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EN EL AUDITORI

Julian Rachlin deslumbra junto a la OBC

El violinista letón se erige con Chaikovski en el gran protagonista del concierto inaugural de la temporada centrado en Beethoven

César López Rosell

El violinista Julian Rachlin, a la izquierda, saluda al titular de la OBC Kazushi Ono, a la derecha de espaldas.

El violinista Julian Rachlin, a la izquierda, saluda al titular de la OBC Kazushi Ono, a la derecha de espaldas. / May Zircus

En el convulso momento que vivimos, el titular de la OBC Kazushi Ono, optó por interpretar la 'Heroica' de Beethoven para abrir la temporada de la orquesta porque, la obra apela, dice, a la "dignidad del ser humano", pero por si la larga e intensa 'Sinfonía número 3' resultara insuficiente para simbolizar la actual situación, añadió in extremis la obertura de 'Egmont', obra del genio de Bonn compuesta para acompañar una pieza de Goethe. La partitura narra la lucha del héroe flamenco que protestó contra la imposición de la Inquisición en los Países Bajos y, aunque acabó siendo ejecutado por sus ideales,  su ejemplo azuzó la rebelión del pueblo que condujo a la independencia.

Las composiciones eran de lo más oportuno para describir a través de la música los sentimientos y quimeras del ser humano en las presentes circunstancias, pero el programa  se completó con la presencia del cautivador violinista letón Julian Rachlin, quien en su recreación del 'Concierto para violín y orquesta, opus 35'  de Chaikovski, considerado en su momento como impracticable por sus dificultades, se erigió en el gran protagonista de la velada. Su actuación fue realmente memorable y el público acabó aclamándolo reiteradamente tras su despliegue de virtuosismo que continuó en la propina ofrecida.

Solista con Stradivarius

Rachlin estuvo bien respaldado por la orquesta aunque en algún momento el sonido de esta dificultó un poco la emisión del sonido proyectado por el Stradivarius del solista. El letón transitó por la belleza melódica del 'Allegro moderato' brillando en los pasajes ornamentales, para entrar en un tono más pausado en la 'Canzonetta' del segundo movimiento, con protagonismo tanto de la cuerda como de las maderas y las trompas. Este pasaje conduce al 'Allegro vivacissimo' final, que remite a tradicionales temas rusos y que fue expuesto con vertiginoso ritmo, energía y un depurado control técnico.

La orquesta se mostró homogénea como siempre que la dirige Ono. Se nota mucho su trabajo, pero en la interpretación de obertura de 'Egmont' no pasó de la corrección. Mejoraron las prestaciones en la monumental 'Heroíca', dedicada inicialmente a Napoleón pero finalmente consagrada al espíritu del heroísmo. El director mantuvo bajo control el ensamblaje entre las secciones llevando a buen puerto, pero sin alharacas, la compleja recreación de la obra. Un esperanzador comienzo.

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