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RIESGO DE DETERIORO

Las pinturas murales de la sala capitular de Sijena no se moverán del MNAC

El juzgado de Huesca anula la ejecución provisional de sentencia que ordenaba su traslado al monasterio oscense

Natàlia Farré

Pinturas murales de la sala capitular del monasterio de Sijena conservadas en el MNAC. 

Pinturas murales de la sala capitular del monasterio de Sijena conservadas en el MNAC.  / MARTA MERIDA ROJAS

Las pinturas murales de la sala capitular de Sijena expuestas en el Museu Nacional (MNAC) no se mueven de su sitio. O por lo menos no lo harán en unos cuantos años. Al final, en todo este despropósito relacionado con las obras del monasterio oscense se ha impuesto la razón. Lo habían dicho los expertos por pasiva y por activa: trasladarlas al cenobio era una temeridad. Se corría el riesgo de su destrucción total o parcial debido a su precario estado. No en vano sufrieron un incendio en 1936 y fueron rescatadas con la técnica del 'strappo' por Josep Gudiol en una heroica misión en medio de la contienda. 

Y ahora lo dice la única persona que podía parar su partida: la magistrada del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Huesca. La jueza en un auto dictado el martes se desdice de la resolución que emitió el 2 de noviembre del 2016 por la que ponía en marcha una ejecución provisional de sentencia y obligaba a restituir las pinturas a Sijena. La deja sin efecto e indica que se trata de una resolución firme sobre la que no cabe recurso alguno.

El monasterio no reúne las condiciones adecuadas

"El estado de fragilidad de las pinturas es tal que las hace especialmente vulnerables ante dicho proceso de desmontaje, transporte y montaje posterior", expone el auto. Dicho riesgo "es motivo suficiente para paralizar la ejecución provisional, teniendo en cuenta que nos encontramos ante una obra de arte de extraordinario valor artístico, por lo que de sufrir algún tipo de deterioro resultaría de extrema dificultad su reparación", añade. Eso es, de forma resumida, lo que dicen todos los informes de expertos aportados por el MNAC.

Aunque el auto va más allá y enmienda la plana al Gobierno de Aragón, que siempre ha afirmado tener las condiciones adecuadas para custodiar tan preciado trabajo: "Al no haberse acreditado la finalización de todas las obras de restauración de la sala capitular el riesgo de deterioro de las pinturas es manifiesto". De hecho, el pasado 7 de noviembre el Boletín Oficial de Aragón convocó la licitación de un contrato para acondicionar el espacio del monasterio, una sala que, entre otras cosas, carece de la aclimatación necesaria para acoger unas pinturas tan delicadas.

Dos litigios diferentes

El auto de suspensión es una buena noticia para el MNAC, y para los frescos, pues el peligro de un traslado se disipa hasta que haya una sentencia definitiva del Tribunal Supremo sobre el conflicto que enfrenta a Catalunya y Aragón por los murales de la sala capitular del cenobio. Un litigio que nada tiene que ver con el llamado de los bienes de Sijena que acabó el 11 de diciembre con la Guardia Civil requisando del Museu de Lleida las obras del monasterio en disputa. Ese tiene dos sentencias favorables al Gobierno aragonés, la de primera instancia y la de la Audiencia Provincial de Huesca, además de la ejecución provisional ya realizada. Queda el pronunciamiento del Tribunal Supremo. 

El caso de las pinturas murales de la sala capitular está a la espera de la resolución de la Audiencia Provincial de Huesca sobre el recurso de apelación presentado por la parte catalana. Y sea cual sea el resultado no se podrá aplicar una ejecución provisional, pues solo se puede dictar en primera instancia. Luego cualquiera de las partes pordrá recurrir aún al Supremo. La sentencia de julio del 2016 emitida por la misma jueza no reconoció la donación de las pinturas al MNAC por parte de las monjas del monasterio y pedía su restitución.