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Laura Gomara debuta con "Vienen mal dadas", una novela en y sobre la crisis

EFE

Jose Oliva

Con un trasfondo de denuncia social, la escritora Laura Gomara debuta con "Vienen mal dadas", "una novela escrita en y sobre la crisis", ha dicho, en la que aparece la "Barcelona real, la de la calle, la de los indigentes durmiendo en cajeros o la de los pisos turísticos ilegales".

En una entrevista concedida a Efe, Gomara, que ya había escrito numerosos cuentos, ha dicho que "escribir esta primera novela era un reto, poder demostrarme que podía, aprender".

"Vienen mal dadas" (Roca) sitúa al lector en el 5 de julio de 2011, cuando un breve del diario gratuito "20 minutos" informa del hallazgo del cadáver de una mujer joven, sin identificar, en una playa calabresa de la provincia de Vibo Valentia.

La acción de la novela transcurre entre el 16 de abril de 2014 y octubre de 2015, y se estructura al modo de un cuaderno de bitácora, que sitúa a los lectores en los preparativos y la logística que lleva a cabo una banda de criminales de baja intensidad.

Con el botín obtenido en atracos a cajeros automáticos se mantienen económicamente mientras planean su "gran golpe", el robo que llevarán a cabo a mediados de agosto de 2014 en un chalet de la población ampurdanesa de L'Escala, propiedad de un narcotraficante gallego con conexiones en Italia.

"Esta estructura -comenta Gomara- permite que la acción narrativa sea muy rápida, en contraste con mis cuentos, que son bastante lentos".

El germen de la novela es la vivencia en persona de la primera escena del libro en la que la protagonista, Ruth Santana, una mileurista pluriempleada a tiempo parcial, desahuciada por impago de la hipoteca y que malvive rayando la pobreza, está en un centro de depilación láser y cuando va a pagar ve que sólo tiene diez euros.

Inicialmente la autora pensó en escribir un cuento, pero el personaje fue creciendo a la par que el argumento, al que se sumaron bandidos y atracadores.

Aunque aparezcan escenarios tan diferentes como L'Escala, Italia o Galicia, Barcelona, reconoce Gomara, es un protagonista más de su novela, pero "es una Barcelona diferente de la que ofrecieron en sus obras Vázquez Montalbán, Juan Marsé o Carmen Laforet. Quería mostrar la Barcelona por la que transito, la de los barrios donde vivo, como Sant Antoni".

Justifica Gomara el carácter coral de "Vienen mal dadas" por que "trabajar con muchos personajes permitía contar la crisis económica desde muchos puntos de vista, no sólo desde el de Ruth, sino también a través de la gente mayor, de un taxista que pierde su licencia, otro que trabajaba en un banco, pero con unos reveses en la salud.

Sin ceñirse estrictamente a los cánones del género, Gomara se sale de los arquetipos: "Ni los policías tienen la presencia que encontramos en otros títulos negrocriminales, ni los ladrones son unos parias marginales o sanguinarios exconvictos que se han endurecido en prisión, ni la 'femme' es 'fatale', sino la niña que no se atrevía a quedarse con la vuelta del pan".

Las páginas de la novela, revela Gomara, están "llenas de referencias a El Conde de Montecristo o a Corto Maltés", que tiene que ver con su relación como profesora de literatura.

La novela destila mucha crítica social mirando solo a la protagonista, Ruth Santana, que tiene dos empleos y sobrevive con arroz, café soluble y verdura, y escarba en contenedores del supermercado y se cuela en el metro, pero Gomara no propone soluciones a la crisis.

En el proceso de documentación para la novela, la novelista debutante leyó muchos periódicos y vio documentales, sobre todo para la parte de la mafia italiana.