27 nov 2020

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UNA VOZ POLIFACÉTICA

Pavvla, tras un tupido velo

La actriz Paula Jornet muestra en el Barts Club su faceta musical, plasmada en el disco de pop introspectivo 'Creatures'

Jordi Bianciotto

Paula Jornet, alias Pavvla.

Paula Jornet, alias Pavvla. / CARLOS VALBUENA JUNQUERA

Las canciones de ‘Creatures’, el primer disco de Pavvla, suenan vulnerables y un poco turbias, con una voz confesional flotando sobre un paisaje teñido de sonidos microscópicos. Pavvla es Paula Jornet, actriz que desarrolla ahora una identidad paralela en la música con buena fortuna: tras pasar por escenarios como el Primavera Sound o el Mercat de Música Viva actúa este jueves en el Barts Club (21.00 horas; abrirá Estúpida Erikah), dentro del Curtcircuit.

Pavvla comenzó siendo una cantautora de voz y guitarra acústica, si bien en poco tiempo se ha transformado en una creadora abierta a la experimentación con ambientes y texturas electrónicas. De la fricción entre ambos perfiles está hecho ‘Creatures’. Crecida en un hogar rico en estímulos sonoros (su padre es el montador musical de TV3 conocido como Panchulo), esbozó sus primeras canciones de adolescente, usando el inglés como maniobra de distracción. “Para que mis padres no entendieran lo que cantaba”, ríe. A los 16 años, hace cinco, comenzó a colgar maquetas en la Red, mientras su personaje de Ariadna en la serie ‘La Riera’ se hacía popular en las sobremesas.

De Sant Cugat a Brighton

Con los ahorros obtenidos por su trabajo en TV3 estudió composición en Brighton. “Tenía ganas de dedicarme del todo a esto. Allí comencé a tocar con asiduidad en bares y, sin saberlo, escribí las canciones del futuro disco”, explica. Fichada por el pequeño sello Luup Records, de Blanes, lanzó los primeros sencillos, ‘Young’ y ‘Skin’, que precipitaron un bolo en el Primavera Club del 2016.

Y de ahí a ‘Creatures’, donde  funde su intimismo con la guitarra con paisajes de fondo más abstracto, fruto de su alianza con el productor Aleix Iglesias. “Poco a poco me vi más segura de meterme en sonidos más grandes, con bombos o guitarra eléctrica. Lo hicimos entre los dos”, señala. Una música, con todo, de una sutileza insinuante, que ella ve “tapada por un velo oscuro, cubierta y delicada a la vez”. Ahora, un año después de grabarlo, le ve una identidad de la que en aquel momento no era consciente. “Creo que refleja mi despedida de la adolescencia, porque habla de miedos e inseguridades, y transmite nostalgia”.

El momento y la distancia

Con esas bases instrumentales un tanto fantasmales, la voz y el texto adquieren un papel destacado: estrofas que expresan “sensaciones alrededor de un momento, que dejo reposar y a las que vuelvo luego para ver con perspectiva”, indica. No le importa que puedan tener un aspecto encriptado. “Me gusta incluir cosas mías que solo yo entiendo”.

Pavvla desmiente esa regla según la cual por debajo de los 25 ya solo existen el trap y el reggaetón. “Me los miro con curiosidad, pero más bien me cansan”, alega. Admira a Lorde (“la fui a ver el otro día al Sant Jordi Club y la tengo como referente”) y dice marcar distancias con el carril central de la escena catalana. “No me siento del todo parte de ella”, medita, aunque se ve cerca de artistas como Clara Peya, Judit Neddermann, Núria Graham o Cala Vento, más allá de las diferencias estilísticas.

En el Barts Club repasará ‘Creatures’ y presentará algunas canciones nuevas y versiones (Arctic Monkeys y Flume & Chet Faker) en formato de trío. Cerrada la fonda de ‘La Riera’, Paula Jornet estará en el TNC en mayo con ‘La importància de ser Frank’, de La Brutal, y suspira por un futuro en el que pueda combinar la faceta interpretativa y la musical. “¡Ojalá! Sería maravilloso”.

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