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CRÓNICA

Alfonso Vilallonga, en su estado propio

El músico desplegó en Luz de Gas la evocadora banda sonora de 'La librería', nueva película de Isabel Coixet, con la complicidad de Andrea Motis

Jordi Bianciotto

Concierto de Alfonso Vilallonga en Luz de Gas

Concierto de Alfonso Vilallonga en Luz de Gas / FERRAN SENDRA

Una historia que apela a las emociones y al coraje, la de una viuda que, en la Gran Bretaña de 1959, deja atrás su vida londinense para abrir una librería en un pueblecito, ha inspirado a Alfonso Vilallonga para componer una bella y evocadora secuencia de música que estrenó este miércoles en Luz de Gas, dentro del Festival Internacional de Jazz de Barcelona. Piezas instrumentales y cantadas, envueltas en un aura fuera de tiempo, destinadas a la nueva película de Isabel Coixet, ‘La librería’.

Música que se abrió paso de la mano del sexteto de cuerda por caminos introspectivos, con cierta gravedad tenuemente iluminada por el sueño dorado de la protagonista del filme, esa vocación de librera. Entre la tiniebla se abrió un claro con la canción estrella, la deliciosa ‘Feeling lonely on a Sunday afternoon’, que en la grabación interpreta Ala.ni y que aquí hizo suya, con precisa modulación, Andrea Motis, atendiendo a un suave swing y arropada por las cuerdas, el piano y la guitarra de Josep Traver. Vilallonga recordó sus aptitudes para construir una canción que te transporta a otro época sin ser anacrónica.

Vínculo con futuro

El ’score’ siguió su curso adoptando a veces perfiles dramáticos sujetos a la trama ("esas notas raras con la viola están porque aquí aparece la mala", informó el músico con humor) y conduciendo luego a otra canción encantada, ‘Just take me in your arms’, de una sinuosa línea melódica a la que se acogió a placer Motis. Esta colaboración con la que fuera cantante y trompetista de la Sant Andreu Jazz Band tuvo un aspecto muy natural y bien podría dar más de sí en el futuro.

Cerrado el recorrido de ‘La librería’ con tonos melancólicos, Motis volvió a lucir en ‘Toutes les choses’, otra cita a Coixet, y a siguiendo ese hilo afrancesado, Vilallonga cantó sentidamente a Aznavour Bécaud. Había dicho que no hablaría de política, pero al final matizó: "Solo cantaré de política". Y desenfundó el ukelele para viajar a su ‘Maldà State’ y rimar "porro de opi" con "estat propi", un símbolo de su libre albedrío más allá de la lectura política, antes de volver a esas dos nuevas canciones, ‘Just take me in your arms’ y ‘Feeling lonely on a Sunday afternoon’, convertidas en clásicas desde su mismo nacimiento.

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