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GALARDÓN

Alejandro Palomas: "Parezco amable pero no lo soy"

El escritor barcelonés gana el Premio Nadal con su novela 'Un amor'

Elena Hevia

Alejandro Palomas, en el Hotel Palace.

Alejandro Palomas, en el Hotel Palace. / RICARD FADRIQUE

No tiene el menor problema en contar que visita cada semana al psicoanalista, ni que ha pasado por momentos tan  duros que pensó quitarse de en medio. Su vacuna para ello son los buenos sentimientos que traslada a sus novelas. Alejandro Palomas se ha hecho con el Nadal, con 'Un amor', una agridulce comedia con los mismos personajes que 'Una madre' y 'Un perro'. 

La familia que aparece en sus novelas es imagen y semejanza de la suya propia. ¿Le gusta a su familia real la inventada? Les encanta. Somos una familia superunida y muy pequeña, mi madre y mis hermanas,  y hemos aprendido a manejarnos bien. Es curioso pero la familia ficticia ha unido a la familia real. Y esto es algo que me llevaré a la tumba con satisfacción.

Es una familia de mujeres fuertes, un tanto almodovariana. 
Yo no lo veo tanto, aunque en Francia juegan con la estética de Almodóvar en las cubiertas. Pero no se engañe, son mujeres muy resolutivas pero en el fondo están muy necesitadas. Eso me da muchos matices. 
  
Y luego está su madre, a la que ha tomado como modelo, pero a la que no lleva ni a las presentaciones.
Mi madre es albina, llama mucho la atención. Es una mujer muy vulnerable que respondería con absoluta ingenuidad a cualquier pregunta malintencionada. No quiero exponerla y además, la quiero solo para mí. 

El padre ha sido una ausencia importante en sus novelas. ¿Hará su aparición aquí?
Digamos que ese tema se resolverá. Necesitaba darle respuesta, pero tenía que ser muy buena. 

"Hay que atreverse a aceptar los buenos sentimientos porque son muy complejos"

¿Hablar de la familia es hablar de lo que uno es? 
Creo que la familia es el nucleo duro, el adn donde está la información de lo que eres y sirve para explicar aquello que  en el futuro moldeará tu forma de mirar o lo que buscas en tu pareja. 


¿También es un refugio para los malos tiempos? 
Para mí siempre lo ha sido. Pero es que yo soy muy raro siempre he estado en mi burbuja personal, en mi micromundo.

De ahí que huya de las situaciones torturadas. 
No huyo, me gusta mucho leer sobre ello. Agota Kristof me chifla. Y en mis libros aunque no lo parezca se filtra algo de esa tortura. Es como un lago helado, si te detienes puedes ver que bajo el hielo hay muchas sombras. Parezco amable pero no lo soy. 

¿Qué le diría a un lector que tuviera reticencias hacia una novela de buenos sentimientos? Pues que se atreva a aceptarlos, porque los buenos sentimientos son complejos y no hay que tener prejuicios. 

Hubo gente que se sorprendió de la declaración de amor que le hizo a su perro Rulfo cuando recogió el premio.  Esa declaración de amor se la hago todos los días. Porque Rulfo me ha dado la vida literalmente, porque ha habido momentos de mucha desesperación personal en los que yo hubiera tirado la toalla y no lo he hecho por él. 

Ahora es muy viejo. 
No me lo recuerde. Desde que lo tengo siento que me estoy despidiendo.