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NOVELA EN CATALÁN

El Premi Crexells se reinventa

La junta del Ateneu Barcelonès renueva las bases del veterano galardón literario

La decisión sigue a la polémica del año pasado, cuando se distinguió una novela autoeditada

Elena Hevia

Joan Buades, ganador de la última edición del Premi Crexells.

Joan Buades, ganador de la última edición del Premi Crexells. / ALBERT BERTRAN

Salvando las distancias (hay que repetirlo, salvando las distancias), el Premi Crexells a la mejor novela catalana publicada bien podría considerarse el Goncourt 'nostrat'. Claro que el galardón francés solo cuenta con un euro de dotación (y unas ganancias millonarias por los derechos de autor) mientras que el que cada año convoca el Ateneu Barcelonès aporta una bolsa de 6.000 euros. Y este año, además, se redecora cambiando sus bases.

El Crexells es un premio de prestigio pero ni por esas su trayectoria ha estado exenta de polémica. De hecho, en su primera convocatoria, allá por 1928, se declaró desierto y en la segunda, un veterano Puig i Ferrater le pasó la mano por la cara a jóvenes de aquel momento como Josep Maria de Sagarra (que por cierto lo ganaría en 1932). 

Novela a la alemana

Reinstalado el premio en 1982, el Ateneu ha visto cómo en los últimos años sus socios dejaban de ser aquellos viejos letraheridos (o quizá siguieran los consejos de Josep Pla y dejaron de leer novelas) y no se precipitaron, precisamente, a las urnas para votar los éxitos del año. Eso es lo que se encontró el jurado del año pasado, una primera selección nula. Aquello culminó en una reunión en la que el crítico Anton Maria Espadaler defendió la muy desconocida novela 'Crui. Els portadors de la torxa', una narración a la alemana, que su autor, el mallorquín Joan Buades, se había autopublicado. El volumen solo se podía encontrar en Eivissa.  Jordi Llovet y el resto del jurado, David Castillo, Mita Casacuberta, Rosa Delor y la desaparecida Patrícia Gabancho, estuvieron de acuerdo y el galardón se interpretó como un toque de atención a la actual novela en catalán, un 'zasca' en toda la línea de flotación del sector. El resto es sabido: algunos editores (12 de ellos rechazaron la novela) y muchos críticos acusaron el golpe y el descontento circuló a placer por las redes sociales.

Es necesario conocer todo esto para entender el cambio en las bases del premio Crexells. Aquel jurado agotó su labor de tres años  y ahora la nueva junta aprovecha para reunir otro jurado y establecer límites. Aunque la vicepresidenta del Ateneu, Gemma Calvet, quiso desvincular los cambios  de aquella polémica, precisó que las obras tendrán que haber sido "publicadas y distribuidas".

La otra novedad es que, previa presentación de propuestas por parte de editoriales y autores, la votación entre los renuentes socios del Ateneu se desarrollará a lo largo de la semana de Sant Jordi, con el fin de incentivar los ánimos y realizar una función de difusión de las obras.  A la votación de los ateneístas se unirá la de los clubs de lectura de las bibliotecas de Barcelona, con un voto por club.

Mercado aniquilador

El nuevo jurado nombrado por la junta directiva está formado por los escritores Miquel de Palol, Carme Riera, Rafael Argullol, Xavier Pla, Enric Soria, Valèria Gallard y Lluïsa Julià. De Palol no quiso entrar en la valoración de la decisión adoptada la pasada edición pero sí destacar que la gestión cultural desde las instituciones debe corregir los efectos "aniquiladores" de las mecánicas de mercado. "No puede ser que la empresa pase por encima de las ideas", aseguró mientras se mostraba nostálgico de una "verdadera sociedad literaria".

De todas formas, la 'clandestinidad' de la novela ganadora el pasado año acabará próximamente, porque Bromera ha anunciado su publicación. 

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