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Jorge Fernández Díaz: "Francisco no aspiraba a ser Papa, él quería ser Perón"

El escritor de novela negra más popular en Argentina publica 'La herida'

Elena Hevia

El escritor argentino Jorge Fernández Díaz.

El escritor argentino Jorge Fernández Díaz. / XAVIER GONZALEZ

No hay que confundir a Jorge Fernández Díaz, uno de los más respetado periodistas y escritores de novela negra argentinos, con su homónimo político. «Qué le vamos a hacer. Es como si a mi país llegara una escritora española que se llamara Cristina Kirchner», dice resignado.  Viejo amigo de Arturo Pérez-Reverte, acaba de publicar 'La herida' (Destino), un 'thriller' con suspense, espionaje e intrigas vaticanas que ha logrado desbancar en ventas a Dan Brown en Argentina. 

¿Cree que habría podido escribir una novela negra como esta, y como la anterior, 'El puñal', si no se hubiera dedicado al periodismo? Durante muchos años he mantenido paralelas mis dos dedicaciones, el periodismo y la ficción. Siempre tuve la sensación de que el periodismo solo me permitía publicar el 20% o 30% de lo que sabía, porque no de todo tenía pruebas fehacientes. Así que ese saber lo he volcado en estas historias protagonizadas por Remil. 

Remil, ese es el apodo de su héroe. ¿Cómo se llama de verdad?, en la novela no aparece. No se sabe, ni nunca se sabrá. Él se ganó ese apodo por 'hijo de remil putas', una expresión muy argentina. 


No es precisamente un angelito. Es primo hermano del Falcó de Pérez-Reverte, aunque yo lo creé antes. Un canalla del que se enamoran las mujeres y con el que los hombres quieren irse a beber. Un excombatiente de las Malvinas al que el servicio de inteligencia rescató del psiquiátrico. Es un héroe del siglo XXI, cuando las guerras ya no son entre buenos y malos, sino entre malos y peores. Y además le he trasladado mis inquietudes más perturbadoras. 

¿Como cuáles? Bueno, todos arrastramos una herida que nos inflingieron en la infancia o en la adolescencia. 

Se pone usted muy psicoanalítico.  Soy argentino, qué quiere. En fin yo dejé de hablar prácticamente con mi padre cuando le anuncié que iba a ser periodista y escritor y él no me lo perdonó. A los 25 años, escribí una novela negra por entregas. Un día en el que había puesto a mi héroe en una situación delicada, mi padre me llamó a la redacción, algo insólito porque estábamos distanciados, y  me preguntó sin saludar: «¿Va a recuperar la cartera?». Ahí sentí que la literatura que nos había separado, también nos había unido. Trabajé muy duro para demostrarle a mi padre que mi vida no iba a acabar en la ruina como me predijo. Y he trasladado esa herida a Remil.


El punto de partida de la novela es la búsqueda de una monja desaparecida. ¿Tiene un sustrato real? Es una monja a semejanza de los curas villeros, los que operan en las Villas Miseria, las favelas argentinas. Son verdaderos gladiadores creados por Bergoglio contra la pobreza y los narcos.  

Y, sin embargo, creo que es usted crítico con el papa Francisco.  Sobre sus actividades religiosas o espirituales no tengo nada que objetar, lo que ha hecho por acercarse al mundo de la pobreza es impresionante. Pero no me gusta que siga operando en la política argentina. Lo hacía antes y lo sigue haciendo ahora. Yo siempre digo que él no aspiraba a ser Papa, sino a ser Perón.  

¿Qué es lo que cuenta esta novela de la Argentina actual? Si nos ponemos estupendos, podríamos decir que va sobre la herida de la corrupción, que junto con la desigualdad social es uno de nuestros grandes males, y claro, no solo en Argentina. Pero eso es solo un telón de fondo. En realidad se trata de una novela de aventuras, de acción y cacería, con sorpresas y vueltas de tuerca. Ahora bien, algunos lectores me han dicho que a media novela sentían que aquello era algo más, que aquello era el mundo. 

Creo que se prepara una adaptación cinematográfica de ''El puñal'. Sí, me compraron los derechos, se la dieron a varios guionistas y al final me pidieron que yo escribiera la adaptación.

¿Y con qué rostro imagina a Remil? A nivel internacional, quizá Vincent Cassel, Benicio del Toro o Bardem. Si fuera argentino no quedaría otra que Darín. Él ha dicho que le gustaría. A ver qué ocurre. 

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