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CULTURA JAPONESA

El 'anime' cumple 100 años

El Salón del Manga repasa los orígenes de la industria de la animación japonesa

Josep M. Berengueras

El director de animación Masao Maruyama, este jueves en el Salón del Manga.

El director de animación Masao Maruyama, este jueves en el Salón del Manga. / CARLOS MONTANYES

La industria del anime (animación japonesa) es hoy un gigante mundial. La Asociación Japonesa de Animadores calcula que en el 2016 el sector alcanzó un récord de facturación de 13.600 millones de euros. Sin embargo, lo que es hoy un producto reconocido a nivel mundial, tuvo unos inicios humildes. Justo este año se cumple el centenario del estreno de los primeros animes en Japón, y el Salón del Manga de Barcelona celebra la efeméride con una exposición y con la presencia de Masao Maruyama, una leyenda del sector.

Fue en 1917 cuando se pudieron ver por primera vez en algunos cines japoneses dos cortometrajes de dibujos animados. Es el origen del anime: el primero fue 'Imokawa Mazuko Genkanban no Maki', del que no se conservan copias. Ese mismo año se estrenó otro corto, 'Hanawa Hekonai Meito no Maki', que contaba la historia de un samurái y su espada.

Eran producciones cortas, pero que despertaron la atracción del público. En 1923 se fundó en EEUU Disney Bros. Studio, y la animación comenzó a ser un producto relativamente popular. En Japón, en plena segunda guerra mundial, se estrenó el primer largometraje de animación: 'La leyenda de Momotaro'.

Largo currículo

«En aquel momento, tras al segunda guerra mundial, la industria del anime como tal no existía. Yo mismo no había casi oído la palabra hasta que entré a trabajar en Mushi Production de Osamu Tezuka en 1959», explica a este diario Maruyama, el que es, probablemente, el productor de anime con más títulos en su currículo.

«Originalmente, la cultura del entretenimiento en Japón era leer manga. Al primero que se le ocurrió usar su potencial para hacer series de televisión animadas fue a Tezuka (dibujante japonés considerado el Dios del Manga porque con su obra y estilo transformó, modernizó y expandió la industria del cómic): quiso convertir su obra 'Astroboy' en una serie semanal y creó un estudio para hacerlo. Era algo inimaginable: las películas se tardaban en hacer uno, dos, tres años. ¿Cómo se podían hacer 20 minutos a la semana? Pues lo logramos. A partir de ahí salieron otros estudios. Fue el inicio de la industria gigante que es ahora», agrega.

Técnicamente fue un gran reto. Y la forma de lograrlo era ahorrar procesos. «En las películas de Disney para cada segundo de animación se requerían 24 fotogramas. Tezuka pensó en reducir esos fotogramas a hasta solo cuatro y copiar parte de la imagen. No podías tener una sensación de suavidad como en Disney, pero sí mucho dinamismo: esa técnica da mucha velocidad a los personajes porque el efecto es que se mueve todo muy rápido. Por eso muchos de los animes eran de robots», añade.

Apogeo en los 80

El anime en televisión se convirtió en un fenómeno de masas. Pero la empresa estaba mal gestionada. Maruyama, junto a un equipo de colaboradores, la abandonó en 1972 para fundar otro estudio: Madhouse. Su objetivo era «crear algo diferente, hacer series de otra forma, y dar oportunidades a autores jóvenes». Y así empezaron a producir series y películas, con directores de la talla de Yoshiaki Kawajiri ('Ninja Scroll'), Satoshi Kon ('Perfect Blue', 'Millennium Actress'), Rintaro ('Capitán Harlock')... y más recientemente, Mamoru Hosoda ('La chica que saltaba a través del tiempo').

La industria del anime, con multitud de estudios, fue creando series y películas. Los 70 fueron época de éxitos como 'Mazinger Z' o 'Candy Candy', y del primer salto del anime al extranjero. En los 80 y 90 llegó el apogeo: 'Dragon Ball', 'Akira', 'Nausicaa', 'Los caballeros del Zodiaco'... y un sinfín de títulos más. Actualmente sigue el éxito del anime en todo el mundo, con éxitos como la película 'Your Name'. Una industria en la que se ha fijado incluso Netflix: producirá y estrenará 30 animes en Japón el próximo año.