CLÍMAX DEL 50 ANIVERSARIO DE TRAYECTORIA

Maria del Mar Bonet, de ida y vuelta

La cantante mallorquina despliega en el Liceu el diálogo con Cuba de su nuevo disco, 'Ultramar', arrropada por prestigiosos músicos de la isla

Maria del Mar Bonet, en la presentación del concierto del Liceu.

Maria del Mar Bonet, en la presentación del concierto del Liceu. / FERRAN SENDRA

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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El huracán Irma sacudió la isla de Cuba hace unas semanas y es “un milagro”, apunta Maria del Mar Bonet, que todos estos músicos hayan logrado llegar a Barcelona. Cortes eléctricos, retraso en los visados… Pero nada puede frenar la puesta en escena de ‘Ultramar’, el disco cubano de la cantante mallorquina, que, tras su estreno del pasado domingo en Valencia llega este viernes al Liceu (21.00 horas).

Queda atrás un proceso que se remonta a seis años atrás, cuando la concesión de un premio Cubadisco llevó a la cantante por primera vez a la isla. Ahí comenzó a enredarse felizmente en una telaraña de músicos y una cosa llevó a la otra. La perspectiva de su 50 aniversario en los escenarios invitó a celebrar la efeméride con obra nueva y de tintes inéditos. “Podría haber hecho un disco que tuviera más que ver con mi trayectoria de cantautora, pero no era eso lo que quería”, explica. Su contacto con músicos cubanos, estableciendo hondas complicidades, debía quedar inmortalizado. Que no pasara como en su alianza, en los 80, con Milton Nascimento, que no llegó a saltar del escenario al estudio. “Esta vez tenía que ser distinto”.

La isla soñada

En el fondo de esta aventura hay una cercanía anímica con la música tradicional cubana. “Cuando la descubrí, hace muchos años, pensé que tenía cosas en común con la mallorquina: las armonías del tres cubano, de los laúdes y las guitarras, la rítmica…”, precisa. Y el imaginario cubano le resultaba familiar porque el estudioso folclorista Rafael Ginard lo evocaba en una obra de cabecera, el ‘Cançoner popular de Mallorca’. “Mi Biblia”, resume ella. “Allí hay canciones que hablan de Cuba de una forma ensoñadora, como el país que acogió a muchos mallorquines, asociado al comercio de algodón, aguardiente, tabaco…”  

A esa sonoridad compartida entre ambas islas acude Pancho Amat, virtuoso del tres, uno de los cómplices destacados de ‘Ultramar’, que estará en el Liceu con su trasfondo de instrumentos de doble cuerda y su mestizaje africano. “La música de este disco es una reedición de los cantos de ida y vuelta”, estima. Y Jorge Reyes, contrabajista y director musical de ‘Ultramar’, el responsable de “buscar en Cuba músicos de primera línea para el proyecto”, que aporta colores más cercanos al jazz latino.

Otra capa de la obra tiene que ver con José María Vitier, autor de bandas sonoras como la de ‘Fresa y chocolate’, pianista que ha contado en sus trabajos con voces como Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. Suya es la refinada pieza ‘Amor’, sobre un texto que su padre, el poeta Cintio Vitier, dedicó a su esposa cuando era joven. Vitier cree que de la “afinidad entre el mundo mediterráneo y el cubano” ha surgido “no solo un resumen de identidades sino algo nuevo, que no existía y que es a la vez muy antiguo”.

Una energía romántica

Vitier destaca la “energía romántica de Maria, invencible, utópica y al mismo tiempo enraizada en la realidad”. Sí, esta decena de músicos cubanos que han venido a Barcelona llaman a la cantante Maria, y no Maria del Mar, como si ‘del Mar’ fuera su primer apellido. Y ella no les ha querido corregir.

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El concierto del Liceu se encuadra en el clímax del programa ’50 Anys d’escenaris’, desarrollado a lo largo de todo este 2017, que incluye conciertos en Madrid (15 de octubre, Teatro Fernán Gómez) y Palma (18, Teatro Principal), así como un fin de fiesta en La Habana programado para el 10 de febrero.

Aunque ‘Ultramar’ es un disco “muy luminoso”, anuncia que cantará “alguna canción más” de otro signo, “que tiene que ver con el momento que estamos viviendo”, apunta. Su clásico ‘Què volen aquesta gent?’ ha vuelto a sonar en las calles, lo cual le parece a la vez “muy bonito y muy triste”, en alusión a los hechos del 1 de octubre. “Me recuerdan cuando tenía 18 años, los tiempos de las manifestaciones y la violencia que había. Eso no se te borra nunca”, señala Maria del Mar Bonet, que critica “la violencia tremenda del Gobierno español con gente que tan solo iba a depositar un papel en una urna”.