ÓPERA

El Liceu levanta el telón con destacadas ausencias

El aplaudido tenor Piotr Beczala en ’Un ballo in maschera’ entre Dolora Zajick (izquierda) y Elena Sancho Pereg (derecha). / EFE / QUIQUE GARCÍA

El aplaudido tenor Piotr Beczala en ’Un ballo in maschera’ entre Dolora Zajick (izquierda) y Elena Sancho Pereg (derecha).
Salvador Alemany  (izquierda) y Roger Guash, director general del Liceu, reciben a Gala Pin, concejala del ayuntamiento de Barcelona responsable de Ciutat Vella. 
Jaume Guardiola, consejero delegado del Banco Sabadell, en inauguración de la temporada 2017-18 del Liceu.

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El Liceu es una caja de resonancia que va mucho más allá de la música. La calma tensa que se vive estos días también ha traspasado las puertas del Gran Teatre. Varios representantes políticos y de la sociedad civil, que antes se dejaban ver en el coliseo, optaron por declinar la invitación a 'Un ballo in maschera', ópera de Verdi que abrió la temporada este sábado con grandes aplausos y sin sorpresas en la platea. Nadie del público entonó 'Els Segadors' ni sacó estelades antes de empezar la función como ocurrió con 'Il viaggio a Reims' hace dos semanas.   

Un palco diferente  

Si el año pasado Carme Forcadell, presidenta del Parlament e Íñigo Méndez de Vigo, Ministro de Cultura, compartieron palco de autoridades, este año ninguno de ellos ha acudido a la cita. Sí estaba en cambio Lluís Puig, conseller de Cultura de la Generalitat y Jaume Collboni, segon tinent alcalde y representante de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, así como Ferran Mascarell, delegado del govern de la Generalitat en Madrid. De la capital, la máxima representación que hubo fue Eduardo Fernández, subdirector general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem). 

Menéndez de Vigo anuló su asistencia hace poco más de dos semanas. Otros políticos como Meritxell Batet, diputada del PSOE en el Congreso y Alberto Fernández Díaz, presidente del PP en el ayuntamiento de Barcelona, anularon solo el día antes.  Quien sí estuvo fue el ex presidente de la Generalitat José Montilla y Xavier Trias, ex alcalde de Barcelona, ahora en la oposición municipal con el PdCAT. 

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Salvador Alemany, presidente de la Fundació del Gran Teatre del Liceu, Roger Guasch, director general del coliseo y Christina Scheppelmann, directora artística recibieron a los invitados en el vestíbulo y departieron con ellos en los entreactos. Allí departieron entre otros con Gala Pin, el violagambista Jordi Savall, el compositor Albert Guinovart, el ex-jugador blaugrana Carles Puyol y su esposa Vanesa Lorenzo y Risto Mejide, acompañado también por su esposa disfrutaron de una noche en la ópera donde el público aparcó los himnos y se centró en la música y en el elegante vestuario del montaje, firmado por Christian Lacroix, también presente en la sala.   

El Ministerio de Cultura junto a la Conselleria de Cultura de la Generalitat y su equivalente en el Ayuntamiento nutren las arcas del Gran Teatre en un 40%.  La fundación del Liceu recibió este año 22,3 millones de las administraciones públicas, tres millones más de lo que llegó la temporada anterior. De este monto, el Ministerio de Cultura ha aportado 10,1 millones (45 %) y las administraciones catalanas se han hecho cargo del 55 % restante, entre la Generalitat (ocho millones), el Ayuntamiento de Barcelona (2,6 millones) y la Diputación de Barcelona (1,6 millones).