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IDEAS

Ryan Gosling, en un fotograma de Blade runner 2049.

La maldita nostalgia

Ramón de España

La nostalgia es un error, decía José Luis de Vilallonga. Y también puede ser un horror, añado yo: me empezaba a recuperar de la depresión sufrida tras tragarme los 18 capítulos de la tercera temporada de 'Twin Peaks' cuando no se me ocurrió nada mejor que ir a ver 'Blade runner 2049'. Creo que a esta figura se la conoce como contumacia en el error. La cosa es tremendamente humana y tiene cierta lógica: a todos nos gusta volver a sitios en los que hemos sido felices, sean estos reales o imaginarios. De ahí la ilusión infantil que algunos sentimos cuando nos enteramos de que volvía nuestra serie favorita de todos los tiempos o que la película que tanto nos gustó a finales de los 70 contaba con una secuela firmada, además, por un cineasta tan interesante como el quebequés Denis Villeneuve. Pero ya se sabe que ilusión es sinónimo de engaño, así que algunos nos hemos llevado sendos chascos con el regreso a 'Twin Peaks' y a la putrefacta Los Ángeles del clásico de Ridley Scott (por cierto, ¿recuerdan cuando creíamos que Scott era un autor y un humanista y al final descubrimos que solo era un realizador resultón que, dependiendo del guion, acertaba o metía la pata? ¿Por qué tengo la impresión de que nos va a pasar lo mismo con Villeneuve?).

'Blade runner 2049' se revela como una larga e innecesaria secuela que no aporta nada nuevo al original

Si la nueva temporada de 'Twin Peaks' era un sinsentido interminable que no iba a ninguna parte, 'Blade runner 2049' se revela como una larguísima e innecesaria secuela que no aporta nada nuevo al original, como no sea el aburrimiento que desprende desde los primeros minutos y que no remite en las casi tres horas de metraje. Con un guion pretencioso, solemne y presuntamente metafísico, una puesta en escena elegante y poco más y una imaginería visual que no añade nada a la que nos impresionó hace décadas, 'Blade runner 2049' es una de las secuelas más tristes de todos los tiempos. Y tampoco ayuda la presencia de Ryan Gosling en el papel principal, un tipo que siempre me recuerda la descripción que Sergio Leone hizo de Clint Eastwood, según la cual, Clint solo tenía dos expresiones, una con sombrero y otra sin. En el caso de Gosling, yo creo que tiene una expresión cuando fuma y otra cuando no fuma. Y, en cualquier caso, he visto bocadillos de panceta más expresivos que él.

Lo dicho: la nostalgia es un error y un horror.

          

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