CRÓNICA DE CONCIERTO

Un Trifonov cada vez más profundo

El joven fenómeno ruso del piano conquista el Auditori con un maratoniano concierto de obras de homenaje a Chopin

Un Trifonov cada vez más profundo
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Daniil Trifonov acabó poniendo de pie al Auditori en la inauguración de la temporada de Ibercamera tras interpretar un programa edificado a partir de su último trabajo discográfico dedicado a Frèdéric Chopin. El joven pianista ruso, sin duda la voz más interesante del instrumento de su generación, sentó cátedra con un concierto maratoniano en el que, además de su prodigiosa técnica, confirmó la cada vez mayor profundidad de su discurso musical y su capacidad para crear atmósferas que responden fielmente al espíritu de las obras pero a las que da su interpretación propia. A sus 26 años, y desde el altísimo nivel en el que está instalado, progresa adecuadamente en su consolidación como artista de referencia, algo que ya ha conseguido en Barcelona tras su tercera visita.,

La "ternura y el elemento demoníaco" al que aludía Martha Argerich para calificar su toque estuvieron presentes la noche del miércoles. Intimismo y espectacular vértigo sobre el teclado, cuando la partitura lo exigía, se dieron la mano en una velada marcada por la originalidad de la propuesta con obras de 'Chopin evocations', disco en el que varios autores homenajean al mito. Trifonov sorprendió con una primera parte de gran intensidad, encabezada por la recreación de las 'Variaciones sobre un tema de Chopin', de Fréderic Mompou, escritas a partir del 'Preludio opus 28'. En la pieza dio respuesta con enorme sutileza a las diferentes líneas armónicas de las 12 miniaturas de la obra del autor barcelonés manteniendo la esencia del punto de partida.

Schumann, Grieg, Barber, Chaikovski...

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No pudo haber comenzado mejor antes de acometer con maestría, y siempre dejando fluir la personalidad de los compositores, obras más breves de Schumann, Grieg, Barber y Chaikovski. Estudios y nocturnos, rematados por unas espectaculares 22 variaciones de Rachmaninov a partir del 'Preludio en do menor 20, opus 28' del polaco. Color, lirismo y una gran variedad expresiva aparecieron en la aclamada interpretación de Trifonov, quien, por si el programa fuera escaso, añadió, como inicio de la segunda parte, las variaciones creadas por Chopin alrededor de 'La ci darem la mano' de 'Don Giovanni', expuestas a diferentes ritmos.

Pero lo mejor llegó al final con la sobresaliente versión de la 'Sonata en si bemol menor, opus 35', que incluye la célebre  y lúgubre 'Marcha fúnebre' ejecutada con una envolvente e hipnótica pausa. Trifonov dio en la diana de las emociones más profundas. Fue directo al corazón en un gran concierto en el que, generoso, regaló tres propinas naturalmente chopinianas, entre ellas la 'Fantasía impromptu, opus 66' y el popular 'Vals en do sostenido menor, opus 64'. Las colas para la posterior adquisición y firma del disco daban fe del rotundo éxito alcanzado por este pianista con vitola de fenómeno pop.