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el arte del sonido

CaixaForum, así sonaba la antigüedad

Una exposición recorre el cómo y el porqué de los instrumentos en Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma

Natàlia Farré

Mosaico de Orfeo del siglo II, encontrado en Vienne (Francia).

Mosaico de Orfeo del siglo II, encontrado en Vienne (Francia). / Efe / Toni Albir

Verdi quiso hacer una ópera 'Aida' lo más fiel posible en el tema de la escenificación: nombres, vestidos, decorados y  también música. Así que pidió al egiptólogo Auguste Mariette asesoramiento. Y a Adolphe Sax, la construcción de las trompetas a imagen y semejanza de una del periodo ptolemaico encontrada durante las expediciones arqueológicas del siglo XIX en Egipto. El instrumento se construyó e incluso se consiguió que sonara y, de hecho, sirvió de modelo para posteriores producciones de cine, cómic y demás. Fue así hasta 1970. Entonces se descubrió que lo que siempre se había considerado una trompeta era en realidad un pie de altar. Nada que ver con la música. 

Esta no es, ni de poco, la única anécdota derivada de la dificultad que sufren los especialistas a la hora de estudiar la música de la antigüedad. Ahí va otra: Durante años, uno de los instrumentos más preciados de la colección del Museo del Louvre, la llamada 'Arpa angular', también egipcia pero del tercer periodo intermedio, se expuso del revés. Ambas piezas lucen en 'Músicas de la antigüedad', la nueva exposición, hasta el 6 de mayo, de CaixaForum. Una muestra que recorre la historia de la música desde Mesopotamia al Imperio romano, pasando por Egipto y la Grecia clásica.

Errores y equivocaciones

Los errores y equivocaciones en el estudio tienen su origen en los pocos e incompletos vestigios que han llegado hasta la actualidad. "Es como tener que resumir la historia de la música universal con unas pocas partituras de Mozart". Palabra de Sibylle Emerit, una de los ocho comisarios de la muestra: dos por periodo presentado. Aun así es posible hacerlo porque "no es necesario fijarse solo en el sonido, se puede ver la práctica y el contexto, y evidenciar su importancia en las sociedades de la antigüedad", apunta. 

Estatua de Jean-León Gérôme realizada, en 1889, a partir de los frescos de Pompeya.  / Toni Albir (EFE)

La tenía y mucho. Y ello se aprecia a partir de las 373 piezas, la mayoría procedentes del Louvre, expuestas: tablillas mesopotámicas, estelas egipcias, cerámicas griegas, relieves romanos... También estatuas y estatuillas, pinturas y monedas, desde Irán hasta Galia, que a través de sus escenas explican como la música exaltaba el poder de los soberanos, acompañaba en la guerra, era omnipresente en la escena cívica y estaba directamente vinculada con lo divino. E instrumentos: arpas, liras, laudes, panderetas, címbalos, trompetas, cítaras... 

La perdición de Ulises

Así, la columna de Trajano, de la que la muestra reproduce una parte, es un testimonio excepcional para documentar cómo funcionaban los músicos militares romanos: tanto daban instrucciones a la tropa como la animaban. Para estos menesteres lo que mejor funcionaba era la trompa pero en algunas ciudades griegas utilizaban la lira o el aulós. En Oriente, uno de los temas iconográficos más repetidos para representar a la familia real es el banquete amenizado con el sonido del arpa o de la lira. Y en Grecia, con una construcción política diferente, la música se enseñaba en las escuelas y las competiciones estaban a la orden del día. En el mundo divino cada civilización tenía su dios musical: Ea, en Mesopotamia; Hathor, en Egipto, y en el mundo grecorromano, Apolo con su lira era el dios músico por excelencia. Pero el sonido no tenía siempre los mismo efectos. En la cara negativa están las sirenas que casi se convierten en la perdición de Ulises; en la positiva, Orfeo, capaz de dominar la naturaleza salvaje con su voz y su lira. 

En primer plano, figura de arcilla encontrada en Atenas de un actor actor cómico tocando el 'tympanon' (siglo III a.C.).  / Guillem Roset (ACN)

De todo esto habla la exposición. Una exposición inédita porque "es la primera vez que se confrontan cuatro zonas culturales importantes alrededor de la música" apunta Emerit. Y lo que se constata es que las músicas viajan, los instrumentos pasan de una civilización a otra y  los mitos relacionados se reinterpretan en cada cultura. Por ejemplo, no se sabe a ciencia cierta donde nació el arpa, si en Oriente o en Egipto, pero sí está clara su presencia en todas las culturas. Y ahí está la estela mortuoria del griego Ruphus, intérprete de aulós que murió en Alemania y con un padre originario de Alejandria. 

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