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CRÓNICA

Itaca Band, después de la tormenta

El grupo de Montcada i Reixac reapareció en el Cruïlla de Tardor tras estar dos meses apartado de los escenarios debido a una campaña boicot por supuesta agresión machista

Jordi Bianciotto

El grupo Itaca Band, durante el concierto del Poble Espanyol programado en el ciclo Cruïlla de Tardor.

El grupo Itaca Band, durante el concierto del Poble Espanyol programado en el ciclo Cruïlla de Tardor. / ARTUR GAVALDÀ

Fue salir al escenario y a Albert García, el cantante de Itaca Band, abatido desde hacía semanas, le cambió la cara, como si dejara atrás angustias y tensiones, y todo volviera a ser como antes. O quizá un poco mejor: se diría que el contacto con el público le produjo un efecto curativo, bien visible en el reconfortante concierto que el grupo ofreció en ese exótico invernadero levantado en el Poble Espanyol por el ciclo Cruïlla de Tardor.

Contextualicemos: la Itaca Band estaba inactiva desde que, el 22 de agosto, su actuación en las fiestas de Sants fue boicoteada por un colectivo feminista que acusó a Albert García de haber cometido una "agresión machista" tres años atrás. Según el relato del grupo, el cantante había entrado en el lavabo de chicas de una discoteca para hacer una broma a una amiga. Este hecho, que no comportó denuncia alguna en su día y por el que pidió disculpas, pasado el tiempo ha dado pie a una campaña de boicot a la Itaca Band por "agresiones heteropatriarcales".  La banda anunció días atrás que denunciaría por calumnias e injurias a la "fuente principal del rumor" y explicó su versión de los hechos en rueda de prensa con el apoyo de la alcaldesa de Montcada i Reixac, su ciudad, Laura Campos, y de Sandra Villacampa, de la dirección de Igualtat de la Generalitat.

Conciertos suspendidos

La campaña de boicot le ha costado a la Itaca Band suspender 14 conciertos, y Albert García ha precisado de ayuda psicológica. Tanto él como sus compañeros han rehusado estos días dar entrevistas para concentrarse en su reaparición en un escenario, el del Poble Espanyol, este viernes de alto voltaje político, en el que, paradójicamente, se anunció un viaje a Itaca.

La formación lució ampliada con hasta cinco músicos de viento y un ‘discjockey’ que dieron más empaque a una propuesta que bascula entre los ritmos jamaicanos y las guitarras filo-punk. Las canciones de su nuevo disco, el cuarto, 'Explosiva', se hicieron notar en el trayecto épico de 'La indomable' y el reggae 'in crescendo' de 'L’endemà'. La Itaca Band no acude a los ritmos tropicales con ánimo sensual o de crear ambientes envolventes sino más bien como un colchón elástico sobre el cual construir estribillos muy directos e invasivos.

Guiños republicanos

Albert García se movió con soltura en esas canciones de amor y lucha, heroicas y románticas, trabando una identificación cálida con los (y, sobre todo, las) fans que casi llenaban el recinto, si bien quien se dirigió al público fue, sobre todo, el bajista, Kel Sangüesa. "Bon dia, 'república-d’a-veure-quant-dura'", bromeó antes de advertir: "espero que no nos estafen porque los de abajo lo podemos todo".

Cada canción de su repertorio bilingüe era un cóctel agitador: "'Las leyes' (que han grabado con La M.O.D.A.), 'Un nou element', la aceleración de 'Faltará'... Y su mayor 'hit', 'Temerario', con gritones diálogos con el público, camino del desenlace a través de 'La vida explosiva'. Los metales saltaron a primera fila arropando a García y compañía como una 'marching band' callejera', y el grupo cerró aplaudiendo a los asistentes, aliados en esta vuelta a la normalidad. Y a su vez, estos respondieron enseñando carteles con el mensaje 'Tots som Itaca'. 

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