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CRÓNICA DE MÚSICA

'La trucha' de Schubert ilumina el Palau

El quinteto Da Camera, reforzado por la pianista Varvara y el violinista Eric Silberger, inauguran con esta obra la temporada de Ibercamera

César López Rosell

La pianista rusa Varvara

La pianista rusa Varvara

Una luminosa y colorista recreación de ‘La trucha’ (1819) de Schubert, una de las cumbres de la música camerística, dio brillo a la inauguración de la temporada de Ibercamera en el Palau. La interpretación de la pieza a cargo del Da Camera Ensemble respondió a la expectativas, salvando algún pequeño desajuste sonoro. La belleza melódica de la pieza hizo que los 40 minutos pasaran volando para un auditorio que, prácticamente, llenó el recinto modernista. El virtuoso violinista Eric Silberger abrió la velada con la ‘Partita, número 2’ de Bach, y cerró la primera parte la pianista rusa Varvara, ejecutando la ‘Sonata, número 32’ de Beethoven. Los dos se incorporaron después al quinteto, en el que figuraba Jonathan Brown (viola del Quartet Casals), Erica Wise (violoncelo) y David Sinclair (contrabajo), para poner el broche a la cita.

Fueron como tres conciertos en uno debido a la duración de las obras maestras programadas y a la oportunidad que ofrecía tanto a los solistas como al ‘ensemble’ de mostrar toda su capacidad. Como es sabido, Ibercamera edifica sus temporadas buceando en las joyas del repertorio clásico y posteriormente las ofrece con los mejores intérpretes posibles. Y la primera oferta del actual ciclo respondió plenamente a esta hoja de ruta.

Depurada técnica

Silberger se enfrentó con sobriedad y pulsión segura a la famosa ‘partita’ bachiana. Media hora en la que expuso con depurada técnica la intensidad, solemnidad y dramatismo de esta obra escrita para reflejar el impacto que le produjo a Bach  la muerte de su primera esposa. La carrera de obstáculos que presenta la pieza llegó a los sublimes 15 minutos finales de la 'Chacona', que es donde el artista extrajo las máximas posibilidades expresivas de su instrumento.

Varvara Nepomnyashchaya se ha hecho un hueco en las temporadas de este ciclo. La pianista moscovita abarca un amplio repertorio que va de Bach a Arvo Part, y su interpretación proyectó muchas más luces que sombras y se ganó la adhesión del público por su mezcla de sutileza y apasionamiento. Su discurso pianístico emergió con fuerza en la obra de Schubert, en la que todos, incluyendo a Silberger y un atinado Brown, estuvieron a la altura del reto.