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ESTRENO EN EL TNC

Cunillé retrata los efectos de la crisis financiera

'Islàndia', dirigida por Xavier Albertí, invita a reflexionar sobre el origen y las consecuencias del desastre económico

Marta Cervera

Jordi Oriol y Paula Blanco en una escena de Islàndia.   / MAY ZIRCUS

Jordi Oriol y Paula Blanco en una escena de Islàndia.  
Abel Rodríguez y Joan Carreras en una escena de Islàndia.  
Un único y desangelado espacio compone la escenografía de Islàndia.

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Lluïsa Cunillé, autora alérgica a los focos y la prensa, y Xavier Albertí, director del Teatre Nacional de Catalunya (TNC), forman tándem profesional desde hace tiempo. No es extraño que ahora, coincidiendo con el estreno de 'Islàndia', su nueva obra, el TNC organice un ciclo en torno al teatro de Cunillé que, además de publicaciones y conferencias, inlcuye la representación de 'Après-moi, le déluge' en versión operística.

'Islàndia', que abre la temporada 2017-18 en la Sala Petita , es una obra coral para 10 actores que pretende retratar los efectos de la última crisis financiera. Y lo hace a través de personajes tan diversos como un médico, un agente financiero de Wall Street, una trabajadora funeraria arruinada, un inventor, una mujer que está al borde de la locura, un vendedor de perritos calientes y un exbanquero. Para Albertí la obra se pregunta: "¿Qué nos roban más allá del dinero cuando decretan una crisis? ¿Qué armas tenemos para aceptarlo o no?".   

La primera escena transcurre en el 2008 en Islandia, una isla cuyos habitantes sufrieron primero los efectos de una gran debacle económica tras la estafa de las 'subprimes'. Su protagonista es un exbanquero (Jordi Oriol) de 40 años que viajará en el tiempo hacia su pasado. Convertido de nuevo en un chaval de 15 años -interpretado por Abel Rodríguez- irá a Nueva York en busca de una madre de la que no sabe nada desde hace años. En ese viaje en busca de su propia identidad, el personaje conocerá a gente de diferentes estratos sociales. 

La escritura de Cunillé, directa y precisa, incluye muchas referencias intertextuales, algo habitual en ella. De forma literal o transformada, en 'Islàndia' resuenan frases de 'Manhattan Transfer' de John Dos Passos, de 'El proceso' de Kafka, de 'Poeta en Nueva York' de Lorca y hasta de discursos del multimillonario George Soros.

Utopía versus realidad

"Cunillé habla de la utopía como motor de la sociedad", dice Albertí, que establece un paralelismo entre esta obra y las leyendas del rey Arturo y de Parsifal. El protagonista de 'Islàndia' a sus 15 años también es un espíritu puro. "Mi personaje es bastante profundo, cerrado en sí mismo, nada extrovertido.  Se pasa casi el 60% del tiempo callado, escuchando a los demás. Y eso de no hacer nada es más complicado de lo que parece, mucho más de lo que la gente cree", confiesa el debutante Abel Rodríguez, un estudiante de informática y actor amateur de Sabadell que Albertí ha calificado como "un monstruo".

El sólido reparto se completa con Paula Blanco, Oriol Genís, Joan Anguera, Lurdes Barba, Albert Prat, Albert Pérez, Àurea Márquez y Joan Carreras. Este último se ha enamorado de la obra . "Está todo tan bien definido que no tienes que enfatizar nada porque todo el subtexto y mensajes están ya en una obra que cerrará el propio espectador confiriendo más o menos esperanza al presente y al futuro". 

La escenografía es un espacio único que tanto de transforma en el vestíbulo de una estación de metro, como en solar, una perrera o la catedral de San Patricio. "El teatro de Cunillé requiere estar siempre sustentado por la realidad pero nunca aprisionado por el realismo", destaca Albertí.