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concierto en razzmatazz

Una velada para el delirio

Ojete Calor presenta en Barcelona su nuevo disco, 'Pataky', acompañado por Venga Monjas

Ignasi Fortuny

Los integrantes de Ojete Calor, Aníbal Calor y Carlos Ojete

Los integrantes de Ojete Calor, Aníbal Calor y Carlos Ojete
Xavi Daura y Esteban Navarro, Venga Monjas, en una foto de archivo

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En una velada que podría compartir el nombre de aquel programa de televisión llamado 'Nosolomúsica', en la madrugada del sábado al domingo se unen en el escenario de Razzmatazz (1.00 horas) el dúo 'electro-pop' Ojete Calor y la pareja cómica catalana Venga Monjas, decidida a sacar la cabeza también en el ámbito musical. Los primeros están formados por los delirantes Carlos Ojete y Aníbal Calor, principales predicadores de un género, el 'subno-pop', "codiciado por algunas élites, vilipendiado por los puristas y siempre oculto, como los masones", aseguran. Aunque el 'subnopop', dicen, habita en el interior de muchos otros cantantes: "Hay un club de artistas 'subnopop, con carnet. Nek, por ejemplo, es socio desde el día en el que cantó 'lo mucho que me duele este dolor'". Y lo defienden convencidos de su trascendencia: "El 'subno-pop' es a la música lo que Toni Cantó a la política: algo básico e imprescindible". 

Los integrantes de Ojete Calor coincidieron por primera vez en la caja rápida del Eroski de Vallecas y el nombre del grupo salió solo. "La conjunción de los apellidos compone un mantra que te acerca más a Dios", coinciden Carlos Ojete y Aníbal Calor, personajes que recuerdan a una versión trasnochada de los actores Carlos Areces y Aníbal Gómez.

En su camino al objetivo de "devolver la armonía al universo" ya han dejado dos discos, Delayed! (2014) y el recién estrenado 'Pataky' (2017), que presentan este sábado en Barcelona. Un título que quiere ser un pequeño gesto en homenaje a la actriz. "Una mujer a la que han regalado un castillo debería tener no ya un disco dedicado, sino un instituto a su nombre", sentencian. Ellos citan referentes musicales tan dispares como Mozart, Laura Pausini o la ruta del bakalao, aunque artísticamente se identifican con Beyoncé. "Nosotros también hemos tenido que luchar para que se valore nuestra música por encima de nuestras figuras apolíneas".

Una noche de delirio

En Razzmatazz, el listón del delirio estará alto para Ojete Calor. Antes actuará el dúo cómico Venga Monjas, que desde hace un año prueba fortuna en el arte de pinchar con la misma receta con la que coció su éxito en Youtube: humor absurdo y disparatado sin complejos, ahora al ritmo de la música. Como teloneros de Ojete Calor -"nosotros queríamos a Pérez Reverte y no pudo ser", señalan Carlos y Aníbal-  predican también el 'subno-pop' con referentes como Las Bistecs y Los Ganglios. "Ponemos canciones de pura jarana, de los 80 y 90. Pero, ojo, también muchas baladas y, sobre todo, muchas mamarrachadas", expone Esteban Navarro, la mitad de Venga Monjas, que completa Xavi Daura. En su repertorio hay de todo, cuentan; también algunas de sus canciones que han triunfado en Youtube. "El espectáculo consiste en poner temas y enseñar los genitales. Básicamente, hacer el idiota", resume Esteban.

Un zarandeo emocional a base de pequeñas conmociones visuales que, ya entrada la madrugada, dará paso a Ojete Calor. Carlos y Aníbal comparan sus conciertos con la bebida Fruitopía, ese refresco que el sugeridor de Google asocia a la palabra 'fracaso'.  "Somos intensos, contradictorios y de espíritu punk. Tan pronto te meas de la risa como te recitamos un trocito de 'Otelo' y te acurrucas en el drama a lágrima viva", señalan.  

El domingo leerán, o no, las habituales críticas con fondo que corren por internet, a las que han dedicado la canción 'Opino de que'. "Primero, comento y luego; como es lógico; ya me informo del tema en cuestión; si escribo, faltando y escribo; en mayúsculas (siendo anónimo); es que no me falta la razón".

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