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CRÓNICA TEATRAL

Las chicas de oro en La Villarroel

La comedia dramática 'Les noies de Mossbank Road' entusiasma con un enorme trabajo de Clara Segura, Marta Marco y Cristina Genebat bajo una ajustadísima dirección de Sílvia Munt

José Carlos Sorribes

Marta Marco, Cristina Genebat y Clara Segura, en una escena de Les noies de Mossbank Road, en cartel en La Villarroel.

Marta Marco, Cristina Genebat y Clara Segura, en una escena de Les noies de Mossbank Road, en cartel en La Villarroel. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

Nadie ha patentado la fórmula del éxito teatral. Pero sí hay obras que irrumpen marcadas por la buena estrella. Es el caso de Les noies de Mossbank Road, un texto que la autora y actriz británica Amelia Bullmore escribió en el 2009 –se estrenó dos años después– bajo el título de sus tres protagonistas: Di and Viv and Rose. La Villarroel lo acaba de presentar y si se mantiene el eco que provocó en la première ya puede hablarse del hit del curso teatral.

¿Por qué tanto entusiasmo? Antes que nada, esta comedia dramática sobre la amistad de tres jóvenes, desde su época universitaria, va siempre como un tiro. Tanto que cabe incluso pensar que la dirección de Sílvia Munt y el trabajo de Clara Segura, Cristina Genebat y Marta Marco limitan los posibles peros a un texto que, peor conducido, nos recordaría a esos melodramas televisivos sensibleros de domingo por la tarde. De tele, sofá y manta en invierno. Pero no. Aquí el tratado sobre la fuerza de la amistad de Bullmore invita a reír y a llorar, porque va de la comedia  al drama. Teatro comercial, y tanto, pero que vuela muy alto. Es un cuadro de días dulces y amargos, a lo largo de los años, con el que solo los espectadores de alma gélida no se identifiquen.

De la residencia a compartir piso

En una residencia universitaria coinciden Rose (Segura), Viv (Genebat) y Di (Marco). Se conocen, se dan cuenta de que son muy distintas y, quizá por eso, deciden compartir piso en Mossbank Road. Rose es un torbellino, con un look entre Cindy Lauper y Madonna, y vive una existencia hedonista en el que el sexo lidera, de largo, la lista de sus preferencias. Viv es cerebral, rarita, viste «como una coronela» según sus compañeras, y hace un estudio sociológico sobre el corsé como instrumento de dominación de la mujer. Ahí queda eso. La lesbiana Di, frágil de ánimo, busca novia y es una obsesa del ejercicio y del deporte.

Imposible encontrar un mejor casting para los tres personajes de Les noies de Mossbank Road. De Segura resulta obvio hablar de su aplaudida capacidad. Inacabable. Pero aquí está arrolladora, exuberante y con una comicidad oculta estos últimos años por trabajos mucho más dramáticos. Genebat, mientras, no muestra ni un titubeo en un personaje arisco, con el que se empatiza menos, pero que se desnuda poco a poco y se gana el aprecio. Igual, o más, sucede con una enorme Marco –otro valor seguro– en un rol complejo que coge peso según avanza el drama. Entonces, ella y Genebat llevan el volante de una función que nunca decae.

De la comedia al drama en un pispás

Y no lo hace porque la dirección de Sílvia Munt es fina, detallista, ágil. Así, acompaña siempre a sus actrices y salta de la comedia al drama en un pispás sorprendente pero buscado. Está todo tan medido que ni falta hace una mayor escenografía, ojo a las fantásticas proyecciones, para que gocemos como auténticos mirones de esos bocados de vida en un piso de Mossbank Road, para que sigamos a Viv en su viaje profesional a Nueva York o para que acompañemos a nuestras protagonistas en una estación de tren o en un funeral. Y para que disfrutemos de una banda sonora de éxitos ochenteros. Les noies de Mossbank Road apunta, con todas las de ganar, a disfrutar de un largo recorrido en La Villarroel.