04 jul 2020

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Floristería Victoria

La soprano Carolyn Sampson interpreta canciones sobre flores en un impecable recital de 'lied' en la capilla de Santa Ágata

Rosa Massagué

La soprano Carolyn Sampson, acompañada al piano por Joseph Middleton, durante el recital que ofreció en la capilla de santa Ágata, dentro del festival LIFE Victoria Barcelona. 

La soprano Carolyn Sampson, acompañada al piano por Joseph Middleton, durante el recital que ofreció en la capilla de santa Ágata, dentro del festival LIFE Victoria Barcelona.  / ELISENDA CANALS SOLLA

Amapolas, ‘blauets’, nenúfares, jazmines, campanillas, lirios, lilas, muguet y claveles. Y rosas, muchas rosas, de Damasco e Isafán, rosas con y sin espinas, solitarias o tejidas en guirnalda. Había flores a la entrada de la magnífica capilla barcelonesa de santa Ágata. Las había también en el altar convertido en escenario. Parecía una floristería. Pero las mejores, las más frescas y al mismo tiempo perennes, fueron las que ofreció la soprano Carolyn Sampson dentro del festival LIFE Victoria Barcelona en un recital que merece el adjetivo de impecable.

Su actuación llevaba por título ‘Fleurs’ (‘Flores’), el mismo que da nombre a un cedé que grabó la soprano acompañada al piano, entonces como ahora, por Joseph Middleton. Sampson desgranó su particular ramillete con obras de una gran variedad de compositores. Empezó por ‘Sweeter than roses’ (‘Más dulce que las rosas’), de Henry Purcell, y aún siendo una hermosísima canción y pese al arreglo para piano hecho por Benjamin Britten, su interpretación resultó algo forzada. Y eso que la cantante se maneja bien con Purcell. En sus inicios precisamente está ‘The fairy Queen’ (‘La reina de las hadas’), del compositor inglés, obra con la que recaló en el Liceu hace ya algunos años. Ese fue el único y pequeño pero.

Después, el largo recital, porque fue amplio y generoso, ya fue cuesta arriba, no en el sentido de dureza o pesadez sino todo lo contrario, de excelencia hasta llegar al cielo musical. El hilo conductor de las flores marcaba un programa muy ecléctico con saltos cronológicos y compositores poco frecuentes en recitales de ‘lied’. Sampson interpretó canciones de Robert Schumann, Roger Quilter, Britten, Charles Gounod, Gabriel Fauré, Richard Strauss, Franz Schubert, Francis Poulenc, Reynaldo Hahn, Claude Debussy, Lili Boulanger (¡al fin una compositora!) y Emmanuel Chabrier.

El espíritu de Victoria de los Ángeles a quien está dedicado el festival estaba ahí y no solo porque el piano con el que Middleton acompañaba a la cantante era el que había pertenecido a la soprano fallecida. Estaba ahí porque la voz, el timbre, la expresividad, el color y la dicción de Sampson recordaban una enormidad a la catalana. Si durante todo el recital se hacía vivo el recuerdo de Victoria, con el segundo bis el parecido fue más que evidente. Después de regalar ‘Morgen’, de Strauss, la soprano presentó la segunda propina diciendo: “Creo que ustedes conocen esta canción mejor que yo”. La canción era ‘Damunt de tu, només les flors’, de Frederic Mompou sobre un poema de Josep Janés, que Victoria había hecho grande.

La actuación de Sampson había despertado mucho interés. Entre el público estaban la soprano Iréne Theorin, que cerrará el LIFE Victoria el día 30, y la mesosoprano Sarah Connolly (ambas están ensayando ‘Tristan und Isolde’ en el Liceu), el pianista Ignasi Cambra, los también pianistas Francisco Poyato y Josep Surinyac, vinculados al festival, así como la soprano Ulrike Haller. 

Como es habitual en este festival de ‘lied’, abrieron el concierto dos jóvenes del proyecto LIFE New Artists, la pianista Estitxu Sistiaga y la soprano Elena Mateo. Con ‘Im Treibhaus’ (‘En el invernadero’), de Richard Wagner, y ‘Deità silvane’ (‘Divinidades silvanas’), de Ottorino Respighi, marcaron el camino hacia la Floristería Victoria.

El recital tuvo lugar el 9 de noviembre 

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