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Najat El Hachmi retrata a una "Madre de leche y miel" en su nueva novela

EFE

La escritora Najat El Hachmi sigue la peripecia vital de Fátima, una mujer nacida en la región marroquí del Rif y que forma parte de la primera generación de emigrantes que llegó hace treinta años a España, en su nueva novela "Madre de leche y miel", que llega hoy a las librerías.

El Hachmi, que se dio a conocer justo hace diez años al ganar el premio Ramon Llull con "El último patriarca", cierra con el libro una trilogía que también incluye "La hija extranjera", centrada en una realidad que le permite unir los fragmentos de los diferentes mundos que siempre la han acompañado y conciliar lo que parece "irreconciliable".

Durante un desayuno rifeño, la novelista ha explicado hoy que, en esta ocasión, el peso de la historia recae en una mujer que "es extranjera desde siempre por el simple hecho de haber nacido en el lugar en el que ha nacido, en una casa que nunca será su casa y cuya habitación propia, será la del marido cuando se case".

Esta mujer pertenece a la misma generación que la de su madre, a la que todavía no le ha contado de qué va la novela, unas mujeres que siguieron a sus maridos hasta nuevos pueblos y ciudades, donde no conocían a nadie, no hablaban la lengua y se encontraban aisladas.

Najat ha querido poner el retrovisor y recuperar su memoria, lo que, reconoce, no le ha sido fácil porque "durante muchos años me fue muy difícil mirarme en esta realidad tan dura de las mujeres de primera generación, con las que conviví, con una carga de sufrimiento tan inalcanzable que veía que poco podía hacer".

La escritora, nacida en Beni Sidel (Marruecos) en 1979 y que llegó a Vic (Barcelona) a los ocho años, rememora con la novela, publicada en castellano por Destino y en catalán por Edicions 62, ese entorno rural del Rif, "con unas condiciones de vida muy duras, con mujeres que trabajaban dentro y fuera de casa, y en un lugar deliberadamente maltratado por el rey Hassan".

Asimismo, ha recuperado "relatos orales que se pasaban unas mujeres a otras, y la poesía de un momento, en el que no había televisión, y que también se trataba sobre cuestiones tabú como el amor o el sexo, de una manera que los niños no entendíamos".

Todo ese mundo, indica, la familia lo perdió al llegar a Vic, pero ella no esconde que "todo eso lo añoro, ese mundo en el que se tejen los vínculos familiares, donde el relato sirve para crear pertenencia familiar".

"Escribiendo con la voz de Fátima he intentado recuperar ese mundo y pasarlo al catalán no ha sido fácil; además, tampoco puedo transmitir la prosodia, el énfasis muy teatral que entre mujeres se utiliza en estos encuentros".

Por otra parte, ha defendido que, aunque pueda parecer lo contrario, el hecho de que muchas de estas mujeres acabaran teniendo fuera de su país una casa propia, "de alguna manera provocó que hayan echado raíces, aunque no tengan un conocimiento muy grande de la lengua o entiendan poco la sociedad en la que viven".

Sin embargo, "ese nuevo lugar lo consideran propio y más con hijos, porque, como dice Fátima, somos del lugar de donde son nuestros hijos".

Najat El Hachmi, que ahora se plantea en una nueva novela ir más allá en el tiempo y centrarse en la historia del Rif, desde la época del desastre de Annual, no esconde que escribir "Madre de leche y miel" le ha llevado a "hacer las paces completamente con todo, lo que debe ser, en parte, por la edad que ya tengo, por no tener la rabia contra nadie".