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CRÓNICA

'Casi normales', un musical diferente

Nina protagoniza junto a un equilibrado reparto la adaptación al castellano de un gran éxito de Broadway en la Sala Barts

Marta Cervera

De izquierda a derecha, Nina, Nando González, Jana Gómez y Guido Balzaretti, en una escena de Casi normales.

De izquierda a derecha, Nina, Nando González, Jana Gómez y Guido Balzaretti, en una escena de Casi normales. / VIRGINIA PARK

Un gran y equilibrado equipo protagoniza en la Sala Barts 'Casi normales', una premiada obra de Broadway con libreto de Brian Yorkey y música de Tom Kitt. Los aplausos del público, casi todo en pie al finalizar la función del último domingo, fueron merecidos para los seis actores y seis músicos de este moderno montaje dirigido por Luis Romero (escena) y Abel Garriga (música). La obra, un drama familiar, funciona como un reloj. Emociona al espectador y le invita a reflexionar sobre las relaciones, la pareja, los hijos y la enfermedad a través de personajes cercanos.

En ella, Nina lleva el peso de la función como Diana, madre de una familia que padece los continuos cambios de humor provocados por su trastorno bipolar. No es fácil pasar de la alegría al dolor como el personaje principal pero Nina borda la montaña rusa emocional de Diana, marcada por un hijo, interpretado por un sólido Guido Balzaretti. El actor afina tanto en la parte musical como en la interpretación teatral de ese ser, lleno de ternura y fuerza. Su relación con Nina toca la fibra y traspasa tanto como el conflicto de la madre con su hija, que encarna una convincente Jana Gómez.

Realidad poliédrica

El público va entrando en esta obra. Aunque a los músicos bordan su trabajo, apenas se les ve pues ocupan la parte alta de una estructura metálica de tres pisos que se transforma en diferentes espacios mediante sencillas soluciones. Esta sobriedad es parte de un juego que va más allá de la escena. También los actores parecen contenidos  en este montaje lleno de verdad. El drama poliédrico de Diana y su familia traspasa y toca al público porque cada personaje tiene su verdad. Tanto el Doctor Madden, encarnado por un convincente Roger Berruezo, incapaz de alterar sus procedimientos pese al sufrimiento del paciente, como el novio de Jana, otro afinado actor y cantante, Fabio Arrante, ayudan a mostrar una realidad siempre poliédrica y llena de claroscuros.  

Ninguna  relación es fácil, nada es perfecto parece decir el autor con esta pieza. Ni el amor puede salvar el matrimonio de Diana y Dan -el rol de marido de Nando González no es fácil- y tampoco sabemos si bastará para la incipiente relación de la pareja joven de Henry y Natalie. Tampoco sale bien parada la relación enfermo-paciente o las relaciones padres-hijos. Los conflictos como motor de la existencia están en la raíz de este singular musical donde la partitura se integra en el texto con una enorme naturalidad. No se lo pierdan.