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CRÓNICA DE CONCIERTO

El cumpleaños épico de Mujeres

La banda de rock de garaje y pop ibérico celebró su primera década en la sala Apolo ante un público exaltado

Juan Manuel Freire

Yago Alcover, guitarrista y cantante de Mujeres, en la sala Apolo.

Yago Alcover, guitarrista y cantante de Mujeres, en la sala Apolo. / FERRAN SENDRA

¿Es cierto que el público barcelonés tiende a ser estirado y se hace de rogar para empezar a brincar? La imagen del viernes en la sala Apolo decía todo lo contrario: entrega absoluta desde el primer minuto, y desde el primer minuto del primer grupo de los tres que componían el cartel. Los valencianos La Plata todavía no tienen álbum en la calle, pero ya tienen un público que los jalea con fuerza. Hay motivo. Hacen equilibrios mágicos entre la new wave y el post-hardcore, como unos Nueva Vulcano todavía más a piñón o como una versión rabiosamente juvenil de los efímeros pero brillantes Violens. Darán que hablar. Y gritar.

El público había venido aquí a ver a los Mujeres, pero también a La Plata y, después, a Kokoshca, quienes volvieron a dar buena cuenta de su proverbial fogosidad. Como de costumbre, actuación en crescendo de ritmo, con una primera mitad de pop oscuro y latigazos 'rockabilly', y una segunda más orientada al rock urbano, alcanzando el clímax popular en 'No queda nada'.

Nostalgia y euforia

En el caso de Mujeres, el pogo empezó con la primera canción ('Vete con él') y ya no acabó hasta la última. 'Un sentimiento importante' es como se llama su cuarto álbum, el primero que graban en castellano, y es justo eso lo que poseyó la sala: un sentimiento importante, mezcla de nostalgia (el grupo celebraba su primera década) y euforia.

La reciente marcha del guitarrista Martí Gallén, presente entre el público, supuso un duro golpe para la banda, pero el ahora trío ha sabido disfrazar su ausencia a base de energía. Yago Alcover sigue siendo un guitarrista más hábil de lo que él mismo parece admitir y un vocalista de carisma; Pol Rodellar encadena bajos trotones como quien bebe agua, bailando alegremente (y pasando por debajo de las piernas de Yago) a la vez que juega con las cuerdas, y Arnau Sanz sabe que, en esto del rock, ser buen batería no requiere tanto redobles sofisticados como golpes sencillos pero irresistibles.

Han tardado unos cuantos meses en presentar 'Un sentimiento importante', de modo que a la gente le ha dado tiempo a aprenderse canciones nuevas como 'Siempre eterno', 'Ciudades y cicatrices' o el tema titular, con un estribillo especialmente coreable. Siempre fueron una buena banda de rock de garaje y psicodelia, pero son especialmente efectivos cuando se entregan a un pop rocanrolero en castellano. No es cuestión de orgullo nacional: según aprendimos en el fanzine conmemorativo que se regalaba anoche, opina lo mismo Philippe Decoster, quien publica los discos de Mujeres en Bélgica.

No, no salieron desnudos como habían prometido, pero sí regalaron un fanzine.

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