CRÓNICA

Un gran Mozart con Isabelle Faust e Il Giardino Armonico

La virtuosa violinista y la formación italiana inauguran la temporada de Palau 100 con un aclamado programa de obras del genio de Salzburgo y Haydn

La violinista Isabelle Faust, el jueves durante el concierto que ofreció en el Palau 100.

La violinista Isabelle Faust, el jueves durante el concierto que ofreció en el Palau 100. / A. BOFILL

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Erase una vez un Stradivarius Bella Durmiente (1704) que esperaba oculto en un armario el momento en el que alguien le diera un beso y lo despertara. Encontrado en un castillo alemán en 1900 y apenas utilizado no cobró verdadera vida hasta que una princesa de cuento, la ilustre violinista Isabelle Faust, lo rescató en 1996. El flechazo fue fulminante y la carrera de la intérprete dio un giro. El sonido brillante y transparente de un instrumento que ofrece una infinita gama de colores conectó desde entonces con sus ideas e instintos musicales. Volvió a demostrarlo la noche del jueves, junto al excelso Il Giardino Armonico comandado por su fundador Giovanni Antonini, en la inauguración de la temporada de Palau 100. Su actuación, perfectamente integrada a la de la orquesta, superó cualquier parámetro previamente establecido en la recreación de los tres conciertos para violín de Mozart a los que se enfrentó.

La artista extrajo toda la riqueza sonora del violín, con el que confiesa tener un vínculo emocional, para proyectarla con toda la expresividad y rigor histórico exigibles. Faust, que la pasada temporada deslumbró con la interpretación de la integral de las sonatas y partitas de Bach y en un concierto de Mendelssohn con la Orquesta Barroca de Friburgo, fue más allá del virtuosismo interpretativo para mostrar todo lo que hay detrás de la escritura del compositor. El violín habla, llora, ríe cuando ella desliza el arco sobre las cuerdas. Todo el lirismo de Mozart, que solo escribió cinco concierto para el instrumento, fluyó con naturalidad, dulzura y apasionamiento. Y es que el de esta solista y su instrumento es un maridaje que envuelve el alma y se eleva hasta el cielo musical.

Empatía con el público

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Desde el inicio, la interpretación de las obras fue un 'crescendo' que acabó con la espectacularidad de la aclamada versión de la intérprete y Antonini de célebre 'Concierto para violín número 5', pletórico de exotismo en el pasaje 'alla turca' del rondó final. Faust, comunicativa y desarrollando su habitual empatía con el público consiguió que hasta el momento de los ajustes del Stradivarius para interpretar determinados movimientos, se convirtieran en magia para sus entregados seguidores. A sus 44 años domina el oficio como pocos y sabe marcar bien los momentos de calma y aceleración de las obras sin recurrir nunca al a puntuales artificios.

Esta pulcra naturalidad interpretativa apareció tanto en el primer concierto de la serie, con especial carga emotiva en el 'Adagio', como en los siguientes. La riqueza melódica del 'Andante cantabile', expuesta con un sonido de gran belleza, dominó en el 'Concierto número 4' rematado con un rondo lleno de gracia y expresividad. Il Giardino se mostró siempre como una formación compacta que se atiene a los criterios históricos de las partituras y que demostró con la 'Sinfonía, número 49', 'La Passione', de Haydn que no ejercía solamente de acompañante de lujo de la estelar violinista. El equilibrio orquestal al servicio de una obra llena de contrastes puso de manifiesto el nivel de esta consagrada formación dominada por una cuerda esplendorosa.