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CONTEMPORÁNEA

Cuando los móviles engullen la música clásica

El compositor catalán Ferrán Cruixent vuelve a introducir la tecnología digital en su última obra, 'Deus ex machina', que presenta en el Auditori bajo la dirección de Kazushi Ono

Angie Ramón

Ferran Cruixent (derecha) y Kazushi Ono, en un ensayo de Deus ex machina

Ferran Cruixent (derecha) y Kazushi Ono, en un ensayo de Deus ex machina / ADRIANA DOMÍNGUEZ

No esperen escuchar por megafonía ‘por favor, apaguen los teléfonos móviles’, porque los móviles forman parte del concierto. El compositor Ferran Cruixent (Barcelona, 1976) regresa con la cuarta parte de Cyborg, una tetralogía en la que prima, ante todo, la dependencia humana hacia la tecnología y la era digital

Cuando el concierto esté a punto de arrancar en el Auditori, los músicos de la Orquestra Simfònica de Barcelona (OBC) ya tendrán descargados unos archivos sonoros que se utilizarán durante el espectáculo de Cruixent, que podrá degustarse entre el 9 y el 11 de febrero. La pieza, titulada Deus ex Machinaes una odisea de sonidos extravagantes y minimalistas, como el de un mensaje en código morse. También un latido continuado de 60 pulsaciones por minuto que, tal como explica el compositor, representa el tiempo del corazón humano y el de la tecnología: "Por suerte, el siglo XXI está dejando de ser el siglo del cerebro para volver a lo que fue el Barroco, un periodo en el que se da más importancia al corazón". La visión de Cruixent sobre la música contemporánea la traslada a una creación personal, “a preguntarse y crear algo diferente desde el corazón”.

En los primeros cinco minutos de concierto, uno puede apreciar una melodía parecida al de un despertador. La flauta travesera da la bienvenida a ese despertar tecnológico, una sensación, posiblemente, impredecible. La batuta de Kazushi Ono (Japón, 1960) es la conductora de todo un agregado de sensaciones.  Lleva dirigiendo la OBC desde el 2015 y se le reconoce como uno de los directores de orquesta más prestigiosos a nivel internacional. La insólita y revolucionaria forma de conducir la partitura de Cruixent hace aún más profundo y directo el mensaje de la obra, de que la tecnología está engullendo a las personas. El compositor catalán ya lo demostró en la tercera parte, Big Data (2016), una alusión a la sombra digital de datos que posiblemente “sea el futuro del ser humano”, expresa.

Nuevo proyecto minimalista

¿Y qué pasa con los clásicos? He aquí la cuestión. Para Cruixent, “la música clásica debería estar en un museo para apreciar más la contemporánea”, porque cree que en este país "la música contemporánea es la última maría”. En este sentido, el autor está inmerso en un nuevo proyecto minimalista. En junio, presentará un ballet titulado Impression Millennials, una obra de 60 minutos que alude a los nacidos en la famosa Generación Y. Es un encargo del Theater und Orchester Heidelberg en el que, durante los tres próximos años, Cruixent y el coreógrafo español Iván Pérez entrarán de nuevo en el mundo digital.

Estas tres obras por encargo de la Fundación SGAE y la AEOS en el Auditori unirán la clásica y la contemporánea en diferentes tiempos. Kazushi Ono dirigirá además a la OBC junto a los pianistas Maria João Pires e Ignasi Cambra que intepretarán dos obras de grandes clásicos de la historia, Mozart y Brahms.

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