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ENTREVISTA

Franck Thilliez desciende entre virus al abismo de la red oscura

El fenómeno francés de novela negra presenta 'Pandemia' y 'Latidos', donde sigue causando escalofríos usando la ciencia para hablar de "las grandes disfunciones de la sociedad"

Anna Abella

El escritor francés Franck Thilliez, en un hotel de Madrid, donde participó en Getafe Negro. / JUAN MANUEL PRATS

El escritor francés Franck Thilliez, en un hotel de Madrid, donde participó en Getafe Negro.
El escritor francés Franck Thilliez, en un hotel de Madrid, donde participó en Getafe Negro.

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Se le ha erizado el vello de los brazos hablando con investigadores de los laboratorios del Instituto Pasteur, vigilantes de virus y microbios capaces de exterminar a la humanidad. Ha descendido entre ratas a las cloacas de París y a los círculos más abisales del Infierno de Dante. Y ha osado rozar la superficie del abismo del mal, que hoy campa a sus anchas en las profundidades de internet: la darknet o red oscura, donde todo es anónimo y en la que reinan impunes y ofrecen sus servicios y perversiones, a cambio de bitcoins, terroristas, pedófilos, asesinos, traficantes... Es Franck Thilliez (Annecy, 1973), escritor e ingeniero de nuevas tecnologías, un fenómeno de la novela negra francesa (cuatro millones de ejemplares vendidos), capaz de provocar escalofríos utilizando temas científicos para hablar de las muy reales “grandes disfunciones de la sociedad” y ‘torturar’ al lector con el sufrimiento de sus personajes, entre ellos la pareja protagonista, Franck Sharko y Lucie Henebelle, policías del 36 de Quai des Orfèvres. En Getafe Negro presentó sus dos últimas novelas, ‘Latidos’ y ‘Pandemia’ (Planeta), estrechamente ligadas a un temible Hombre de Negro.

Manipulación de la mente (‘El síndrome E’), genética (‘Gataca’), criogenia y peligro nuclear (‘Atomka’), tráfico de órganos (que le permite hablar en ‘Latidos’ de los bebés robados en la dictadura argentina y la de Franco y de asesinatos para extraerlos en Kosovo, China, India o Irán) y ahora la amenaza de un virus biológico en ‘Pandemia’, que nos recuerda que la gripe española de 1918 mató a más de 20 millones de personas, la crisis del ébola o que solo en un vagón de metro hay más millones de microorganismos que humanos en la Tierra. “Un científico me dijo que no es tanto el virus que mata sino el miedo al virus -explica Thilliez-. No me interesaba tanto contar cómo un virus puede matar sino cómo puede llegar a desorganizar y desestabilizar la sociedad y aniquilarla. Por eso escogí el de la gripe, que aunque mate poco es peligroso y puede extenderse con mucha rapidez”. De ahí el germen real de la trama: cisnes hallados muertos portadores la gripe aviar

"Hoy el terrorismo es la concretización absoluta del mal. Me da más miedo el mundo que nos rodea que las cosas terribles que he descubierto en mis investigaciones"

Franck Thilliez

Novelista

Y halla un paralelismo en el terrorismo. “El motor del mal es el miedo, que permite que el mal se propague. El acto terrorista per se mata menos que una enfermedad pero el impacto y el miedo que genera es enorme y es capaz de dañar muchísimo y desorganizar una sociedad. El mal ha existido siempre, pero hoy es más visible. El terrorismo funciona porque se aprovecha de las redes para dar miedo al mundo entero”, dice Thilliez con gesto grave durante la entrevista, mientras cita los atentados de París.  

“Me causa más miedo el mundo que nos rodea que todas las cosas terribles que he descubierto en mis investigaciones”, confiesa. “El mundo que vemos, que ven los niños, es el del terrorismo, lo que estas personas son capaces de hacer a otros seres humanos es hoy la concretización absoluta del mal. Es tan terrible que ni yo mismo me veo capaz de abordarlo en mis libros”, opina, recordando “las últimas tremendas escenas terroristas”, que con la televisión e internet “vivimos en directo” y “se han convertido en algo cotidiano”. Por ello, añade, “la manera de combatir el terrorismo es no sentir miedo”. “Para el lector -añade-, la novela negra significa placer y si escribimos libros tremendamente realistas sobre terrorismo no le permitimos evadirse”. 

Thilliez, durante su paso por Madrid / JUAN MANUEL PRATS 

Sin embargo, admite que en ‘Pandemia’ hay un factor terrorista. “Me preguntaba por qué los terroristas no usan los virus para matar. En el Instituto Pasteur me dijeron que porque el terrorismo necesita reivindicar la autoría de un atentado pero el virus no se puede manipular y no reconoce fronteras. Ellos mismos podrían ser víctimas. El bioterrorismo ha sido el motor de la escritura. Me da mucho miedo porque estoy convencido de que puede pasar y puede ser a manos de un loco que quiera destruir la humanidad”. A pesar de ello, para Thilliez, interesado desde hace años por “la búsqueda del mal, del bien y de la violencia”, son peores quienes ejercen el mal por ambición o dinero que los locos, que por horribles sean están enfermos”. 

Ahora, “los sujetos más peligrosos de la sociedad han hallado un lugar donde moverse anónimamente”: la citada red oscura. “Es increíblemente fácil entrar. Desde internet me descargué un programa que te lo permite, pero hay que ir con cuidado porque no quiero invitar a la gente a entrar sino denunciar que existe -puntualiza-. La darknet hace mucho que se utiliza. Se creó con objetivos positivos para permitir a periodistas chinos comunicarse eludiendo la prohibición y la censura. Yo entré. Hay un equivalente a la Wikipedia (Hidden wiki) y enlaces a páginas anónimas para comprar armas, droga... uno puede contactar con gente que proporciona esos y otros servicios. Pero ahí me detuve”.   

"La única forma que tiene la policía de atrapar a alguien en la red oscura es infiltrándose pero requiere mucho tiempo y recursos que no tienen", afirma

¿Cómo luchar contra ello? “Hablé con policías sobre cómo combatirlo pero no se puede. Sabemos que existe y cómo funciona pero es demasiado vasto y anónimo. Hay pocas personas en Francia que trabajen en la cibercriminalidad de la darknet y la única forma que tiene la policía de atrapar a alguien -un traficante, un vendedor de armas, un pedófilo...- es infiltrarse. Y eso requiere mucho tiempo y recursos que a menudo no tienen”.

Igual que destaca el trabajo de esos 'policías' que nos protegen de los virus en instituciones como el Pasteur, Thilliez defiende el de policías como Sharko, “que se enfrentan a la primera línea de la violencia y en algún momento cruzan los límites. Es muy difícil situar la frontera entre lo que se puede y lo que no se puede hacer cuando se trata de combatir el crimen”. 

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