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ÓPERA

El genio de Monteverdi conquista al Liceu

La expresividad de los cantantes se impone a la dirección musical de Spinosi en la amoral `L¿incoronaziones di Poppea¿

César López Rosell

Sabina Puértolas, Poppea en el montaje presentado en el Gran Teatre del Liceu.

Sabina Puértolas, Poppea en el montaje presentado en el Gran Teatre del Liceu.

El recuerdo del ingenioso montaje de David Alden de ‘L’incoronaziones di Poppea’, última ópera de Claudio Monteverdi que llegó por primera vez al Liceu en el 2009, no ha impedido que la versión concierto, presentada el viernes, conquistara de nuevo al público del Gran Teatre. En aquella ocasión Sarah Connolly y Miah Persson encabezaban un gran reparto, con dirección musical Harry Bickett. El triunfo de una partitura que plasma la amoralidad de los personajes  del libreto fue rotundo. En esta nueva aparición del título han sido los cantantes, con su sobreesfuerzo expresivo, los que han dado vuelo a una función en la que la irregular dirección musical de Jean-Christophe Spinosi, al frente del Ensemble Matheus, no ha estado a la misma altura.

Así y todo merece la pena aprovechar, el domingo, la segunda oportunidad de disfrutar  de esta obra del genio, que muestra el cínico comportamiento de los protagonistas de una historia basada en hechos reales acaecidos en la Roma de los tiempos de  Nerón. El texto de Giovanni Francesco Busenello relata el repudio del emperador de su esposa Ottavia para poder casarse con la bella Poppea, ante la oposición de su marido Ottone y del filósofo Séneca, guardián de las esencias éticas. Pero la fuerza del deseo más libidinoso se impone sobre las convicciones morales, circunstancia que provocó un notable escándalo en la ‘première’ veneciana de 1642, teniendo en cuenta la condición de sacerdote del autor de la música.

Gestualidad exagerada

Spinosi ha limitado la instrumentación para dar más fuerza a la carnalidad de los cantantes y, en este sentido, ha conseguido que estos se desenvuelvan sobre el escenario con mayor libertad gestual, en algún caso excesiva por lo amanerada como en las intervenciones de David DQ Lee, un bien dotado contratenor que ha dado cuerpo a un histriónico Nerón. Sabina Puértolas (Poppea), en cambio, ha mostrado el equilibrio entre la gracia, sensualidad y excelente registro vocal de su rol y Maite Beaumon (Ottavia, esposa de Nerón) ha evidenciado seguridad y carácter en sus intervenciones.

En el amplio elenco destaca también la nobleza y rotundidad del bajo Luigi de Donato (Séneca) con sus sentencias en forma de recitativos. Krystian Adam brilla en el lucido papel con vis cómica de Arnalta (consejera de Poppea) y Verónica Cangemí es una estupenda Drusilla, la futura esposa de Ottone que encarna un entregado Filippo Mineccia. Francisco Fernández Rueda se multiplica con acierto en varios personajes, al igual que Emilie Rose Bry (luminosa en el rol alegórico Amor) y Cyril Auvity (Mercurio, entre otros). Una función, en suma, que vuelve a manifestar la lúcida y revolucionaria modernidad de Monteverdi.

Temas: Ópera Liceu