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EXPOSICIÓN

El Macba indaga en lo que esconde la pintura contemporánea

La muestra reúne 41 piezas de la colección del centro que evidencian que en el arte actual no basta con mirar lienzo y materia

Natàlia Farré

Una de las salas de la exposición del Macba Bajo la superficie. 

Una de las salas de la exposición del Macba Bajo la superficie.  / FERRAN SENDRA

Durante siglos, el objetivo principal de la pintura fue representar la realidad de la forma más fiel posible. La invención del cine y la fotografía rompió con esa razón de ser: ya no tenía sentido seguir intentando reproducir la realidad. Así que los artistas se empezaron a plantear qué hacer con la pintura y cómo continuar haciendo arte a partir de una técnica que había perdido el sentido de la reproducibilidad. Fue así en el arte moderno y en las vanguardias. Y, por supuesto, con la contemporaneidad, donde los géneros como la pintura y la escultura se han alterado hasta convertir la propia materia en mensaje crítico.

Esta transformación provoca muchas veces que la observación del arte más actual se centre solo en la superficie y se pierda todo lo que hay debajo. Y justamente eso, lo que hay debajo, es el eje en torno al que se articula 'Bajo la superficie', la exposición que anualmente celebra el Macba para exhibir parte de sus fondos. La actual reúne 41 trabajos, algunos de los cuales se exponen por primera vez, de artistas contemporáneos de diferentes nacionalidades y generaciones.

Entre el Tippex y Malévich

Nada mejor para entender el concepto de la exposición que empezar y acabar con dos obras clave. La bienvenida la da 'Gran error' de Ignasi Aballí. Es una instalación de Tipp-Ex sobre una pared. Veamos, el artista catalán reproduce las medidas de diferentes piezas de la colección del museo, las pinta de negro y luego las tapa con Tipp-Ex. Con ello, borra la pintura y borra a las grandes figuras y creencias del arte, como Malévich y su 'Cuadrado negro'. Y el broche va a cargo de Michelangelo Pistoletto y su gran espejo (3,6 x 8 metros) que forma la instalación 'Arquitectura del espejo'. El marco de la obra es el nexo con una pintura, pero no hay pigmento aunque sí paradoja: el espejo refleja la realidad y vuelve a la figuración.

Entre estos dos trabajos hay espacio para subvertir la historia de la pintura universal: Ángela de la Cruz y Perejaume lo hacen a partir de la destrucción de pinturas preexistentes (con sus respectivos bastidores, telas y marcos). Para hablar de política está la instalación 'À chaque stencil une révolution', de Latifa Echakhch, relacionada con Arafat y las guerras de los 60 y 70. Y para tener presente la memoria y la ausencia, la sobrecogedora instalación de Doris Salcedo 'Atrabilarios', en la que zapatos de desaparecidos colombianos descansan en una hornacina y se entrevén detrás de lo que simula ser una membrana y es un trozo de papiro.

Crecer hacia la capilla de la Misericòrdia

Esta es ya la 33ª muestra con piezas de la colección del museo, que no expone sus fondos permanentemente pero aspira a ello. Después de tantas muestras temporales, el centro cree que ya ha presentado la colección y que el futuro pasa por una exposición troncal permanente y por tener espacio para ello. Un espacio que debería ganarse con la ya hace años reivindicada ocupación de la vecina capilla del convento de la Misericòrdia en la calle Montalegre.