INAUGURACIÓN DE TEMPORADA

Un 'ballo' lleno de claroscuros

El tenor polaco Piotr Beczala, Keri Alkema y Carlos Álvarez protagonizan la ópera de Verdi con un montaje minimalista de Vincent Boussard

El tenor Piotr Beczala (izquierda), en un ensayo de ’Un ballo in maschera’ en el Liceu.

El tenor Piotr Beczala (izquierda), en un ensayo de ’Un ballo in maschera’ en el Liceu. / EFE / MARTA PEREZ

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El Liceu inaugura oficialmente la temporada con 'Un ballo in maschera''Un ballo in maschera', de Giuseppe Verdi (1813-1901). Desde el punto de vista artístico no se espera que la coproducción del Capitole de Toulouse y el Staatsthesater de Nuremberg estrenada hace tres años y con una sobria dirección escénica de Vincent Boussard llena de claroscuros cause el revuelo y división de opiniones provocado por la producción de Calixto Bieito en el 2000. 

Otra cosa será lo que ocurra en el teatro, caja de resonancia no solo del arte musical sino del clima político. La tensión política actual se ha trasladado ya al palco de autoridades, donde este año no se prevé representación alguna del Ministerio de Cultura ni del Inaem.

Este drama histórico inspirado en el asesinato del rey Gustavo III de Suecia durante un baile de máscaras en 1792 se estrenó en 1859 en Roma. La historia del complot político que provocó su muerte se convirtió en algo más con el libreto de Antonio Somma, que añadió a la trama una buena dosis de amor y celos. En aquella época mostrar el asesinato de un monarca conllevaba serios problemas de censura por eso Verdi, tras un exitoso estreno, convirtió el rey en conde de Warwick y gobernador de Boston, trasladando la acción de Europa a EEUU.  

"Todo en esta obra es un juego sobre falsas apariencias"

Director escénico

El tenor polaco Piotr BeczalaPiotr Beczala (Riccardo, conde de Warick), el barítono malagueño Carlos Álvarez (Renato, su amigo y consejero) y la mezzo norteamericana reconvertida en soprano Keri AlkemaKeri Alkema (Amelia, esposa de Renato enamorada de Riccardo) protagonizan el triángulo amoroso del primer reparto, que cuenta con la veterana mezzo Dolora ZakickDolora Zakick en el rol de Ulrica, la maga, y la joven soprano Elena Sancho PeregElena Sancho Pereg en el de Oscar. El segundo 'cast' cuenta, respectivamente, con Fabio Sartori, Giovanni Meoni/Marco Caria, Maria José Siri, Patricia Bardon y Katerina Tretyakova.

Renato Palumbo llevará la batuta frente a la orquesta y coros del Liceu. El contraste entre luz y oscuridad marcan el trabajo de Boussard, que profundiza en la psicología de los personajes y sus relaciones. Su minimalista versión escénica traslada la acción a una época cercana a la nuestra, en un escenario despejado. No queda nada del siglo XVIII original a no ser ciertos detalles en las pelucas y vestuario de época del baile de máscaras que da título a la obra. "Todo en esta obra es un juego sobre las falsas apariencias", asegura el director, que vuelve a colaborar con el modisto Christian Lacroix, como ya hizo en 'I Capuleti e I Montecchi', de Bellini, visto en 2016.

El desquite de Carlos Álvarez

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Carlos Álvarez, actuará solo en dos funciones, sustituyendo al ruso Dimitri Hvorostovsy, enfermo de cáncer, quien renunció a ellas tras anunciar su adiós definitivo a la ópera escenificada. Tras interpretar en el Liceu unos montajes de 'Rigoletto' y 'Don Giovanni' físicamente exigentes, Álvarez agradece un montaje como el de Boussard. 

"En estos dramas con intrigas políticas y psicología basada en la relación entre los personajes, se agradece una puesta en escena más estática que mis dos anteriores montajes en el Liceu", declara el cantante malagueño.  Considera sus dos únicas funciones como una oportunidad para sacarse una espinita. "Solo he cantado esta ópera una vez, en el 2005 en el Metropolitan de Nueva York con Deborah Voigt y Marcelo Giordano bajo la dirección de James Conlon. Cuando tenía que cantarla en el Teatro Real de Madrid en el 2008, mis problemas de salud me lo impidieron". Solo por eso, el estreno de este sábado será especial.