23 oct 2020

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UN MODELO DE INDEPENDENCIA

Ida Lupino, una cineasta pionera en el Hollywood clásico

La Filmoteca de Catalunya celebra con una retrospectiva el centenario de la actriz, directora y productora que abrió camino a las mujeres en la industria

Quim Casas

Ida Lupino, cámara en ristre en los años 40.

Ida Lupino, cámara en ristre en los años 40.

En plena reivindicación del papel de la mujer en el cine y de denuncia de la nula paridad entre directoras y directores, nada parece más oportuno que echar la vista atrás y revisar la carrera de la estadounidense de origen británico Ida Lupino, a quien la Filmoteca de Catalunya dedica una retrospectiva a partir del viernes con motivo del centenario de su nacimiento.

Lupino (nacida el 4 de febrero de 1918 en Londres y fallecida el 3 de agosto de 1995 en Los Ángeles) fue actriz, directora, guionista y productora independiente en unos años y un contexto, el Hollywood de los 30, 40 y 50, bastante más complicado que el actual. Como intérprete nunca llegó al estatus de Joan Crawford, Barbara Stanwyck o Katharine Hepburn (de hecho, ella misma se consideraba "la Bette Davis de los pobres"), pero como realizadora fue otra cosa, por más que también se definiera como "la Don Siegel de los pobres".

De hecho, su carrera tras la cámara no es tan distinta de la del director de 'La invasión de los ladrones de cuerpos'. Ambos empezaron dirigiendo películas de serie B y pasaron después a la televisión. La diferencia es que Lupino permaneció en la pequeña pantalla y Siegel regresó al cine para acceder a producciones de mayor envergadura como 'Harry el sucio'.

Un punto de vista femenino 

Lupino eligió el drama para abordar temáticas incómodas o prohibidas hasta aquellos años. Lo hizo siempre a través de un punto de vista femenino, mostrando las problemáticas a las que estaban abocadas las adolescentes de clase media después de una experiencia traumática. Lupino nunca se consideró feminista, pero su cine puede perfectamente contemplarse hoy de esta perspectiva. Martin Scorsese dijo de ella que con sus películas puso en evidencia el papel pasivo de la mujer en el cine de Hollywood. Las críticas que empezaron la revaloración de Lupino en los años 70 apuntaban, sobre todo, a su audacia a la hora de tratar temas delicados (los embarazos no deseados, la violación, la bigamia, las relaciones conflictivas entre madres e hijas) sin ningún tipo de sensacionalismo y demostrando que eran problemas sociales y no meros trastornos de la personalidad.

Como directora, Ida Lupino abordó temas delicados sin caer en sensacionalismos y con una perspectiva social

Todos esos asuntos los abordó de manera frontal, con un estilo semidocumental en blanco y negro y con presupuestos ajustados de serie B, utilizando a veces recursos formales del 'film noir'. Su ambición artística no se detuvo en la realización: fue también guionista de sus películas y de filmes ajenos –como 'Private Hell 36', de Siegel– y productora a través de la firma The Filmakers, que creó a principios de los 50 con su segundo marido, el guionista Collier Young.

Esta carrera ejemplar tras la cámara no lo fue menos frente a ella. Actriz de físico particular y amplio registro interpretativo, excelente tanto en la comedia como en el drama, debutó en 1931 y brilló con especial intensidad en algunos filmes de Raoul Walsh; quizá el más destacado es 'El último refugio' (1941), donde interpreta a la chica por la que el viejo gánster encarnado por Humphrey Bogart está a punto de redimirse.

Empezó su corta pero relevante trayectoria como directora por azar. Siempre aseguró que nunca se había planteado dirigir, que fue una combinación de buena y mala fortuna lo que la llevó a dar el paso detrás de la cámara. 'Not Wanted' (1949), filme sobre una muchacha que queda embarazada, rompe con su familia y acaba dando el bebé en adopción, estaba escrito y producido por Lupino. Cuando el realizador Elmer Clifton enfermó durante unos días, ella asumió la dirección, aunque no quiso aparecer en los títulos de crédito.

Descubriendo talentos

Pero en ese mismo año ya dirigió con pleno convencimiento 'Never Fear', sobre una bailarina cuya carrera y vida privada quedan truncadas por la poliomielitis. La protagonista de estas dos primeras películas es Sally Forrest, un descubrimiento personal de la directora. A Lupino le gustaba trabajar con nuevos talentos que, en el caso de los personajes femeninos, se parecieran físicamente a ella. Fritz Lang lo refrendó cuando, años después, escogió a Lupino y Forrest para encarnar a dos hermanas en 'Mientras Nueva York duerme' (1956).

La directora utilizó The Filmakers para explorar temas sociales desde presupuestos independientes. La experiencia duró poco pero fue fecunda. En 1955 desapareció la productora, dejando por el camino títulos tan inusuales como 'Outrage' (1950), sobre un caso de violación; 'El autoestopista' (1953), la única película enteramente con personajes masculinos de Lupino, y el primer 'film noir' rodado por una mujer, y 'El bígamo' (1953), un estudio franco y comprensivo de un caso de bigamia. Este filme fue el único en el que Ida Lupino se dirigió a sí misma; la otra protagonista femenina fue Joan Fontaine, con la que Collier Young, guionista de 'El bígamo', había contraído matrimonio después de separarse de Lupino. En el rodaje no hubo, al parecer, ninguna tensión.

La directora pasó después a la televisión, donde dirigió episodios de series tan populares como 'Los intocables', 'El fugitivo', 'El virginiano', 'Alfred Hitchcock presenta', 'Embrujada' y 'La dimensión desconocida'. Volvió al cine con 'Ángeles rebeldes' (1966), un filme muy poco representativo de lo que Ida  Lupino había significado como directora en el Hollywood clásico.

Dirigido por Ida Lupino

Ida Lupino aparece acreditada como directora en seis películas, aunque hizo su debut tras la cámara en un filme, 'Not wanted', que se atribuyó a Elmer Clifton pese a que este tuvo que abandonar el rodaje antes de acabar por un problema de salud. Esta es la filmografía de la primera realizadora independiente de Hollywood:


NOT WANTED (1949)
Parcialmente dirigida por Elmer Clifton, pero cocinada desde el guión y la producción por Lupino, demostró de buenas a primeras tanto los intereses temáticos nítidos como el estilo directo de la joven realizadora. Es la historia tensa, sin tintes moralistas, de una joven embarazada que pierde el respeto por sí misma y por los demás: adolescencia destrozada y dolorosa soledad.


EVER FEAR (1949)
El mundo idílico de una joven y prometedora bailarina, recién casada, se viene abajo cuando los médicos diagnostican que tiene poliomielitis. Lupino convierte en un descenso a los infiernos el primer itinerario de la muchacha, que rompe con su esposo y se encierra en sí misma, pero filma después con lucidez el proceso de rehabilitación física y la recuperación de la autoestima.


OUTRAGE (1950)
Uno de sus mejores trabajos, estudio del comportamiento fracturado de una adolescente después de ser violada. Mala Powers, otra actriz de semblante ligeramente parecido al de Lupino, encarna a una muchacha que escapa de su pasado tras una agresión sexual filmada como una pesadilla 'noir'. Aunque hay un atisbo de esperanza, el final es cualquier cosa menos un 'happy end' tradicional.


HARD, FAST AND BEAUTIFUL! (1951)
Aquí no hay enfermedad ni agresión sexual, ni embarazo ni repulsa hacia los hombres: la protagonista es una prometedora jugadora de tenis controlada en exceso por su dominante y ambiciosa madre. Un relato sobre el abuso psicológico, el precio de la fama y la competitividad en el deporte cuyo título ('Duro, rápido y hermoso') parece el lema de la generación descarriada de James Dean.


EL AUTOESTOPISTA (1953)
Su única película 'masculina' está inspirada en el caso real de un autoestopista que a principios de los años 50 robaba o asesinaba a los conductores que se detenían para llevarlo. Cine negro e itinerante, inquietante y claustrofóbico, con un villano caracterizado porque tiene mal un ojo y no puede cerrar el párpado, con lo que, de noche, nadie sabe si duerme o está despierto.


EL BÍGAMO (1953)
Edmond O’Brien es un comerciante que lleva una doble vida familiar. En una ciudad reside con su esposa, Joan Fontaine, con la que está tramitando la adopción de un niño. En otra ciudad mantiene relaciones con otra mujer, Lupino, con la que espera un hijo biológico. Sentido común, sensibilidad y nada de moralina barata para ilustrar este desdoblamiento ético, social y sentimental.


ÁNGELES REBELDES (1966)
Lupino volvió al cine como directora 13 años después con un filme distinto a los anteriores, una comedia sobre dos adolescentes –pero nada problemáticas ni traumatizadas– que ingresan en el internado dirigido por la seria pero comprensiva monja que interpreta Rosalind Russell. Hecha con mucho más dinero pero menos talento; un encargo sin más. Regresó de inmediato a la televisión.