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ADIÓS AL POETA

La muerte de Nicanor Parra enmudece a Chile

El fundador de la antipoesía, fallecido a los 103 años, tiene un lugar esencial en las letras del país suramericano junto con Neruda y Huidobro

Abel Gilbert

El poeta y escritor chileno Nicanor Parra posa en su casa, en Las Cruces (Chile), en agosto del 2001

El poeta y escritor chileno Nicanor Parra posa en su casa, en Las Cruces (Chile), en agosto del 2001 / EFE / MARIO RUIZ

Chile ha quedado enmudecido. La muerte de Nicanor Parra, a los 103 años, tuvo el efecto de la sacudida de un rayo sobre el cielo de la cultura. Por unas horas, lo relevante y lo banal quedó en suspenso. La casa del fundador de la “antipoesía” en el balneario Las Cruces, a 118 kilómetros de Santiago, se convirtió en lugar de peregrinación. Nicanor hizo tanto que las palabras se empequeñecieron para nombrarlo.

Toda gran historia -y la suya lo era- tiene un comienzo. Esta empezó en San Fabián de Alico, región del Bío Bío. Su marca de nacimiento quedó reflejada en 'Epitafio', el 'antipoema' que forma parte de 'Obra Gruesa', publicada hace 49 años. Ahí Parra se define simplemente como el “hijo mayor de profesor primario y de una modista de trastienda”.  

La poesía pudo perder al hombre que obligó a repensar los modos de escribirla y entenderla, porque Nicanor quiso, en un principio que puede parecer desconcertante, entrar en la escuela de policía. Los protocolos de admisión lo dejaron fuera: el gigante de la letra no tenía estatura suficiente para vestir uniforme. Se acercó a los libros, pero también a los números. Primero, la matemática; luego, la física, y, en medio, el inicio de la experimentación con la palabra. En 1937 publicaría su 'Cancionero sin nombre', que le valió el Premio Municipal de Santiago. Vinieron luego sus 'Poemas y antipoemas' (1954), 'Versos de salón' (1962), 'Canciones rusas' (1967), 'Artefactos' (1972) y 'Sermones y prédicas del Cristo de Elqui' (1977). La máquina creativa no se detuvo: 'Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui' (1979), 'Chistes para desorientar a la policía' (1983), 'Poesía política' (1983), 'Hojas de Parra' (1985)....

El apellido Parra tiene una doble y profunda inscripción en la cultura chilena y latinoamericana. Fue el hermano mayor de Violeta, la notable poeta y folclorista, cita obligatoria del papa Francisco en su paso por Chile. Ella creció en cierta manera bajo la mirada de Nicanor, esencial para que la autora de 'La carta' cobrara vuelo propio.

La revolución cubana

El poeta chileno saludó la revolución cubana y, como Pablo Neruda, pero de manera distinta, tuvo sus fricciones tempranas con el castrismo. “Hay quienes dicen que Parra es lo contrario de Neruda. Tienen razón si piensan en la factura de su poesía, pero están equivocados si pretenden afirmar que uno es un poeta político y el otro, no. Parra también lo es, aunque de un modo diferente, pues no se vincula a ningún partido”, recordó el sociólogo Tomás Moulian.

Su gran legado, naturalmente, no pasa por la agudeza y el sarcasmo de muchas de sus frases. Es a partir de la 'antipoesía' y de cómo subvierte la tradición de un país y una región de poetas, anclándose en el habla cotidiana, lejos del lirismo, así como en sus trabajos visuales, donde deja fundamentalmente su marca. Moulian observa a Parra como un crítico de la modernidad que rechazó por igual el capitalismo y el socialismo, entre otras cosas por razones estéticas.

Cuando cumplió un siglo, el país y el mundo lo recordaron con entusiasmo y con la secreta ilusión de que, a su modo, estaba ejerciendo una sutil forma de eternidad. Pasó los últimos años en Las Cruces, siempre atento a lo que lo rodeaba. 'Antiprosa' fue su último libro original, publicado hace tres años. En España se conoció en noviembre pasado su antología 'El último apaga la luz' (Lumen). Obtuvo el Premio Nacional de Literatura (1969), el Juan Rulfo (1991) y el Cervantes (2011).

Impacto en el país

Los diarios chilenos no pasaron por alto que murió el mismo día que Salvador Dalí y Pedro Lemebel, uno de los más importantes narradores de la posdictadura. De acuerdo con 'El Mercurio', ambos compartieron con Parra “más de una convicción en vida”.

El impacto que provocó su deceso obligó a la alta dirigencia política a pronunciarse. “Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y una voz singular en la cultura occidental. ¡Estoy conmovida por el fallecimiento de Nicanor Parra! Mi más profundo pésame a su familia”, dijo la presidenta Michelle Bachelet. Su sucesor electo, el magnate Sebastián Piñera, es conocido por su escasa afición a las letras, pero también tuvo que decir algo: “Un hombre que llenó las páginas de nuestra historia, con su talento imaginación e irreverencia”. Para Piñera, Nicanor Parra “fue una verdadera bendición, y murió como a él le hubiera gustado morir, mirando la casa de Neruda y muy cerca de la tumba de Huidobro”. 

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