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LA FIESTA DE BARCELONA

Brighton 64: "Los mods somos pocos y deberíamos ser menos"

El grupo regresa a la Mercè, 30 años después de su multitudinario concierto en la Recta de l'Estadi, encabezando el concierto 'Barcelona y la cultura mod'

Jordi Bianciotto

Brighton 64. De izquierda a derecha, Eric Herrera, Albert Gil, Jordi Fontich y Ricky Gil.

Brighton 64. De izquierda a derecha, Eric Herrera, Albert Gil, Jordi Fontich y Ricky Gil. / JORDI COTRINA

Brighton 64 presenta este viernes en el Moll de la Fusta su nuevo disco, 'El tren de la bruja', 30 años después de su primera y hasta ahora única actuación en las fiestas de Barcelona, que tuvo lugar en la Recta de l’Estadi en 1987. Los autores de 'La casa de la bomba' actuarán a las 1.30 horas de la madrugada, tras los pases de Amadeu Casas (22.00 h.) y Los Retrovisores (23.45 h.)

'El tren de la bruja' no parece un disco más de Brighton 64: doble vinilo, 20 canciones y un hilo conductor a partir de un relato de Carlos Zanón. (Albert Gil) Buscábamos una motivación extra. Teníamos hechas las músicas de 30 y tantas canciones y pensamos en dar cabida a nuevos aires. Carlos hizo una letra de nuestro disco anterior, 'Modernista', y fue una colaboración fluida y bonita. La primera idea era coger uno de los episodios de su libro 'Yo fui Johnny Thunders' y que fuera la base de la historia, pero luego surgió esa idea del relato nuevo.

¿Con un protagonista, Rai, con el que se identifican? (A. G.) Es un personaje universal: somos todos nosotros. El disco habla de la frustración, de la pérdida de las ilusiones de la juventud y del choque con la realidad: familia, hipoteca, hijos, trabajo… Es una persona cuya ilusión en la vida es la música, no ha tocado durante muchos años y mira el pasado como hacemos todos.

¿Un disco sobre las contradicciones de tocar pop y hacerte mayor? (A. G.) No lo creo; nuestra sonoridad sigue siendo la misma y, aunque la temática haya cambiado, no creo que haya un conflicto ahí. Puedes hacer pop a cualquier edad. Parece que en este país haya un problema con eso, pero fuera ves a señores de 60 años tocando dignamente rock’n’roll.

The Who siguen tocando 'My generation' a los 73. (A. G.) Les fuimos a ver a Londres el año pasado. La música pop va asociada a un momento vital, la juventud, y nosotros somos un grupo que parte del movimiento mod pero eso a veces se sobredimensiona. Todo el mundo tiene un espíritu de Peter Pan, es algo global. Ahora vivimos muchos más años y todo se dilata.
(Eric Herrera) Es normal que The Who no cambien de estilo. Tampoco nosotros nos pondremos a tocar jazz, aunque hay algunos toques de eso en el nuevo disco. Brighton siempre hará power pop, pero este trabajo es un poco más abierto.

Hay incursiones en ritmos jamaicanos e incluso en la bossa nova. (A. G.) Nos hemos atrevido con estilos que nunca habíamos tocado. En parte porque Eric viene de esa escuela y eso nos permite meternos en esos terrenos.

¿Y les atrae la elevación del lenguaje pop con una ambición literaria? (A. G.) El pop puede ser desde muy naíf a tener un contenido literario. No nos lo planteamos como algo pretencioso, una ópera mod, pero sí que hemos querido ir más allá y dar un plus a la gente que nos ha seguido, que pueda escuchar el disco durante una hora con las letras delante, como una experiencia más profunda. Y sin perder la marca de Brighton: esas arias siguen sonando al grupo.

Brighton 64 se separó en 1987, formaron luego otras bandas (Los Brigatones, Matamala, Top Models) y en el 2011 arranca el regreso que conduce hasta hoy. ¿Qué balance hacen de estos seis años de la nueva vida del grupo? (A. G.) Siempre hemos sido una banda alternativa, desde los 80, aun con nuestros pequeños éxitos, y seguimos igual. Tenemos un grueso de público fiel y nuestros discos se agotan, pero no son tiradas como en los 80. Hacemos algo que nos gusta, con mucho esfuerzo, digno, y nos sentimos a gusto. Quizá sea el mejor momento.
(E. H.) Y ahora la gente ve que Brighton ya no es una banda del pasado. Con los tres discos hechos en esta nueva etapa ya es una banda del presente. El regreso ha servido para eso.

"En estos momentos, la escena mod que existe no tiene que ver con nosotros. Hay un olor a naftalina"

Albert Gil

Brighton 64

¿Se han encontrado con un público distinto? (A. G.) Lo significativo es que no hay público, ni joven ni viejo. No lo hay. Pero un creador no depende de la audiencia: crea por una necesidad física, no es algo calculado. Un tío que escribe poemas no depende de que alguien los lea. Yo cuando hago una canción es porque me sale de dentro. Pero hay una diferencia de público: antes un éxito de convocatoria significaba 500 o 2.000 personas, y ahora, 200.

Son un grupo de culto del circuito mod. (A. G.) Pero en estos momentos la escena mod que existe no tiene que ver con nosotros.

¿Por qué lo dice? (A. G.) Porque mira al pasado. Es gente que compra discos del pasado. No todos, ¿eh? Pero hay un olor a naftalina. Hay festivales, como el Mojo Workin’, de San Sebastián, que pronto se quedarán sin artistas: se habrán muerto todos.

A ver si se van a enfadar algunos sus fans. (A. G.) No, porque nuestros seguidores se plantean la música y la cultura mod como nosotros, en continua evolución, hoy y ahora. Ese es el espíritu mod.
E. H.) Mod significa moderno.

¿El modernismo no puede ser nostálgico? (A. G.) No debería serlo. En origen es un movimiento con voluntad progresista, de evolución. El inmovilismo, conservar las cosas como eran, ya en los 80 era más propio de los rockers. Como en los 60: los rockers tenían a Elvis, etcétera, y creían que ya estaba todo hecho, mientras que los mods evolucionaban desde el modern jazz al pop y el soul.

¿Hacía falta una reivindicación de la Barcelona mod, como plantea el concierto de la Mercè? (A. G.) ¡Yo creo que no! (ríe) Yo es que soy bastante iconoclasta. Los mods somos pocos y deberíamos ser menos. No estamos hablando de una cosa que cuantos más mejor mejor, no, no… Cuantos menos seamos, mejor. Somos individualistas.

Y un poco 'punkies'. (A. G.) Absolutamente. Nosotros no tocamos para los mods. Nunca, ni ahora ni en los 80. Siempre hemos hecho música para todo aquel que quiera acercarse a escucharla. Si viene un tío con una parka, fantástico, yo también la llevo, pero si viene un señor vestido de otra manera lo abrazaré igual.

¿Tiene presente aquel primer concierto de la Mercè, en 1987? (A. G.) Sí, con 100.000 personas. Y no eran 100.000 mods. Aquel concierto fue un follón brutal, algo enorme, y ya no lo recuerdo demasiado. Pero sí que me acuerdo de que había una euforia en el ambiente y unas ganas enormes de participar de lo que hacíamos.