04 jul 2020

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CONCIERTO

Anne-Sophie Mutter: "La música no tiene nada que ver con el glamur"

La violinista alemana rinde homenaje al compositor polaco Krysztof Penderecki en el Palau de la Música Catalana

Marta Cervera

La violinista Anne-Sophie Mutter. 

La violinista Anne-Sophie Mutter.  / A. BOFILL

La carismática violinista alemana Anne-Sophie Mutter recala en el Palau de la Música en su gira de conciertos en homenaje a Krysztof Penderecki, coincidiendo con el 85 aniversario del compositor polaco. El maestro ha compuesto varias obras para esta aclamada solista, que interpretará dos de ellas este viernes junto al pianista Lambert Orkis y el contrabajista Roman Patkoló. Famosas piezas de Bach y Brahms completan un exigente programa. 

¿Qué significa este programa para usted? Es una forma de recuperar obras de un compositor con quien empecé a colaborar a mediados de los años 90. Empezó con el 'Segundo concierto para violín' y después vino la 'Segunda sonata para violín y piano', que estrenamos en el año 2000. Es una lástima que esta pieza haya casi desaparecido de nuestro repertorio, porque es una obra muy difícil, bellísima y profundamente emocional. Tiene una magnífica arquitectura, pero cuando la estrenamos tuvimos poco tiempo para prepararla. Ahora lo hemos hecho a conciencia. 

¿Penderecki combina bien con Bach y Brahms? Por supuesto. Bach ha sido una gran inspiración para todos los réquiems, misas y piezas religiosas que Penderecki ha creado a lo largo de su vida. Y Brahms está en medio de ambos, entre el barroco y la época moderna.

"Creo que es el momento de incorporar nuevos ingredientes a mi repertorio y abrirme a otro tipo de música contemporánea"

¿A quién le ha encargado nuevas obras? Hay gente muy diferente, como Unsuk Chin, una compositora coreana que está preparando una pieza para dos violines solistas que estrenaré con una joven coreana que está en mi fundación para jóvenes músicos de cuerda. Y hay también hay una obra nueva de André Prévin que estrenaré el año próximo en el Carnegie Hall. 

Y este verano estrenó una obra de John Williams. Me encantó que compusiera una pieza para violín y orquesta de cámara. Le admiro como compositor clásico y como autor de grandes bandas sonoras como 'Star Wars' y de tantos filmes de Spielberg. No me importaría mirar sus partituras para música de película. Creo que es el momento de incorporar nuevos ingredientes a mi repertorio y abrirme a otro tipo de música contemporánea. 

¿Cuál es su principal consejo a los jóvenes talentos de su fundación? Es importante que entiendan una cosa: no deben perseguir la fama y el dinero. Estar al servicio de la música no tiene nada que ver con el glamur. Evidentemente, uno ha de poder sobrevivir, pero el objetivo principal debe ser disfrutar de la música, inspirar a nuestros colegas en una orquesta y emocionar al público con piezas que han conmovido al ser humano durante siglos. 

"Ahora utilizo mi influencia y reconocimiento para intentar reconducir ciertas cosas"

Este año ha celebrado el 40 aniversario de su debut como solista en el Festival de Pascua de Salzburgo, cuando tenía 13 años. ¿La música sigue significando lo mismo para usted? Siempre me ha entusiamado ser músico, no solo violinista. Ahora siento la necesidad de ayudar a las jóvenes generaciones. En en la fundación trabajo con gente maravillosa, como Pablo Ferrández, un magnífico chelista español que hace poco ha debutado con la London Philharmonic y que toca conmigo en algunos conciertos. Y siento que mi entusiasmo ha ido a más con los años e intento hacer muchas más cosas. Eso es lo que más ha cambiado respecto a mi primera etapa. Ahora utilizo mi influencia y reconocimiento para reconducir ciertas cosas. Me preocupan, sobre todo, la pobreza y el acceso a la medicina.

También está implicada en la acogida de refugiados. ¿Cómo valora la actitud de Europa en este tema? Es un problema muy complejo y no hay una solución fácil. Veo con desesperación lo mucho que se tarda en transferirlos desde el campo de refugiados a una ciudad donde puedan recuperar cierta normalidad. Pero diferenciar quién es realmente una víctima de guerra y quién se aprovecha de la situación es realmente difícil. Alemania sí ha acogido a muchos refugiados, pero esto es solo el principio. Se necesitarán décadas para integrarlos en nuestra sociedad. Cuando cayó el muro de Berlín, hace 27 años, todos lo celebramos, pero aún hoy la Alemania del Este no ha alcanzado una calidad de vida similar a la del Oeste. Con esto quiero decir que no podemos esperar una solución fácil y rápida. Pero acoger a refugiados de guerra es algo que debemos hacer. Hay que defender los derechos humanos para afrontar esta crisis.