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ENSAYO SOCIOMUSICAL

El valor del ruido

Damon Krukowski reflexiona en 'The new analog' sobre lo que hemos perdido en el paso de la tecnología analógica a la digital

Juan Manuel Freire

Damon Krukowski, en Madrid.

Damon Krukowski, en Madrid. / JOSÉ LUIS ROCA

Damon Krukowski es un destacado miembro de la realeza indie rock, antiguo miembro de los míticos Galaxie 500 y mitad de Damon & Naomi, proyecto que comparte con su esposa Naomi Yang y que el viernes le trae a la sala BeGood (en un doble cartel junto a Thalia Zedek). Pero en los últimos años Krukowski ha dado menos que hablar por su música que por su forma de hablar sobre música.

A finales del 2012 publicó en 'Pitchfork' un artículo que dio la vuelta al mundo sobre el 'streaming' y su escaso impacto en las cuentas bancarias de los músicos. Le ofrecieron escribir un libro sobre ello, pero Krukowski no quería reflexionar solo sobre 'royalties', sino sobre las muchas implicaciones sociales y culturales del tránsito del paradigma analógico al digital.

El resultado fue 'The new analog. Cómo escuchar y reconectarnos en el mundo digital' (Alpha Decay), un ensayo en el que, pese a lo que pueda sugerir el subtítulo, Krukowski no da instrucciones para escuchar la música o vivir la vida. "No soy un ludita –explica conversando, por supuesto, a través de un 'smartphone'–. No soy un nostálgico, como tampoco soy un futurista. Yo solo quería exponer una serie de cuestiones y dejar que fuera el lector quien tomara sus propias decisiones".

Procesos y resultados

Cada capítulo de 'The new analog' aborda un proceso que ha cambiado para los productores de sonido, y qué clase de reflejo (no siempre aparente) ha tenido en nuestra relación con la tecnología e incluso nuestra vida social. Por ejemplo, 'Espacio mental' nos explica cómo el escuchar música con auriculares juega con nuestro sentido de la orientación. ¿Aquella canción de Björk que decía "mis auriculares… me salvaron la vida"? Pura fantasía: te harán tener un accidente. "Estás sacrificando muchas cosas si llevas auriculares por la calle, perdiendo la capacidad de oír lo que sucede a tu alrededor. Hay mucho por oír en el mundo".

Otro capítulo, 'Efecto de proximidad', aborda el tema de los micrófonos y nuestra comunicación a través de teléfonos digitales diseñados para transmitir la señal y no el ruido. Al aislar la voz, esos móviles eliminan los matices, los afectos. "Son las partes ruidosas y no verbales de la voz las que establecen la proximidad en nuestras comunicaciones", recuerda Krukowski en su ensayo.

¿Quién decide lo que es ruido?

La pregunta que nuestro entrevistado quería hacerse no era tanto "¿qué pasará con nuestros royalties?" como "¿quién decide qué es señal y qué es ruido?". En su opinión, estamos dando ese poder a las grandes corporaciones, las redes sociales, los fabricantes de herramientas digitales… "Y lo que es inútil, borroso, ineficiente, el ruido, es en realidad tan importante como la señal. Mi libro es al final un gesto político".

Para las plataformas de 'streaming', hasta hace bien poco el contexto de un disco era ruido, un detalle sin importancia, en parte porque les convenía a nivel económico. Spotify se ha enfrentado a demandas de editoriales y compositores por usar canciones sin las licencias necesarias o compensar a todos los titulares de derechos de autor ligados a esas grabaciones. Solo tres días después de que Krukowski escribiera al respecto en 'Pitchfork', la plataforma anunció que empezaba a incorporar créditos. Pero queda una barbaridad por hacer. 

A pesar de todo, Krukowski es usuario 'premium' de Spotify, de cuyo algoritmo de recomendaciones habla maravillas en 'The new analog'. Lo dicho: ni nostálgico ni futurista, solo un melómano de vieja escuela llegando a pequeños acuerdos con el presente. "También me gusta mucho YouTube. Me gusta que no haya mucho control sobre su contenido. Lo mejor de la cultura digital es, en realidad, el caos". Otra forma de llamar al ruido.

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