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CRÓNICA

Buena cosecha en la 55ª edición del Viñas

Freddie de Tommaso, ganador del concurso, y la sevillana Leonor Bonilla brillaron en el concierto de finalistas celebrado en el Liceu

César López Rosell

Leonor Bonilla durante su participación en el concierto de los ganadores del 55 Concurs Tenor Viñas en el Liceu.

Leonor Bonilla durante su participación en el concierto de los ganadores del 55 Concurs Tenor Viñas en el Liceu. / ANTONI BOFILL

El sólido tenor británico Freddie de Tommaso, de 24 años y poderosa y bien proyectada voz, ha sido el merecido triunfador de una de las mejores ediciones de los últimos años del Concurs Internacional de Cant Tenor Viñas. Pero quien ha conquistado el cariño del público del Liceu en el concierto de finalistas de esta 55ª edición ha sido la luminosa soprano sevillana Leonor Bonilla, de 30 años. La belleza de su timbre y su agilidad para las coloraturas le han permitido alcanzar el segundo premio y otros seis más, entre ellos el del público, mientras que su oponente se adjudicaba otros cuatro galardones.

El jurado, presidido por la directora artística del Gran Teatre, Christina Scheppelmann, e integrado por representantes de los coliseos más importantes del mundo y figuras de la ópera como Joan Pons y Neil Shicoff, optó por distinguir en las primeras plazas a cantantes que ya han conquistado otros premios e iniciado prometedoras carreras. Es el caso de los dos primeros del ránking, pero también el de la cuarta clasificada, la francesa Anaïs Constans, de 29 años, que obtuvo cuatro distinciones más, entre ellas la de Peralada, lo que le dará opción a participar en el festival de este año.

'Profesionales' de concursos

El tenor coreano, de 33 años, Sehoon Moon (tercero) y el contratenor del mismo país Junkwon Jang (quinto) demostraron estar cortados por el mismo patrón de su experiencia como 'profesionales' de los concursos. Buenas voces, alto nivel técnico, pero mostrando un canto más imitativo de lo que han oído que expresivo. Esto se notó especialmente en el dueto de Moon con Bonilla, donde ella transmitía toda la fuerza y sentido de su personaje en el aria 'È il sol dell'anima' de 'Rigoletto' mientras él se limitaba a asegurar la pulcritud de sus notas.

El barítono estadounidense Andrew Manea (sexto) y el bajo barítono italiano Tomasso Barea (premio especial Mercedes Viñas) exhibieron un notable registro canoro. Gustó, por su elegancia y buen timbre, la soprano catalana Serena Sáenz (ganadora de cuatro galardones) interpretando un aria de concierto de Mozart. A Inés Ballesteros (premio extraordinario Ferret Salat), de voz pequeña pero bella, le faltó proyección para superar a una orquesta demasiado fuerte en su versión de 'Canción del ruiseñor' de 'Doña Francisquita'.

Intensidad dramática del ganador

Entre lo más destacado de la velada figuran las recreaciones de De Tommaso del lamento de Federico en 'La arlesiana' y de 'Salut, tombeau!', de 'Romeo y Julieta' de Gounod (próximo título en cartel en el Liceu), ambas de gran intensidad dramática. Fue también muy aclamada Bonilla con la belcantista 'O luce di quest'anima' de 'Linda di Chamounix', y con la salerosa  y colorista 'Me llaman la primorosa' de la zarzuela 'El barbero de Sevilla', con inspirados movimientos en el despliegue de su abanico fruto del arte adquirido en su pasado como bailarina. La voz de Constans tuvo oportunidad de lucirse en arias de Mozart y Gounod, y Moon se hizo aplaudir con las populares 'A te o cara' de 'I puritani' y  'Che gelida manina' de 'La bohème'. La orquesta del Liceu, dirigida por Sergio Alapont, fue de menos a más hasta casar con las voces de esta buena cosecha de la más internacional edición del Viñas, con 515 concursantes de 60 países.

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