04 jul 2020

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CONCIERTO DE ANIVERSARIO

Josep Bros, bodas de plata en el Liceu

El aclamado tenor barcelonés celebra con un recital los 25 años de su debut en el coliseo lírico

Marta Cervera

El tenor Josep Bros en el Saló dels Miralls del Gran Teatre del Liceu.

El tenor Josep Bros en el Saló dels Miralls del Gran Teatre del Liceu. / CARLOS VALBUENA JUNQUERA

Josep Bros (Barcelona, 1965) se le nota emocionado. Celebrar este domingo los 25 años de su debut en el Liceu, la ópera de su ciudad, con un recital junto al pianista Marco Evangelisti significa mucho para este exigente tenor. La fama no se le ha subido nunca a la cabeza al cantante, que debutó de forma inesperada en el coliseo barcelonés en 1992, con solo 27 años, al sustituir a Fernando de la Mora en el rol de Lord Percy en 'Anna Bolena'. Aquella fue también su primera colaboración con la gran Edita Gruberova, con quien después hizo pareja en numerosas ocasiones, principalmente en óperas belcantistas.

El público del Liceu le ha visto crecer a través de 21 títulos y varios conciertos. Algunos de ellos serán recordados en el recital, en el que ha incluido famosas arias como 'Una furtiva lagrima', de 'L'Elisir d'amore' (Donnizeti); 'Pourquoi me réveiller', de 'Werther' (Jules Massenet), y 'Quando le sere al placido', de 'Luisa Miller' (Verdi), así como canciones del napolitano Luigi Denza y del vilanovense Eduard Toldrà.

"Es un programa al gusto de todo el mundo, con ópera italiana, francesa, zarzuela… Hay cosas que la gente me ha escuchado más y otras, no tanto". Su principal enemigo, ante una platea llena de fans, será la emoción. "Es difícil cantar con un limitador de emociones, pero sin controlar la emoción no puedes cantar. El domingo me concentraré en cada pieza para que la voz fluya más y así no pensar dónde estoy y para quién canto", explica.

"Siempre he tenido en cuenta el desarrollo natural de la voz, más allá del estudio y la técnica"

Josep Bros

Si de algo se alegra Bros es de haber disfrutado del camino, de saborear cada momento, sin prisa ni ansias de llegar a la cumbre.  "Siempre he tenido en cuenta el desarrollo natural de la voz a la hora de incorporar papeles, más allá del estudio y la técnica", apunta este cantante humilde al que no le gusta presumir de sus logros. A lo largo de su carrera ha debutado en numerosos roles, con más de 65 títulos entre ópera y zarzuela. También ha realizado conciertos y grabaciones con destacados directores. "Más que batir récords, me interesa cultivar mi inquietud como músico: ir mejorando siempre. Cambiar de repertorio te permite superar aspectos técnicos y darle a la voz en cada momento lo que se merece". 

Disfrutar del momento

Lo que no ha cambiado es su actitud ante la música. Sigue paladeando cada momento, ya sea cara al público o en la intimidad de su hogar. "Disfrutar yo y hacer disfrutar a los demás ha sido mi objetivo. Sin el público, los artistas no somos nada", confiesa, agradecido por todo el cariño y apoyo que ha recibido en el Liceu. "Es como mi casa", confiesa Bros, que también se ha prodigado en destacados teatros como la Staatsoper de Viena, La Scala de Milán, el Teatro Real de Madrid, el Covent Garden de Londres y el Colón de Buenos Aires. En el Liceu destacó, entre otros, con una recordada 'Lucia di Lammermoor' en la temporada 1999-2000 y con 'La favorite' en la 2002-2003. La responsable del teatro, Christina Scheppelmann, tampoco olvida su predisposición a arriegarse a estrenar el rol de Gabriele Adorno en 'Simon Boccanegra' en el 2016 en una sustitución 'in extremis', y otra poco después, cantando el Rodolfo de 'La bohème'.

De todos los retos a los que se ha enfrentado, el mayor ha sido 'Il pirata', de Bellini, que también grabó en disco. "Cantar un tercio por encima de la soprano en los dúos la convierte en una ópera mucho más difícil que 'I puritani'". 

Bros es de los que disfruta repasando y repensando las partituras, aprendiendo y descubriendo cosas nuevas cada día por su cuenta. La música, dice, es una carrera de fondo en la que uno debe esforzarse a diario para desarrollar el instrumento más delicado, complejo y maravilloso. "Nuestra profesión se ve desde muy lejos", lamenta el tenor. "La gente no es consciente de todo el tiempo que dedicas a un personaje, un trabajo apasionante que empieza con la partitura, investigando entre notas. Preparar un rol es un regalo; interpretarlo y cantarlo en un escenario ya es el súmmum". Y celebrar sus 25 años en el Liceu, estratosférico.

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