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CONCIERTO DE UN TALENTO EMERGENTE

Daniel Lumbreras, una expresión pura

El cantautor barcelonés muestra en Sidecar sus canciones en una lengua inventada e improvisada, plasmadas en el disco 'La vila', producido por Pau Vallvé

Jordi Bianciotto

Daniel Lumbreras.

Daniel Lumbreras. / JOAN PUIG

La fuerza emocional de sus canciones, y su aura de música sin pautas, pura expresividad, hace que tardes en darte cuenta de que no está cantando en ninguna lengua identificable. ¿Wolof? ¿Gaélico? ¿La lengua de los atlantes? Pues no, Daniel Lumbreras inventa al vuelo los sonidos de un idioma que no es un idioma, sino un ejercicio de “improvisación fonética”, dice, usando la voz como un instrumento y transmitiendo un ilimitado espectro de matices.

Se puede comprobar escuchando ‘La vila’, su primer disco, producido por Pau Vallvé y que recorrerá este jueves en Sidecar (21.00 horas). Un trabajo en el que se sirve de su voz y su guitarra, ya sea acústica o eléctrica, para comunicar tanto, o más, o de otro modo, que con un repertorio con texto. “Según algunos estudios, en la comunicación, en el 75% de los casos, cómo se dice una cosa es más importante que lo que se dice”, argumenta este peculiar trovador de Gràcia, que antes de decidirse por esta apuesta radical trató de componer en castellano, catalán, inglés y portugués. “Pero lo que hago ahora comporta una libertad a la que no quiero renunciar”. 

Abanico de colores

En el camino que condujo hasta ‘La vila’ encontramos una maqueta, titulada ‘0’, y antes, Lumbreras fue estudiante de Bellas Artes, con máster en arte contemporáneo, y pintor, precedentes que tienen que ver con su visión de la música. “Igual que un pintor con su paleta de colores, escuchando músicas de todo el mundo yo he creado mi abanico de sonidos”, explica Daniel Lumbreras, cuyo apellido, tan ajustado a esa propuesta visionaria, es rigurosamente real. “Viene de Huesca”, precisa.

En los ‘tempos’ de algunas canciones y en su actitud vocal hay, por ejemplo, reflejos ‘afro’, y Youssou N’Dour ha sido para él una unidad de medida. “Pensaba: si este estribillo suyo, este trocito de canción, me emociona tanto, ¿puedo hacer lo mismo con toda una canción?”, recuerda. Ali Farka Touré, Cheikh Lô, Salif Keita y brasileños como Milton Nascimento figuran entre las fuentes que le dejaron poso, así como artistas de la esfera pop y rock como Pavement dEUS. “Me gusta de ellos su enfoque creativo, que no tengan dogmas al hacer una canción”. 

Homenaje a Gràcia

Lumbreras ganó confianza en sí mismo tocando en la calle, y en el Parc Güell, y de ahí, a la sala L’Astrolabi, donde notó que sus cánticos aventurados gustaban. “¡Un local que es cuna de cantautores! Pensé: ¿cómo puede gustarles si lo que canto no tiene letra?”. La ruta le llevó hasta el Vinilo, donde conoció a Vallvé, y a Jordi Lanuza (Inspira) Nico Roig, que colaboran en el disco. Y por eso ‘La vila’ debe su título a Gràcia. “Todas las canciones han surgido ahí”. Aunque sus recitados no contengan palabras, los títulos de las canciones, sí. “Son, sobre todo homenajes. ‘Sam’ viene de la primera persona a la que le gustó esta canción, y ‘Nen amagat’ es por un amigo escritor, Francesc Miralles, que vivía en la calle Tagamanent, el  nombre de la canción al revés, y coincide en que ambos somos niños grandes”.

Ya piensa en nuevos discos: otro como cantautor y uno de música electrónica con dos ‘djs’, Adrià Ardenuy y Guillem Pascual. Mientras llegan, disfruta del “nivel mental cero, en que desaparece el ego” que comporta para él interpretar esas canciones en que parece fundirse con el éter. Un canto improvisado que le coloca en un presente continuo, “permeable a tu estado emocional y al contexto”, estima. “Y eso es algo que la gente nota en los conciertos”.

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