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CRÓNICA

Els Amics de les Arts, súper-pop en el Liceu

El grupo abrió el Suite Festival con un expansivo concierto apuntalado en su último disco, 'Un estrany poder'

Jordi Bianciotto

Eduard Costa, durante la actuación de Els Amics de les Arts. / FERRAN SENDRA

Eduard Costa, durante la actuación de Els Amics de les Arts.
ELS AMICS DE LES ARTS en el Liceu
ELS AMICS DE LES ARTS en el Liceu
ELS AMICS DE LES ARTS en el Liceu

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Un grupo pop catalán raramente puede permitirse parar durante un año, de modo que tras la gira de presentación de un disco suele venir otra de repertorio más abierto, como la que Els Amics de las Arts estrenaron este martes en el Liceu, apertura del Suite Festival. Concierto en el que se mostraron bien armados para afrontar el circuito de festivales valiéndose de un vínculo poderoso con su público: quizá sea ese el ‘estrany poder’ al que hacía referencia su último disco.

Si el año pasado, en Barts, tocaron nueve canciones de estreno, esta vez fueron algunas menos, seis, la mayoría dotadas de ganchos súper-pop en su día realzados por el productor escocés Tony Doogan, como en los ‘la la las’ de ’30 dies sense cap accident’ y el giro juguetón digno de ‘Grease’ de ‘Les coses’. Textos un poco más opacos y estribillos, en cambio, híper-expresivos, que pronto pusieron en pie al público del Liceu, teatro en el que ya actuaron una vez, hace tres años, dentro del mismo  Suite Festival.

Canciones rescatadas

El grupo confesó que venía un poco lesionado: una de sus voces, la del teclista Dani Alegret, sonó un poco nasal a causa del catarro que arrastraba, como pudimos comprobar en ‘L’affaire Sofia’. Pese a ello, el sonido, coral y últimamente tendente a la exuberancia, se impuso sin flaquezas en un repertorio con cuñas para canciones excluidas el año pasado, como ‘L’home que dobla en Bruce Willis’, ‘Apunto Shakespeare’ y, más inhabitual todavía, ‘Els ocells’, cantada aun así de pe a pa por buena parte del público.

Els Amics de les Arts han llegado hasta aquí a través de la capacidad de emocionar a sus fans y de hacerles bailar, manejando un lenguaje pop con ingredientes del cantautor y del grupo de verbena, todo a la vez. Una paleta de colores amplia, en línea con un cancionero no sujeto a un molde de composición: del álgido disco-pop de 'Preferiria no fer-ho' y el ritmo ‘funky’ de ‘El seu gran hit’, con su resultona doble ración de estribillos, a la recogida narración de ‘Louisiana o els camps de cotó’, un punto de anclaje con fondo folk.

Sí, Els Amics tienen canciones, aunque a la hora de rubricar de modo eufórico sus conciertos deban recurrir a las menos interesantes, con estribillos tan de primero de Esmuc como los de ‘Jean Luc’ o la pachanguera ‘4-3-3’. De aquellos primeros tiempos es más sustanciosa ‘L’home que treballa fent de gos’, aunque se les ocurrió reinventarla con trazos guitarreros más duros y se cargaron parte de su emotividad, tratando de desafiar aquella idea de que cuando algo funciona, mejor no cambiarlo. 

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