibliófilos

En otra sala, Enric Farrés prepara un escenario con dos sillas enfrentadas y un pequeño estante con un método de clasificación anormal. El autor hace un proceso de giro a sus libros para conseguir una visualización informal que, junto a las dos sillas, incita a leer las obras expuestas. Mientras que en la sala de reserva  de la muestra aguarda un mundo aislado, en el que acceder requiere seguir unos protocolos. Ahí, Picazo ha reunido obras de los años 60 y 70 que en su día fueron mecanismos de circulación para la sociedad. Ed Ruscha, Lawrence Weiner, James Lee Byars y Concha Jerez son algunos de los autores representados en este apartado de "tesoros de bibliófilo" sobre libros de artista.

Los carteles, la fotografía y la tecnología digital también están presentes. Fernando Bryce y su análisis de portadas de revistas alemanas de los años 30; la ficción 'Re-educación' de Juan Pérez Agirregoikoa, que reúne una serie de dibujos realizados con acuarela y carboncillo; las fotografías colocadas en vertical de las cabezas de los autores, calvos o con entradas, de los libros escogidos por Iñaki Bonillas, y una miscelánea de música y lectura de Javier Peñafiel son trabajos que transmiten nuevas formas de concebir la lectura de libros.

Las redes sociales

La originalidad de Picazo en ‘Bibliotèques Insòlites’ va mucho más allá de lo que, a primera vista, pueda parecer corriente. ‘Data Biography’, de Clara Boj y Diego Díaz, es un aviso a todos los usuarios que venden su privacidad al utilizar las redes sociales. “Es una reflexión sobre el espacio digital y de qué manera este nos afecta”, apuntan sus creadores. Trescientos sesenta y cinco libretos colocados en 12 columnas, una por mes. Y en cada publicación figuran las conversaciones que ambos autores mantuvieron diariamente a través de WhatsApp, Twitter, Google, etcétera. “Queríamos reflejar toda la información que una persona puede hacer circular por internet sin que se dé cuenta”, sentencian.  

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