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PREMIOS GOYA

Mujeres, mujeres, mujeres

Con lemas, datos y vestimentas reivindicativas, la causa feminista puso tono y argumento al desfile sobre la alfombra

Juan Fernández

Natali Poza con el abanico y el Goya a Mejor actriz. / JUAN MANUEL PRATS / EFE VÍDEO

Ni quinielas ni nervios. Ni planes de futuro ni repaso a la cosecha de la temporada. Este año, todas las conversaciones en la entrada a la gala de los Goya convergían en la misma cuestión: la reclamación del derecho de las mujeres a competir con los hombres en igualdad de condiciones, tanto en el cine como en la vida. En la alfombra hubo menos abanicos reivindicativos de los anunciados –la asociación de mujeres cineastas CIMA había preparado dos mil accesorios portando el lema #masmujeres -, pero la causa feminista puso tono y argumento al desfile de bienvenida. El resto fueron matices y variaciones en el clamor.

“Vengo vestido así para que me preguntéis por mi look y no a ellas, como ocurre siempre”, dejaba caer socarrón el actor Brays Efe embutido en un traje azulón de inspiración cubista que encandilaba antes de transmutarse en Paquita Salas, su personaje en la ficción, en la entrega de premios. A ambos lados de la alfombra, entre la prensa y la organización, abundaban los trajes reivindicativos del diseñador Ernesto Artillo, decorados con trazos de figuras femeninas, y si el tema no salía a cuento de la vestimenta, surgía en mitad de la conversación en forma de tantos por cientos y datos hirientes para poner colorada a la profesión. “Yo no soy un porcentaje ni lo quiero ser, pero las cuotas son necesarias para acabar con la desigualdad”, recordaba Mabel Lozano.

Mariposas para Coixet

Vestida de negro con un enjambre de mariposas blancas de plástico sobre el hombro, Isabel Coixet llegó como un tablón de anuncios andante: en su bolso se leía “Women of the world, unite!” (mujeres del mundo, uníos), en una mano portaba el famoso abanico reivindicativo y en la otra hacía bailar una pulsera formada por las letras “+mujeres”. “De la ropa interior no hablo, pero si me llevo dos Goyas prometo venir el año próximo en pijama”, avisó.

Capitana de la causa feminista, sobre la que está a punto de publicar un libro, según anunció, Leticia Dolera aprovechó el paseíllo de la entrada para recordar que “ese orden natural que decía que las mujeres fregamos mejor y nos merecemos menos que los hombres no es natural, a ver si nos enteramos”. Con paciencia de maestra de prescolar, la actriz fue repitiendo cifras y reivindicaciones por todos los corrillos de periodistas que llamaron su atención para acabar haciéndose un selfi junto a la actriz Itziar Castro formando un triángulo con las manos al grito de “nosotras parimos, nosotras decidimos”. Vestía un traje de terciopelo azul con hombreras y cortinillas brillantes. ¿Algún mensaje en la vestimenta? “Sí, hay que conquistar el zapato plano”, respondió señalando con el dedo sus bailarinas plateadas.

Las mujeres no fueron las únicas que pusieron en el cielo el grito de la igualdad y ellos también se unieron a la petición. “Hay que empezar a multar a los empresarios que paguen menos a ellas que a ellos”, proponía con su vozarrón, poniéndose muy serio, Javier Bardem. “La brecha salarial me ofende como ciudadano”, reconocía Santiago Segura. Javier Ambrossi y Javier Calvo, ‘los Javis’, no pedían igualdad sino ir más allá: “No entendemos que las mujeres no gobiernen el mundo. ¡Solo nos interesan sus historias! ¿Qué diablos pintamos aquí los hombres?”, planteaban.

Clamor por la igualdad

Si Rajoy no se ha enterado aún de la urgencia de este lío, pueden llevarle el recado Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias, Alberto Garzón y Pablo Echenique, presentes en la gala y unidos en la entrada al unánime clamor por la igualdad. Con todo, la causa feminista no logró evitar que la verdadera reina del desfile fuera una recién llegada a este tipo de saraos que ya está de vuelta: Julia, la madre del actor Gustavo Salmerón y protagonista de su última película, llegó con mirada asustada y se fue creciendo según avanzaba de corrillo en corrillo para acabar cosechando ovaciones con su naturalidad. “Llevo ensayando en casa desde navidad”, confesó. ¿Y el feminismo? “Mujeres, adelante, a triunfar. Si yo lo he conseguido a estas alturas de mi vida, vosotras también podéis”, proclamó.

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