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RECUPERACIÓN

Las nuevas confesiones de Neruda

Una edición ampliada de las míticas memorias del poeta y premio Nobel chileno ofrece 19 textos inéditos

Elena Hevia

Las nuevas confesiones de Neruda

Suele decirse, y es cierto, que bajo la poesía de Pablo Neruda late la propia vida del poeta. De ahí que junto a ‘'Me gustas cuando callas…', el más famoso de sus veinte poemas de amor, su 'Residencia en la tierra', o su 'Canto General', sus memorias 'Confieso que he vivido', puedan leerse como una cara B esclarecedora de su poesía. De ahí la importancia de este libro mítico del que ahora se publica una versión ampliada con muchos materiales inéditos. Un libro que completa la visión lírica de las cosas que más le importaban al poeta chileno: la exaltación del erotismo, el amor, la amistad, la celebración de la vida o, para bien y para mal, su compromiso político que, ¡ay!, en una etapa llegó a glorificar el estalinismo.

Al igual que el mexicano Octavio Paz, pero con mucha menos unanimidad, Neruda ocupa un lugar central en la poesía latinoamericana. Ambos aupados por el Nobel. Al chileno se le reprocha que escribiera  algunos libros importantes, los primeros, y más tarde se quedara solidificado en su propia importancia. Pero sus memorias, escritas a lo largo de su vida, recogidas al final, parecen redimirle de todo ello. Neruda las preparaba para ser publicadas con motivo de su 70º cumpleaños en 1974, pero no llegó a esa fecha. En septiembre del 73, un militar de infausta memoria, Augusto Pinochet, se alzó en armas contra el régimen de Salvador Allende en el que el poeta había depositado todas sus esperanzas.

Muerte oscura 

Eso fue el 11 de septiembre y Neruda, que padecía un cáncer de próstata, murió el día 23 de ese mes. ¿Se puede morir de pena? Dario Oses, director de la Biblioteca de la Fundación Pablo Neruda y editor, prologuista de esta edición, así lo cree. "Yo estoy convencido, aunque es una apreciación personal, de que el golpe emocional de ver cómo regresaba el fascismo que él había sufrido en España durante la guerra [ejerció cargos diplomáticos en Barcelona y Madrid] y donde vio morir a amigos como Federico García Lorca o Miguel Hernández, lo llevó a la muerte". Es la versión más poética, a la espera de que se resuelva ese enigma, ya que los restos mortales del poeta fueron desenterrados recientemente para dilucidar definitivamente si Neruda fue envenenado o no por secuaces del golpe militar, un asunto que no verá su resolución definitiva hasta el próximo año.

El material inédito de este 'Confieso que he vivido' hipervitanimado son los textos que su tercera esposa, Matilde Urrutia, dejó fuera de la edición que en 1974 apareció tanto en Venezuela como en España en la editorial Seix Barral, la misma que ahora recupera la edición extendida. Y las causas fueron posiblemente las prisas con las que la viuda tuvo que recoger el manuscrito en Isla Negra para salvarlo y enviarlo por valija diplomática a Caracas, donde completó el ordenamiento de los textos con la ayuda del poeta Miguel Otero Silva.

Neruda junto a Delia del Carril, su segunda esposa, Amparo Mon, Raúl González Tuñón y algunos integrantes de las milicias republicanas , en un café de Madrid, en 1936 / ARCHIVO DE LA FUNDACIÓN PABLO NERUDA

Oses cree que sin duda se perdieron cosas que más tarde aparecieron en la fundación dedicada al poeta con la indicación de que debían formar parte de la obra. Pero hay más razones para esa ausencia. Y en concreto un texto dedicado a Federico García Lorca, cuya amistad describió en el libro original. 'El último amor del poeta Federico', el texto recuperado ahora, relata la relación de Lorca con Rafael Rodríguez Rapún e iba acompañando de esta anotación: "¿Está el público suficientemente desprovisto de prejuicios para admitir la homosexualidad de Federico sin menoscabar su prestigio?". Urrutia explicó en su momento que dudó y, aunque no se atrevió a incluirlo, no lo destruyó y lo dejó a la posteridad.

"Este es un texto revelador que indica la apertura de criterio de Neruda porque él no tenía el menor prejuicio frente a la homosexualidad. Para él era algo que no solo aceptaba sino que también la utilizaba a su favor. Cuando Lorca estaba asediado por las mujeres, cosa que solía ocurrir bastante, él se prestaba a ayudarle a quitárselas de encima y aprovecharse de las circunstancias".

Un 'patchwork' de textos 

El origen de estas memorias está en cinco conferencias de carácter autobiográficos que el autor de 'Odas elementales' dictó en la Universidad de Chile en 1954 en ocasión de su 50 cumpleaños. Tres de esas conferencias habían quedado inéditas y ahora se incluyen en las memorias como apéndice. También se añade otro texto autobiográfico que publicó en la revista brasileña 'Cruceiro Internacional'. “Todo ello le sirvió de base para armar sus memorias, recuperar escritos muy antiguos y escribir otros nuevos”.

Pablo Neruda, en ocasión de recoger el Premio Nobel de Literatura en 1971.  

Para Oses el objetivo de muchas memorias es la autoexculpación, el elaborar una imagen más favorecida de uno mismo y aunque está de acuerdo en que, el impulsivo Neruda, en muchas ocasiones se deja llevar por la exageración asegura que éstas son completamente honestas: “¿Pero qué memoria no tiene algo de ficción? Él no quiso blanquear su biografía. Si tiene que admitir que tuvo un error de apreciación lo dice sin tapujos. En el 56 cuando se revelan los crímenes de Stalin en el vigésimo Congreso del Partido Comunista, él experimenta una convulsión y así lo constata. No son unas memorias con un fin deliberado de demostrar nada sino solamente de contar una vida, de evocar a los personajes que conoció y a lo que quiso mucho".  La decepción política, dice Oses, hace que su poesía se vuelva más matizada, menos radicalizada en sus apreciaciones, aunque en los últimos años recupere, fugazmente, la esperanza con el gobierno de Unidad Popular de Allende.

El elenco de personajes es enorme, además de sus numerosas conquistas, circulan Éluard, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Salvatore Quasimodo, Stalin, Fidel Castro Si nos quedamos solo en los inéditos, veremos  a Neruda caminando por las calles de Madrid, camino de la casa de Rafael Alberti, perseguido por un perro a quien bautizó como Niebla y que luego regaló al poeta. Así como retrato de León Felipe , Andrés Bello, Luis Emilio Recabarren y Maiakovski, a quien consideró el modelo del poeta comprometido. Un bonito texto, 'El caballo de la talabartería', cuenta el amor que el poeta de niño sentía por un caballo de madera que se exhibía en una guarnicionería. Pasados los años, amigos del poeta compraron el caballo y hoy puede verse expuesto en su casa museo de Isla Negra.

'El caballo de la talabartería'

«Pero de toda aquella multitud de fascinantes objetos campesinos, solo los ojos de vidrio del gran caballo de madera me volvieron a fascinar. Me miraban con infinita tristeza, reconociendo al niño que había dado más de una vez la vuelta al mundo y que ahora volvía a saludarlo. Él y yo habíamos envejecido. Con seguridad teníamos mucho que contarnos».

'El último amor del poeta Federico'

«No podría decir de él que tuviera un encanto femenino [...] Está probada su homosexualiad y esto lo vi más tarde. Pero tal vez hay también homosexuales felices y homosexuales desdichados, y lo visible es más visible en la tristeza. Federico irradiaba felicidad y en esta copa desbordante deben haber contado sus amores satisfechos»  

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