CRÓNICA DE CONCIERTO

El mejor Savall con Monteverdi

El director, al frente de Le Concert des Nations, La Capella Reial de Catalunya y un grupo de destacados solistas, inauguró la temporada de Musica Antigua del Auditori con 'Vespro della Beata Vergine'

Jordi Savall dirige uno de los ensayos de ’Vespro della Beata Vergine’.

Jordi Savall dirige uno de los ensayos de ’Vespro della Beata Vergine’. / ACN / ANDREU ROBERT

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La aportación de Jordi Savall al 450 aniversario del nacimiento de Claudio Monteverdi no ha podido ser más espectacular. La interpretación en la inauguración de la temporada de Música Antigua del Auditori de 'Vespro della Beata Vergine' (1610), una de las cumbres del catálogo sacro de la figura más importante de la transición entre la música del Renacimiento y del Barroco e impulsor de la ópera,  impactó a los fieles seguidores del músico de Igualada. Estos, a pesar de coincidir en la misma hora con la comparecencia de Carles Puigdemont en el Parlament, no faltaron a la cita. Una vez más hay que resaltar el poder de convocatoria que tiene el director y violagambista, quien en esta ocasión se presentó al frente del grueso de las formaciones Le Concert des Nations y La Capella Reial de Catalunya y un destacado elenco de solistas vocales.  

Savall juega en la Liga de los mejores y se sabe rodear de extraordinarios instrumentistas, encabezados en este intenso programa por el concertino Manfredo Kraemer, además de contar con el bien afinado coro y nueve voces especializadas en el repertorio. Todos ellos exhibieron una gran compenetración al desplegar la fuerza expresiva de una música de gran variedad estilística y cautivadora belleza marcada por la riqueza de su evolutiva polifonía. Tradición y modernidad se funden en una pieza que llega con toda su frescura al siglo XXI. Partiendo de una respetuosa recreación con criterios históricos de la partitura, pero atendiendo a la especial atención que demanda la expresividad poética y musical de la palabra, el viaje por la obra de las formaciones y cantantes se saldó con repetidas aclamaciones.

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Remanso de paz

Desde el 'Intonatio' y 'Responsorium' iniciales, los intérpretes se enfrentaron a salmos, 'concertos', sonatas e himnos como el bellísimo 'Ave Maris Stella', hasta culminar con la fastuosa página del 'Magnificat' con combinaciones de un número variable de voces e instrumentos. Especial protagonismo tuvieron los 'cornettos', pero también los trombones, flautas y cuerda siguiendo la tónica general de todo el concierto. El virtuosismo vocal brilló con la aportación de las sopranos María Cristina Kiehr y Monica Piccini, del contratenor David Sagastume, de los tenores Lluís Vilamajó y Cyril Autivy, del barítono Marc Mauillon y de los bajos Stephan MacLeodDaniele Carnovich y Antonio Abete. La explosión sonora final remató una inmersión hacia lo más profundo de la espiritualidad, que contribuyó a crear un necesario remanso de paz en momentos de tanta convulsión política y social.