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NUEVA TEMPORADA

El Macba saca a la luz su colección

El centro de arte contemporáneo expondrá de forma permanente su fondo desde octubre y programa para el 2018 muestras de Plensa, Francesc Torres, Domènec, Masotta y Melanie Smith

Anna Abella

Una de las salas de reservas del Macba, donde este viernes el museo ha presentado la temporada 2018. / ANNA ABELLA

Una de las salas de reservas del Macba, donde este viernes el museo ha presentado la temporada 2018.
Fotograma del vídeo Skype (2016), tomado en Iphone con Skype, de la futura exposición Melanie Smith en el Macba. 
Planos de color con dos maderas superpuestas (1928), de Joaquín Torres-García, pieza de la colección del Macba. 
Firenze II (1992), de Jaume Plensa, para la exposición del 2018 en el Macba.
Autorretrato (1966), de Dalila Puzzovio, pieza de la exposición en el Macba de Oscar Masotta. 
La ola (1998), de Jorge Oteiza, perteneciente a la colección del Macba. 

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Con piezas icónicas como ‘La ola’, de Oteiza (imagen inferior); ‘Barcelona’, de Eduardo Chillida; ‘Rinzen’, de Antoni Tàpies, o el mural ‘Todos juntos podemos parar el sida’, de Keith Haring, a partir del 5 de octubre del 2018 la colección del Macba, formada por cerca de 6.000 obras, “será el corazón del museo” y, en un importante cambio de concepción, se expondrá de forma permanente en los 1.400 metros cuadrados de la primera planta del edificio Meier. Así lo ha anunciado este viernes su director, Ferran Barenblit, desde las bambalinas del centro, en una de las salas de reservas donde se almacenan las piezas que no están expuestas, al tiempo que presentaba la programación expositiva de la nueva temporada. 

En ella, y con un tema recurrente, “las condiciones en las que se transita de la modernidad a la contemporaneidad”, según la conservadora en jefe del museo, Tanya Barson, el Museu d’Art Contemporani de Barcelona contará con tres importantes muestras que ratifican, según su director "el compromiso de poner el arte catalán en el contexto internacional": la del barcelonés Francesc Torres, en marzo, la del creador de Mataró Domènec, en abril, y, tras 22 años sin verse en un museo de su ciudad, la del escultor Jaume Plensa, en noviembre, que como avanzaba él mismo el pasado miércoles, dialogará con una exposición paralela en el Reina Sofía de Madrid.

En la esfera internacional destacan las exposiciones dedicadas al exiliado argentino Oscar Masotta, quien en 1975 se instaló en la capital catalana, donde moriría cuatro años después; a la artista británica instalada en México Melanie Smith, que abarcará desde sus primeras esculturas, ensamblajes y pinturas hasta sus obras en vídeo, fotografía e instalaciones; y la del Raqs Media Collective, con 20 creadores del grupo de Delhi reflexionando sobre los futuros posibles.

Necesidad de crecimiento

La colección del Macba (a la izquierda, una obra de Joaquín Torres-García), su esencia, es un patrimonio público de 5.600 obras que desborda los espacios del museo, que de sus 14.000 metros cuadrados solo puede dedicar actualmente 4.000 a exposiciones. Tras expresar su deseo y necesidad de crecimiento del centro en los próximos años, Barenblit ha detallado que la colección se mostrará de forma cronológica, porque ello facilita hacer “un discurso más claro y didáctico”. La permanente, ha añadido, quiere ser “un recorrido por la historia del arte del siglo XX y lo que llevamos del XXI” para ofrecer una renovada visión de cómo se han narrado los acontecimientos históricos desde el arte del propio Macba y desde la ciudad de Barcelona para mostrar también las tensiones entre las manifestaciones artísticas que configuran la sociedad contemporánea. 
Aunque la exposición de la colección tendrá “una espina dorsal”, según el director, habrá una rotación constante de piezas, en parte motivada por los préstamos, “que se han multiplicado en los últimos años”, pero también para dar “una visión más poliédrica”. 

Que exista la permanente no significa, aclara Barenblit, que no se sigan haciendo exposiciones temáticas de la colección como se ha ido haciendo en más de 30 desde la inauguración del museo, hace tres décadas. 
 
Con un presupuesto para el 2018 (prorrogado, por la situación política) igual que el del 2017, 10.950.000 euros, el Macba presenta un programa en el que todas las exposiciones reflexionan sobre cómo se ha conformado nuestro presente a través de la historia reciente del arte, el cual se considera como un espacio social crítico, que indaga en visiones alternativas al relato hegemónico. 

Un esperado Plensa

Probablemente la muestra más esperada, por reiteradamente anunciada, sea la última del año, la del escultor barcelonés más internacional, Jaume Plensa (Barcelona, 1955), el 30 de noviembre, con obras desde los años 80 hasta hoy. Comisariada por el propio Barenblit, mostrará el diálogo entre las obras del artista que representan la figura humana y las abstractas, una tensión que recorre todo su trabajo. Con referentes en la música, la religión, el pensamiento y la literatura, especialmente en la poesía, Plensa cuenta con obra pública en Chicago, Londres, Montreal, Niza, Tokio, Toronto, Vancouver, Barcelona (‘Carmela’). Tras cerrar un 2017 de muestras en Nueva York y Chicago continúa con proyectos para Estocolmo y el monasterio de Montserrat.     

Pero el estreno de la temporada del Macba lo protagonizará ‘Francesc Torres. La campana hermética. Espacio para una antropología intransferible’, el 9 de marzo. Torres (Barcelona, 1948), que ha donado su archivo al museo y fue uno de los impulsores de la instalación como forma artística, presentará, en la Torre del centro, una obra nueva en la que reúne objetos, vivencias e imágenes clave que le acompañan desde su infancia y en su trabajo y que permiten acercarse a su universo vital y crítico.     

También en marzo, el 23, llegará de México la exposición ‘Oscar Masotta. La teoría como acción’, comisariada por la escritora Ana Longoni tras cuatro años de investigación. La muestra (en la foto, una de las piezas, 'Autorretrato', de Dalila Puzzovio) reconstruye la trayectoria intelectual y artística del polifacético artista argentino, que vivió y trabajó en Barcelona hasta su permatura muerte, donde introdujo el psicoanálisis de Lacan. Masotta fue un “modernizador” en los 60 y un teórico marxista a la vez que un controvertido dandi por la “frivolidad” de sus pasiones.  

En abril, Domènec (Mataró, 1962) recorrerá su trayectoria desde finales de los 90 hasta hoy en una obra que señala cómo la arquitectura permite estudiar el paso de la modernidad a la contemporaneidad dando voz a los protagonistas y los discursos no oficiales.  

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