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RESCATE DE UN ARTISTA MODERNISTA

Joan Cardona, del estilo propio al olvido

La galería Gothsland recupera con un libro y una exposición a uno de los ilustradores más reconocidos del París de la Belle Époque

Natàlia Farré

Detalle de la exposición dedicada a recuperar la figura de Joan Cardona, en la galería Gothsland. 

Detalle de la exposición dedicada a recuperar la figura de Joan Cardona, en la galería Gothsland.  / JOAN CORTADELLAS

Hace cuatro años Gabriel Pinós compró una acuarela de Joan Cardona (Barcelona 1877-1958). Hasta aquí nada extraño. Pinós es galerista y el modernismo, o en este caso el 'art nouveau', es su terreno. La sorpresa llegó cuando quiso documentar la obra y contextualizarla antes de ponerla a la venta. Ni monografía ni tesis, acabadas o en proceso, sobre el personaje. Nada. Nadie había estudiado al artista en profundidad. Lo último escrito sobre su figura databa de 1938, en la revista 'Catalans!'. Así que Pinós decidió llenar el vacío y ahondar en el creador. Tras cuatro años de inmersión, el resultado es la primera monografía sobre el pintor: 'Joan Cardona. El glamour de la Belle Époque' y la primera exposición, en la galería Gothsland hasta el 17 de enero, con 25 acuarelas, 13 dibujos y dos carteles sobre su etapa de París, la que le dio fama internacional.

Sí, pese a su poca prédica actual, Cardona fue una marca en su momento. Sus ilustraciones de mujeres de formas sinuosas, elegantes y glamurosas dieron nombre en la época de la 'Belle Époque' al 'estilo Cardona'. Desde 1900, momento en que se instaló en París, hasta 1914, cuando la primera guerra mundial lo mandó de vuelta a casa, fue uno de los ilustradores más reconocidos de la capital francesa. Publicó en todas las revistas habidas y por haber, de la moda a la sátira, entre ellas 'Gil Blas', 'L'Assiete', 'La Vie en Rose', 'Fantasio', 'Auberre', 'Sans-Gêne', 'Le Rire', en la que debutó con una ilustración de portada, y 'Frou-Frou', para la que realizó más de 200 trabajos. Participó en los Salones de Otoño, y en los de la Sociedad Nacional de Bellas Artes, además de los Salones de los Humoristas. Y el Estado francés le compró obra. Piezas suyas hay en el Museo de Orsay, el Prado, el MNAC y el Carmen Thyssen-Bornemisza. Colecciones privadas, las que más, al margen.

Víctima del su éxito

Aunque nunca dejó de lado Barcelona. Aquí también publicaba ('L’Esquella de la Torratxa', 'Hispania', 'La il·lustració catalana') y vendía: en su primera exposición con obra parisina en la Sala Parés, en 1901, diversas piezas se compraron por 10.000 pesetas, una cifra considerable en aquel momento. Tan famoso fue entonces como injustamente es olvidado en la actualidad. Los motivos de tanta amnesia son varios. Por un lado "fue víctima de su éxito, no innovó porque no tuvo necesidad" y por otro, "también fue víctima de la etapa en que vivió, un periodo que dio tantos y tan buenos artistas que se tapan entre sí y hay que ir redescubriéndolos", afirma Pinós. Tampoco fue a su favor su personalidad, "humilde y modesta", y el hecho de que, pese vivir en París y haber formado parte del grupo de artistas que frecuentaron Els Quatre Gats junto con Isidre Nonell, Manolo Hugué, Ricard Canals y Pablo Picasso, no frecuentó con ellos la bohemia de la capital francesa. Su nombre tampoco le ayudó mucho a ser recordado. A menudo se le confunde con su amigo y coetáneo el escultor Josep Cardona y con el paisajista Joan Cardona.

Precursor del 'spin-off'

En 1914, a su vuelta a Barcelona, abandonó la ilustración y el tema de la mujer parisina que tanto reconocimiento le había dado para dedicarse única y exclusivamente a la pintura y a retratar manolas, gitanas, chulas, majas..., un estilo etiquetado como escuela castellana pero de gran aceptación comercial. Y el éxito volvió a cortarle el paso a la innovación. "¿Para qué cambiar?, se pregunta Pinós.  

En estos años de trabajo el galerista ha localizado más de 800 piezas de Cardona, la mayoría, más de 500, reproducidas en el libro, casi un catálogo razonado. Ilustraciones que permiten a Pinós comparar a Cardona con el otro gran ilustrador catalán que triunfó en París, Xavier Gosé. Mientras este último "tenía tendencia a vaciar los fondos, Cardona  los enriquecía con detalles e historias que acaban siendo 'spin-off' de otras ilustraciones". En esto sí innovó.

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