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dieciséis años sin verse

Balaguer recupera la obra maestra de Juan Muñoz

La Fundació Sorigué expone la monumental instalación 'Double bind' en una nave de su gravera

Natàlia Farré

Vista general de Double bind, la monumental instalación que Juan Muñoz realizó para la Tate y que la Fundació Sorigué ha recuperado 16 años después.

Vista general de Double bind, la monumental instalación que Juan Muñoz realizó para la Tate y que la Fundació Sorigué ha recuperado 16 años después. / Ramon Gabriel

Dos mil metros cuadrados y una obra maestra. Esto es 'Double bind', la pieza que Juan Muñoz (Madrid, 1953 – Eivissa, 2001) creó para la emblemática Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres el año de su muerte. Fue la primera instalación en ocupar el espacio, antes solo habían pisado la sala que con los años han ocupado los mejores artistas del mundo –Anish Kapoor, Ai Weiwei, Tacita Dean...- las esculturas de Louise Bourgeois. Muñoz hizo una pieza monumental y psicológica, que habla del individuo en la sociedad contemporánea, y que pasa por ser "su proyecto más ambicioso y más extremo", a juicio de James Lingwood, amigo del artista y comisario de aquella muestra. La pieza se expuso durante un año, luego se desmontó y guardó. Hasta ahora. Más de tres lustros después se ha reconstruido, con la supervisión de Lingwood y la escultora Cristina Iglesias, viuda y representante del artista, en Planta, el proyecto impulsado por la Fundació Sorigué en Balaguer (Noguera).

La obra tiene dos niveles, uno superior no transitable, luminoso y con claraboyas reales y de trampantojo; otro inferior, oscuro, que simula un anónimo espacio industrial, y en medio, unas aperturas interiores por las que se reparten 20 figuras humanas. Y ambos niveles, también el intermedio, están cruzados por dos ascensores vacíos que dan profundidad y movimiento al espacio. "En el corazón de la obra se intuye la búsqueda de algo o de alguien", explica Lingwood. "Algo hay de eso en la intersección entre la luz de arriba y la oscuridad de abajo", continúa al ver como la gente disminuye la marcha al entrar en la instalación: "Buscan encontrar el camino en la oscuridad". No en vano, el título sale de la Bouble Bind Theory desarrollada por el antropólogo Gregory Bateson en los años 60.

La pieza pieza convive con otras naves dedicadas a Anselm Kiefer y Bill Viola, y en breve habrá espacios para William Kentridge, Wim Wenders y Chiharu Shiota  

En el plano más físico la instalación responde a los elementos con los que a Muñoz le gustaba jugar: verticalidad, horizontalidad, perspectiva, ilusión, visibilidad, invisibilidad... Y es una réplica casi exacta de la que se vio en la Tate: "Más completa que nunca", sentencia Lingwood. Montarla no ha sido difícil, o sí, pero lo que no ha habido es problema de espacio, el que suele tener una obra que ocupa 2.000 metros cuadrados, ya que luce en una nave industrial en la que hasta hace poco se fabricaban las dovelas de la línea 9 del metro de Barcelona, nave situada en un entorno industrial y en activo como es la gravera del grupo Sorigué. Gravera y mucho más, pues el recinto es también sede del proyecto Planta, el concepto que aúna la parte industrial de la empresa y la parte artística de la Fundació Sorigué, custodio de una colección contemporánea de 450 piezas con firmas tan destacadas como Kiki Smith, Tonny Cragg y Anish Kapoor, entre otras.

Un búnquer de la guerra civil

"Planta es un lugar donde el arte contemporáneo ayuda a enfatizar los procesos productivos, un lugar donde el conocimiento es la columna vertebral", según Ana Vallés, presidenta del grupo y de la fundación. El proyecto incluye un edificio de nueva construcción, previsto para el 2020, diseñado por Iñaki Ábalos y Renata Sentkiewicz, que sustituirá al proyecto presentado, en el 2014, pero no realizado que firmaba el arquitecto Kees Kaan. La construcción, de 7.500 metros cuadrados, acogerá tanto la actividad empresarial como la colección de arte, además habrá intervenciones especiales, como la que ya está realizando Wim Wenders y la que también tiene en marcha Chiharu Shiota y que tendrá la forma de un túnel de siete metros de profundidad.

Más inmediata, para enero, está prevista la nave que ocuparán dos piezas de William Kentridge, una recién adquirida; y para la primavera se habrá acondicionado otro espacio para proyectar la espectacular 'Ocean without a shore', de Bill Viola. El videoartista ya cuenta con una sala propia en la gravera: un búnquer de la guerra civil en el que se puede ver otra de sus piezas. El objetivo es convertir Planta en un centro de referencia del arte contemporáneo y atraer visitantes. De momento, el complejo abrirá por primera vez al público a partir del próximo lunes, previa cita, con Juan Muñoz como reclamo. Un reclamo que tiene previsto cinco años de estancia, una permanencia que el 'procés' no pone en peligro: "La situación no afectará en absoluto al acuerdo. De hecho, tenemos depositada una obra en el Macba y sigue estando allí", sentencia Iglesias. 

     

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