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CIERRE DE GIRA

León Benavente, en el punto límite

El grupo actúa en Barts antes de recluirse para trabajar en el nuevo trabajo de Nacho Vegas

Jordi Bianciotto

Foto promocional de León Benavente

Foto promocional de León Benavente / IDA JANSSON

Cuando sale al escenario, León Benavente te agarra por las solapas y se asegura de que no vas a olvidarte ni del concierto ni de sus artefactos rockeros airados y con lectura política. “Hay algo que se genera en nuestras actuaciones que es muy fuerte, una energía que tiene que ver tanto con el grupo como con el público, y que nosotros forzamos”, describe su cantante, Abraham Boba, en vísperas su paso  este jueves por Barts, en el clímax de la gira de su disco ‘2’, acogido por el Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona.

Esta formación creada en el 2012 por músicos asociados a Nacho Vegas y a bandas como Schwarz y Tachenko se ha asentado con su rock robusto y dramático, que incorpora ingredientes electrónicos y trazos experimentales de corte alemán, y que se hace fuerte en directo. Ahí, Boba se convierte en una especie de predicador ‘showman’ en contraste con su discreto papel de teclista en la banda de Vegas. “No creo que se trate de un personaje, sino de otra faceta de mi personalidad”, explica por teléfono a este diario desde el local del grupo en Mozota, Zaragoza. “Hay que ver adonde te lleva la música: eso te hace comportarte de una forma u otra”.

Cambio de papel

En León Benavente, todos los músicos cambian de roles: Luis Rodríguez sustituye el bajo por la guitarra; Eduardo Baos, la guitarra por el bajo, y César Verdú, la mesa de sonido por la batería. Tras sus conciertos de estos días, los cuatro volverán a la órbita del cantautor asturiano.  “Ya estamos ensayando para un disco nuevo”, revela Boba. Pero en Barts volverán a oficiar su rito colectivo, alimentado por canciones como ‘Ser brigada’, ‘Ánimo valiente’ o las que integran su epé de entretiempo ‘En la selva’, lanzado la pasada primavera.

Un disco este que Boba ve como “un anexo” de ‘2’, y que está integrado no tanto por descartes sino por canciones que fueron componiendo cuando ya llevaban unos meses de carretera. “Nos gusta el formato de epé y nos va bien para dar un empujón a la gira cuando ya está a la mitad”, indica. Lo abre ‘Maestros antiguos’, en la que parecen parodiar a la altiva estrella del rock, con “un diamante en la garganta”, dice la letra, y manteniendo las distancias “siempre lejos, lejos”. “Se refiere más a un arquetipo de estrella, no tiene porqué ser del rock”, precisa Boba, que si bien dice haber huido siempre de etiquetas como la de canción protesta o política, sitúa la temática narrativa natural de Leon Benavente en torno a “lo que pasa a nuestro alrededor, a las situaciones políticas y sociales, y a la forma de relacionarnos”.

Acentos políticos

Con canciones como ‘La ribera’ o ‘Tipo D’ (“quiero ser alemán / quiero ser liberal…”), León Benavente incorporaron alusiones explícitas en paralelo a la evolución experimentada por el mismo Nacho Vegas. “Pero, en el fondo, pensamos que Nacho siempre ha hecho canción política, porque hacer canciones es posicionarse, y eso él lo hace desde que empezó”, considera Boba, que a su vez matiza la supuesta ‘apolitización’ del rock alternativo de los 90. “Primero, una letra que hable de tu universo puede ser política, y luego, había grupos que eran más claros y que parece que se han olvidado, como Lagartija Nick”.

Tras un año y ocho meses enlazando giras, y después de unos 150 conciertos, el grupo quedará ahora en suspenso. “El próximo disco saldrá cuando estén las canciones, y seguro que no será el año que viene”, aventura. El concierto de Barts puede ofrecer así  su última imagen en una larga temporada. Se avecina otra noche de rock invasivo, tachado a veces de efectista. “Hay algo de teatralidad en cómo nos tomamos los conciertos, y a lo mejor puede parecer exagerado. Si te pasas, puedes llegar a rozar el ridículo. Pero está bien forzar las cosas para llegar hasta ese punto límite”.

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